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Cinco países que ya vivieron un gran terremoto: esto fue lo que hicieron

A un mes del doble terremoto del 24 de junio, repasamos cómo reconstruyeron Japón, Haití, Nepal y Turquía, para que no olvidemos lo que advierte el ingeniero estructural Hideki "Kit" Miyamoto: que Venezuela es un país sísmico de verdad | Por Oriana Milu Lozada

Venezuela siempre presumió de sus dotes naturales. Las crisis venían de otra parte —de la política, de la economía, de los hombres. Hasta que el suelo se movió y nos recordó lo que llevaba casi sesenta años callando: que la selva de concreto, por más concreto que tenga, sigue siendo selva.

Hideki «Kit» Miyamoto lo dijo sin rodeos en la entrevista que concedió a El Estímulo. El ingeniero estructural, fundador de Miyamoto International y comisionado de seguridad sísmica de California, ha recorrido decenas de zonas de desastre y sobre esta fue tajante: «Este es uno de los peores que he visto». Y agregó algo que explica buena parte de lo que ocurrió el 24 de junio: «El último terremoto aquí fue hace casi sesenta años. La gente casi se olvida de eso, pero ahora es real, este es un país sísmico de verdad. No hay dudas».

El olvido no es una falla venezolana. Es un patrón que Miyamoto ha visto repetirse de Turquía a California, donde él mismo vive y donde, dice, la gente asume que un terremoto no sería problema. Pero ese patrón tiene un reloj, y es uno de los datos incómodos que dejó la conversación: «En general tienes un margen de unos cinco años después de que ocurra algo como esto durante los cuales un país recuerda que tiene que hacer algunas cosas al respecto. Después de un tiempo, simplemente se va desvaneciendo».

Cinco años. Ese es el tiempo que Venezuela tiene para convertir el duelo en norma, en inspección, en obreros que sepan por qué una varilla de refuerzo debe llegar hasta los cimientos. En aprender de los errores, de los suyos y de los otros. Porque lo que Miyamoto encontró en La Guaira no fue negligencia sino ignorancia técnica: edificios completamente nuevos, con buen acero, caídos por detalles mínimos. «No se trata de que un contratista intente engañar a nadie. Simplemente no saben lo importante que son esos pequeños detalles».

De esa conversación, y de los países que él mismo puso como ejemplo —unos porque lo hicieron bien y otros porque no—, seleccionamos cinco países y sus terremotos que dejan lecciones sobre cómo se reconstruye. No solo edificios: también instituciones, oficios y memoria.

Caso 01

Japón, Kobe 1995

El 17 de enero, a las 5:46 de la mañana, un sismo de magnitud 6,9 golpeó la prefectura de Hyōgo. Fue el primer gran terremoto en un área urbana en Japón de la posguerra: el balance regional llegó a 5.502 muertos, 41.521 heridos, unos 320.000 refugiados y alrededor de 400.000 edificios y viviendas dañados, de los cuales 100.209 colapsaron por completo. El 89% de las muertes fue por aplastamiento.

Las investigaciones posteriores revelaron que no se habían respetado muchas de las estrictas normas de construcción introducidas a finales de los años ochenta. Gobernaba el primer ministro Tomiichi Murayama, cuyo gobierno recibió numerosas críticas por la mala coordinación en la ayuda a las víctimas.

La reconstrucción, ejecutada con mejoras amplias en los factores de seguridad, duró más de dos décadas y le costó a las arcas del gobierno regional cerca de 6.100 millones de dólares. El mecanismo que Miyamoto rescata para Venezuela es el de reurbanización: el Estado facilitó a promotores de Tokio y Osaka la compra de terrenos urbanizados, de modo que quienes perdieron sus casas pudieran convertirse en propietarios de condominios. Hoy hay rascacielos de cincuenta pisos en el mismo lugar.

Terremoto en Kobe, Japón, 1995
Caso 02

Haití 2010

El 12 de enero, a las 16:53, un sismo de magnitud 7,0 con epicentro a 15 kilómetros de Puerto Príncipe destruyó la capital. Causó 222.570 muertos y 300.572 heridos, arrasó el 60% de la infraestructura pública y dejó pérdidas por unos 7.800 millones de dólares, equivalentes al 120% del PIB de 2009.

Un año después, 1,2 millones de haitianos seguían desamparados. Esto sucedió durante el gobierno de René Préval, con Jean-Max Bellerive como primer ministro. Préval vio hundirse el Palacio de Gobierno, el Palacio de los Ministros colapsó y las oficinas de Protección Civil quedaron inservibles, dejando a los responsables de defensa civil sin medios de coordinación.

Este es el ejemplo de un incorrecto uso del manual: sobre cómo el dinero prometido no equivale a obras ejecutadas.

La comunidad internacional se comprometió en marzo de 2010 a aportar 9.900 millones de dólares, pero de los 2.000 millones previstos para ese año solo se transfirieron 1.400 a los coordinadores humanitarios de la ONU. Se calcula que apenas 10% de las ayudas institucionales prometidas para el bienio 2010-2011 fue desembolsado: 897 millones de los 5.700 comprometidos.

El mecanismo institucional fue la Comisión Interina de Reconstrucción Haitiana, encabezada por el expresidente Bill Clinton y el primer ministro Bellerive. Los informes del Centro para el Desarrollo Global y del enviado especial de la ONU concluyeron que la mayor parte del dinero desembolsado terminó en manos de un puñado de organismos internacionales que lo gastaron sobre todo en alivio temporal (carpas, refugios, cisternas) y en salarios de personal expatriado, y que los grandes planes se quedaron en casi nada por falta de aporte local.

Terremoto en Haití, 2010
Caso 03

Japón, Tohoku 2011

El 11 de marzo, a las 14:46, un sismo de magnitud 9,0 frente a la costa de Sanriku -el mayor jamás registrado en Japón-, desató un tsunami que arrasó la costa noreste y provocó la crisis nuclear de Fukushima. Murieron unas 20.000 personas. El Banco Mundial estimó los daños en más de 250.000 millones de dólares.

Gobernaba el primer ministro Naoto Kan, del Partido Democrático; su gestión de la crisis fue percibida mayoritariamente como un desastre y se comprometió a renunciar una vez el Parlamento aprobara dos leyes esenciales para la reconstrucción, lo que cumplió en septiembre de 2011.

El primer paquete extraordinario, acordado en abril de 2011, fue de más de unos 49.000 millones de dólares para remoción de escombros, reconstrucción de carreteras y puertos y vivienda provisional.

El trabajo clave fue institucional: se creó una Agencia de Reconstrucción que canalizó todas las solicitudes de ayuda como ventanilla única, evitando burocracias innecesarias. Según esa agencia, se destinaron unos 354.000 millones aproximadamente del presupuesto público a apoyar a las víctimas y reconstruir las zonas afectadas. En marzo de 2021 el gobierno de Yoshihide Suga extendió el plan y las operaciones de la Agencia hasta 2031, con 15.000 millones de dólares adicionales para una segunda fase de reconstrucción y revitalización.

El contrapunto crítico: el propio ministro de Reconstrucción, Katsuei Hirasawa, admitió que el gobierno avanzó con edificios nuevos pero invirtió menos en ayudar a la gente a reconstruir sus vidas, por ejemplo con servicios de salud mental para estrés postraumático.

Terremoto en Tohoku, Japón, 2011
Caso 04

Nepal 2015

El 25 de abril, un sismo de magnitud 7,8 y sus réplicas devastaron el país. Murieron 8.790 personas, 22.300 resultaron heridas y 755.549 casas quedaron dañadas o destruidas.

Gobernaba el primer ministro Sushil Koirala, con Ram Baran Yadav como presidente. El proceso es el ejemplo de cómo el retraso institucional se paga en años: Nepal adoptó un modelo de reconstrucción dirigida por el propietario, con transferencias en efectivo distribuidas por igual a todos los hogares afectados sin importar su situación económica, pero la Autoridad Nacional de Reconstrucción se estableció ocho meses después del desastre por disputas de poder político y la ley de reconstrucción no se aprobó hasta 2016. Un año después del terremoto, más de 600.000 personas seguían en carpas, refugios temporales o viviendas inseguras.

En 2018 solo el 20% de las casas con reconstrucción aprobada estaban terminadas y otro 60% seguían en obras. A los cinco años una cuarta parte de las viviendas destruidas continuaba sin reconstruirse, frenada por disputas políticas y falta de fondos, y el subsidio estatal, de unos 2.900 dólares por hogar, resultó insuficiente para levantar estructuras dignas.

El financiamiento también quedó corto. En la conferencia de donantes se prometieron unos 4.000 millones de dólares, pero cerca de 660 millones se gastaron en rescate y auxilio, el compromiso real terminó siendo de unos 2.900 millones y los donantes solo aseguraron unos 2.400 millones. Es decir: entre el anuncio y el dinero verificable se perdió el 40%.

Seis años después, en abril de 2021, de 811.754 beneficiarios que firmaron acuerdo por el subsidio estatal, 753.104 (93%) habían comenzado a reconstruir, aunque solo el 78% había recibido la tercera y última cuota.

El acierto: organizaciones como Oxfam formaron en carpintería y albañilería sismorresistente a la población vulnerable, con foco en mujeres, porque más de 25% de las casas destruidas pertenecían a mujeres solteras que en su mayoría no tenían títulos de propiedad. Incluir a toda la cadena, incluso a los que no están encargados de construir, hace que todas las personas entiendan de los detalles y además tengan conciencia sísmica.

Terremoto en Nepal, 2015
Caso 05

Turquía 2023

El 6 de febrero, de madrugada, dos sismos de magnitud 7,8 y 7,5 golpearon el sureste del país y el norte de Siria. Dejaron más de 50.000 muertos en Turquía y unos 6.000 en Siria, con más de 105.000 heridos. Las provincias de Hatay, Kahramanmaras y Adiyaman quedaron con ciudades enteramente arrasadas. Once provincias donde viven 14 millones de personas resultaron afectadas: casi 37.000 edificios se derrumbaron y más de 300.000 viviendas quedaron inhabitables.

El Banco Mundial estimó los daños inmediatos en 34.000 millones de dólares, cerca de 4% de la producción económica anual del país, mientras la Confederación Turca de Empresas y Negocios calculó el costo total en 84.100 millones, de los cuales 70.800 millones de dólares corresponden a viviendas. El presidente Recep Tayyip Erdogan, llamó al evento «el desastre del siglo».

El proceso combina promesa política masiva y ejecución desigual: Erdogan prometió 319.000 viviendas en un año y 650.000 en dos. A los doce meses solo se habían entregado 7.000 llaves a familias seleccionadas por sorteo y 46.000 viviendas estaban listas, muy lejos de lo anunciado en campaña; en paralelo, 260 promotores inmobiliarios fueron detenidos, acusados de usar materiales de baja calidad en zona sísmica, algunos mientras intentaban huir del país.

En diciembre de 2025 el gobierno anunció la entrega de la vivienda número 455.357 y proyectó otras 105.179 unidades en los meses siguientes, con 55.681 solo en Hatay.

Terremoto en Turquía, 2023

Datos comparativos

Los colores alternan únicamente para distinguir los círculos que se superponen; no indican categoría. Pasa por cada uno para resaltar el caso en la gráfica y en la tabla.

País Año Magnitud Muertos y heridos Pérdida de viviendas Inversión de reconstrucción Estado actual

Todas las cifras monetarias están expresadas en dólares estadounidenses, a valor nominal del año de cada evento. Los contornos de países provienen de Natural Earth, a escala 1:50 millones. La barra de estado actual resume de forma cualitativa el avance de la reconstrucción, no un porcentaje oficial. Fuentes: Banco Mundial, ONU, Agencia de Reconstrucción de Japón, Nippon.com, Confederación Turca de Empresas y Negocios, gobierno de Turquía, CNN, AFP y EFE. Balance de Venezuela: cifras oficiales al 22 de julio de 2026, sujetas a actualización.