Condenan a Álvaro Uribe a 12 años de prisión domiciliaria
La jueza Sandra Liliana Heredia también lo sentenció a 8 años de inhabilitación política, lo que cambia las reglas de juego para las elecciones presidenciales de 2026
La jueza Sandra Liliana Heredia también lo sentenció a 8 años de inhabilitación política, lo que cambia las reglas de juego para las elecciones presidenciales de 2026

El expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, fue condenado hoy 1 de agosto, a 12 años de prisión domiciliaria, según la sentencia dictada por la jueza Sandra Liliana Heredia quien, además, le impuso una multa de 3.200 millones de pesos y lo inhabilitó para ejercer cargos públicos por 8 años.
La inhabilitación para cargos públicos modifica especialmente el desarrollo de las elecciones presidenciales de 2026, en las que Centro Democrático, el partido de Uribe, planea recuperar el poder. Esto se suma a la también desaparición de Miguel Uribe como candidato, después de sufrir un grave atentado.
Así llega a su fin, aparentemente, un problema jurídico que duró 7 años, y en el que se procesó a Álvaro Uribe por fraude procesal y soborno en actuación penal. Este es el primer presidente colombiano en recibir una pena.
La defensa de Uribe anunció que apelará la decisión en un fallo que consideran politizado y bajo presión de la izquierda en el poder.
Cuando los abogados de la defensa apelen, el caso pasará al Tribunal Superior de Bogotá, que tiene hasta el 16 de octubre para ratificar la condena o revocarla y absolverlo. Si excede esa fecha, el proceso será archivado.

Los defensores de Álvaro Uribe aseguraron que la jueza Heredia es de la izquierda y que, con esta sentencia, se busca distraer de todo lo ocurrido alrededor del intento de asesinato del candidato Miguel Uribe, quien sigue grave, y de las críticas sobre el errático comportamiento del actual presidente, Gustavo Petro. El Centro Democrático convocó a una marcha el 7 de agosto para defenderlo.
Por su parte, los simpatizantes de la izquierda, consideran que 12 años en su casa no es una sentencia justa para el exmandatario. «12 años en una mansión», dice una caricatura compartida.
La decisión es la punta del iceberg de otras investigaciones que relacionan al exmandatario con esos escuadrones de ultraderecha, responsables numerosos crímenes atroces contra civiles durante el conflicto armado.
Horas antes de conocer su pena, el líder de la derecha colombiana aseguró en la red X que se refugia en sus seres queridos y «fundamentalmente la oración».
En orillas políticas opuestas, Uribe y el presidente Gustavo Petro chocan con frecuencia sobre este caso.
Los abogados del exgobernante interpusieron una denuncia contra Petro por «hostigamiento y calumnia» ante una comisión de la Cámara baja con facultades para investigar a los mandatarios, según indicaron este viernes en un comunicado.
Los juristas aseguran que durante la semana Petro profirió acusaciones infundadas contra Uribe, atribuyéndole crímenes como narcotráfico.
«Y hay que pensar mucho más en la solución que en el problema. Por eso estoy en la preparación de la argumentación para sustentar la apelación de mi defensa material», escribió el expresidente.
Todo inició en 2012, cuando Uribe demandó al senador de izquierda Iván Cepeda ante la Corte Suprema de Justicia por asegurar que paramilitares encarcelados decían tener nexos con el exmandatario.
En 2018 la corte dio un giro y empezó a investigar al expresidente por manipular a testigos para perjudicar a Cepeda.
Dos años después Uribe, que entonces era senador, renunció al Congreso en una maniobra que le hizo perder sus fueros, por lo que el caso pasó a la justicia ordinaria.
En 2024 empezó el juicio y finalmente la jueza determinó que Uribe estuvo detrás de una estrategia para que los testigos cambiaran sus versiones con presiones.
Esta condena marca la carrera para las elecciones presidenciales de 2026, en las que el partido derechista Centro Democrático busca recuperar el poder.
Para Yann Basset, profesor de ciencia política en la Universidad del Rosario, la condena tiene un «efecto» en la elección de su candidato.
«Hace que haya una especie de reflejo legitimista de defender el legado de Uribe» para «la parte de la derecha más radical y profundamente más uribista», dice a la AFP.
Sin embargo para Basset esto puede ser una «trampa», pues sería «cerrar un discurso focalizado hacia el pasado» y no hacia «lo que más preocupa al electorado en este momento».
Para la izquierda, es la oportunidad de «visibilizar un poco más a Iván Cepeda» ante la falta de un sucesor claro para Petro.
El senador de 62 años dijo en la semana al canal de YouTube del periodista Daniel Coronell que siempre fue «reacio» a ser candidato presidencial, pero que los últimos hechos lo «obligan a pensarlo».