Al menos 68 muertos por inundaciones en Texas
Grupos de civiles organizados se sumaron a la búsqueda de desaparecidos por las inundaciones en Texas. Llueve nuevamente en la zona y el riesgo aumenta

Grupos de civiles organizados se sumaron a la búsqueda de desaparecidos por las inundaciones en Texas. Llueve nuevamente en la zona y el riesgo aumenta

«Nos está llevando el agua», fue el último mensaje que Joyce Bandon envió a su familia. Ella estaba en una casa en la ribera del río Guadalupe, centro sur de Texas, cuando este se desbordó, arrasando todo a su paso. Su familia y amigos se organizaron para encontrarla.
Lluvias incesantes que golpearon la madrugada del viernes varias ciudades en el condado de Kerr provocaron el colapso del río, que inundó barrios ribereños, arrancó árboles y edificaciones, impactó contra casas de campo y arrasó zonas de campamentos infantiles.
Joyce, de 21 años y otros tres amigos estaban en la casa de campo de uno de ellos, cercana al Guadalupe. Habían ido a pasar el feriado estadounidense por el Día de la Independencia. Toda la noche llovió con fiereza y aparentemente no lograron salir a tiempo para guarecerse.
«La casa colapsó como a las cuatro de la mañana. De su celular, el último mensaje que los padres recibieron fue: ‘Nos está llevando el agua’, luego perdieron señal», explica a la AFP Louis Deppe, de 62 años, líder el grupo de voluntarios que participa de la búsqueda y amigo de la familia Bandon.
«Trabajamos en equipos de dos o tres personas. Si es solo una persona, necesita a alguien mirando a otros lados, uno de los cuerpos puede estar a 3 metros en un árbol, rodeado por escombros, una sola persona tal vez no lo vea. Mientras más ojos mejor», agregó.
El Guadalupe comienza a recuperar su calma, pero en las orillas todo continúa siendo destrucción. Como si la furia de la naturaleza se hubiese inspirado en ‘La Persistencia de la Memoria’ de Salvador Dalí, en la margen derecha del río una vaca cuelga desde un árbol con la cabeza atascada entre las ramas.
Al lado, una camioneta aparece destruida con las llantas hacia arriba mientras, esparcidos entre los escombros, decenas de peces muertos que la corriente arrastró empiezan a oler a descomposición.
El traqueteo de las hélices de los helicópteros en busca de cuerpos ensordece el área de rato en rato, mientras rescatistas surcan el Guadalupe en pequeñas embarcaciones, peinando el área. Miembros de las fuerzas estatales de seguridad patrullan a pie sobre algunas porciones del lecho vacío del río.
Los escombros como ramas de árboles y vehículos destruidos, ya iban siendo retirados poco a poco.
Tina Hambly, de 55 años, es mamá de la mejor amiga y ‘roomate’ de Joyce. Camina por entre los escombros y lleva un especie de remo de kayak con el que mueve ramas y objetos destruidos, con la esperanza de tener alguna señal.
«Estamos cubriendo un tramo de 11 kilómetros. Somos siete equipos y cada uno recorre poco más de 1.5 kilómetros, tratando de encontrar a alguno de los cuatro o cualquier otra persona. Aquí hay familias e incluso desconocidos ayudando», explica.

En la ciudad de Hunt, una de las zonas más afectadas fue el campamento de verano Mystic Camp, donde decenas de niñas de 8 y 9 años fueron reportadas desaparecidas. Sus pertenencias como juguetes, ropas y toallas quedaron regadas, mientras las cabañas donde dormían fueron invadidas por el lodazal.
Los voluntarios por Joyce también han realizado algunos hallazgos.
«Ayer (sábado) empezamos por la mañana. Encontramos a dos niñas (temprano) y luego, alrededor de las 10, hallamos a otra niña pequeña envuelta en escombros en un árbol. Los Rangers y los policías nos ayudaron a sacarla. Me informaron que era una de las niñas del Mystic Camp, que habían desaparecido», dice Justin Morales, de 36 años, parte del equipo de voluntarios.
Los equipos de rescate prosiguen este domingo una búsqueda contrarreloj de las decenas de desaparecidos por las inundaciones en Texas, en el sur de Estados Unidos, que hasta el momento han causado 68 muertos.
Ciudadanos se unieron a las autoridades para buscar a los desaparecidos, entre estos 11 niñas de un grupo cristiano que acampaban a la orilla del río Guadalupe.
En el campamento del condado de Kerr se podían ver el domingo mantas, osos de peluche y otras pertenencias de las niñas recubiertas de barro. La fuerza de la corriente destrozó las ventanas de las cabañas.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, indicó que en el campamento Mystic había unas 750 niñas cuando se desbordó el río. Quedó «devastado de una forma que no había visto en ningún desastre natural»,declaró.
«La altura a la que el agua corría llegó a la parte superior de las cabañas», explicó Abbott en X tras visitar la zona. «No pararemos hasta encontrar a todas las niñas», añadió.
El vicegobernador del estado, Dan Patrick, alertó de que las lluvias que arreciaron el domingo causarán más inundaciones.
Mientras tanto el número de fallecidos no para de crecer. «Lamentablemente, esperamos que la cifra aumente», declaró Patrick a Fox News Sunday. Las autoridades informaron que hasta el momento hay 68 muertos.
Patrick relató que un trabajador del campamento Mystic se enfrentó a la corriente para romper una ventana de una cabaña y permitir que un grupo de niñas pudiera salir y no morir ahogadas.
Para salvarse, «las niñas nadaron durante 10 o 15 minutos. ¿Se imaginan, en la oscuridad y con las aguas revueltas y los árboles pasando a su lado y las rocas cayendo encima?», describió.
En un reporte anterior, los encargados de las tareas de búsqueda informaron que 27 niñas del campamento estaban desaparecidas, pero Dalton Rice, funcionario del municipio de Kerrville, donde está el campamento Mystic, rebajó el domingo esa cifra a 11.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió el domingo del riesgo de nuevos diluvios ya que se esperan lluvias torrenciales en zonas de Texas en las que el suelo ya está saturado.
«Es posible que caigan entre 50 y 100 milímetros adicionales de lluvia, con bolsones aislados de cerca de 250 milímetros», refirió el servicio meteorológico en su más reciente boletín. «Es muy difícil prever exactamente donde ocurrirán las precipitaciones más fuertes», añadió.
El viernes el río Guadalupe creció unos ocho metros en 45 minutos, debido a la caída de más de 300 milímetros de lluvia durante la noche, un tercio del promedio de precipitaciones en todo un año.
Las inundaciones repentinas no son inusuales en el sur y el centro de Texas, donde se produjo la tragedia, ya que el suelo carece de las condiciones para absorber el agua de las lluvias torrenciales. La zona donde se produjo el diluvio del fin de semana se conoce como «callejón de las inundaciones repentinas».
«El agua llegaba hasta la copa de los árboles. Unos 10 metros más o menos», explicó Gerardo Martínez, un vecino del municipio de 61 años. «Coches y casas enteras se iban río abajo», describió.