El 25 de abril, un sismo de magnitud 7,8 y sus réplicas devastaron el país. Murieron 8.790 personas,
22.300 resultaron heridas y 755.549 casas quedaron dañadas o destruidas.
Gobernaba el primer ministro Sushil Koirala, con Ram Baran Yadav como presidente. El proceso es el
ejemplo de cómo el retraso institucional se paga en años: Nepal adoptó un modelo de reconstrucción
dirigida por el propietario, con transferencias en efectivo distribuidas por igual a todos los hogares
afectados sin importar su situación económica, pero la Autoridad Nacional de Reconstrucción se
estableció ocho meses después del desastre por disputas de poder político y la ley de reconstrucción no
se aprobó hasta 2016. Un año después del terremoto, más de 600.000 personas seguían en carpas, refugios
temporales o viviendas inseguras.
En 2018 solo el 20% de las casas con reconstrucción aprobada estaban terminadas y otro 60% seguían en
obras. A los cinco años una cuarta parte de las viviendas destruidas continuaba sin reconstruirse,
frenada por disputas políticas y falta de fondos, y el subsidio estatal, de unos 2.900 dólares por
hogar, resultó insuficiente para levantar estructuras dignas.
El financiamiento también quedó corto. En la conferencia de donantes se prometieron unos 4.000 millones
de dólares, pero cerca de 660 millones se gastaron en rescate y auxilio, el compromiso real terminó
siendo de unos 2.900 millones y los donantes solo aseguraron unos 2.400 millones. Es decir: entre el
anuncio y el dinero verificable se perdió el 40%.
Seis años después, en abril de 2021, de 811.754 beneficiarios que firmaron acuerdo por el subsidio
estatal, 753.104 (93%) habían comenzado a reconstruir, aunque solo el 78% había recibido la tercera y
última cuota.
El acierto: organizaciones como Oxfam formaron en carpintería y albañilería sismorresistente a la
población vulnerable, con foco en mujeres, porque más de 25% de las casas destruidas pertenecían a
mujeres solteras que en su mayoría no tenían títulos de propiedad. Incluir a toda la cadena, incluso a
los que no están encargados de construir, hace que todas las personas entiendan de los detalles y además
tengan conciencia sísmica.