Terremoto en Venezuela

Kit Miyamoto: “Hay que ayudar a la gente tanto como sea posible”

Ingeniero estructural y director de una organización global de ingeniería y ayuda humanitaria, Hideki Miyamoto vino a Venezuela con su equipo para analizar lo ocurrido y asesorar en lo que viene. Ha liderado procesos de recuperación tras desastres en muchas partes del mundo y es asesor del Banco Mundial, de agencias de la ONU y de varios gobiernos. Conversamos con él en Caracas | Por: Oscar Medina y Teresa Camejo

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Fotos: Alejandro Cremades
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Hideki Miyamoto ha estado en lugares donde han ocurrido las peores catástrofes. Y es una de las presencias que quieres tener cuando ocurre algo como el doble terremoto que nos quebró el alma el 24 de junio. El ingeniero estructural y fundador de Miyamoto International primero envió a parte de su equipo y tras su llegada al país, no ha dejado de quemarse la piel bajo el sol inclemente de La Guaira.

Miyamoto International estableció contacto en Venezuela con el expresidente de la Cruz Roja Venezolana y de Fedecámaras Ricardo Cusanno en su condición de participante en el Programa de Paz y Convivencia Democrática: “Kit” Miyamoto y su team querían venir al país a aportar su conocimiento en zonas de desastre. Y aquí están. Han recorrido y siguen recorriendo la zona, no solo analizando, sino trabajando en coordinación con rescatistas mexicanos y equipos estadounidenses. Y el viernes sostuvieron un encuentro con el gobierno venezolano.

-¿Qué ha podido ver hasta ahora, cuál es su diagnóstico?

-He visto docenas de desastres a gran escala y este es uno de los peores. La forma en que los edificios se derrumbaron, un colapso total en un área bastante extensa. Mucha gente sufrió, sin duda. Este es uno de los peores que he visto. Es comparable a algo que vi en Turquía en 2023.

-¿Por qué las consecuencias de este terremoto fueron tan terribles, tan grandes?

-¿Cómo se construyen los edificios ahora? Este país tiene muy buenos ingenieros, por cierto, muy buena formación y tienen buenas normas de construcción, pero los códigos de construcción cambiaron entre 1985 y 1990. Después de eso, se implementaron estrictas normas sísmicas en todos los países. A nivel mundial, a mediados de los años 80, cambiaron, lo que significa que cualquier construcción anterior a mediados de los 80 no tiene consideraciones sísmicas. Esto es así en Turquía, en Japón. Incluso en Estados Unidos. Cualquier construcción anterior a la década los 80 es muy peligrosa. Así que el de Venezuela no es un caso aislado, tiene mucho que ver con esto de los edificios antiguos.

La segunda cosa es también un fenómeno global: la inspección por parte de ingenieros. En realidad las inspecciones son muy importantes, y aquí no suelen ocurrir, lo cual marca una gran diferencia.

El terremoto de Turquía del 2023 destruyó cerca de 200 mil edificios, mató a 50 mil personas, y hubo otro terremoto similar de 7,8. Terremotos consecutivos y el mismo problema que tuvieron aquí: los edificios antiguos y las construcciones nuevas no tienen inspección. Así que Turquía está cambiando eso, por supuesto. Creo que aquí también pasará lo mismo.

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Fotos: Alejandro Cremades

-¿Cuáles son los mecanismos clave para que en un país se cumpla con las normas sismorresistentes, para que los constructores y el Estado las cumplan?

-Es realmente trágico lo que está sucediendo aquí, pero las oportunidades que vienen son para los ingenieros, también para los contratistas y especialmente para los obreros: quieren saber cómo hacer las cosas bien. De hecho, eso es más importante porque vi derrumbarse muchos edificios, construcciones completamente nuevas, como el 98%. Mucho acero, muchas varillas de refuerzo. Buen hormigón. Pero faltan pequeños detalles. Por ejemplo, un edificio que se derrumbó por completo: se supone que las varillas de refuerzo, el acero en una columna de hormigón, deberían ser largas, incrustadas en los cimientos. Pero en este caso son muy cortas. Todo lo demás está bien, excepto esa pequeña pieza. Así que no se trata de que un contratista intente engañar a nadie. Simplemente no saben lo importantes que son esos pequeños detalles.

Los terremotos son muy diferentes de otro tipo de desastres, ante un huracán si se construye correctamente al 80%, estará bien. Pero en condiciones sísmicas, aunque se construya al 90% correctamente, no funciona. ¿Cómo lograrlo? Creo que el gobierno, por sí solo, puede contribuir a esta solución. Todo se reduce a esto: la capacidad, no solo de los ingenieros, sino también de los albañiles y obreros, de los subcontratistas. Eso será algo importante. Nos vamos a centrar mucho en ello. El llamado desarrollo de conocimientos y capacidades para los contratistas y albañiles más pequeños, entre otros. Esto tendrá un impacto enorme.

-Entonces, ¿cinco centímetros en el refuerzo marcan la diferencia entre un edificio derrumbado y uno que no lo fue?

-Sí, pero ¿por qué el motor de los terremotos es así? Son los pequeños detalles los que importan. Puedes poner la misma cantidad de acero, la misma cantidad de hormigón… Por ejemplo, vi que todos los edificios tienen un pilar, una columna que tiene una barra de refuerzo dentro. Es una barra larga, de acero. Y hay un pequeño aro alrededor. Si ese aro está bien encajado, esta pieza se adhiere al hormigón y se mantiene en su sitio al moverse. Pero de lo contrario, se dobla, se levanta y todo se desmorona. Son pequeños detalles que marcan una gran diferencia.

Muchos países están pasando por esto, por cierto. Y se nota una gran diferencia después de que ocurre un evento así. No digo que sea bueno para el país, pero sí es bueno para el cambio, para cómo la gente ve las cosas. Quiero decir, el último terremoto aquí fue hace casi sesenta años, ¿verdad? La gente casi se olvida de eso, pero ahora es real, este es un país sísmico de verdad. No hay dudas.

Esto no es algo exclusivo de Venezuela. Se da, por ejemplo, en California, donde vivo. El último terremoto fue hace treinta años y la gente en Los Ángeles piensa: «Oh, si aquí ocurre un terremoto no hay problema». Pero podemos tener problemas graves allí si ocurre. Soy comisionado de seguridad sísmica de California y he intentado que esto sea lo más resistente posible, pero es difícil porque la gente piensa que todo está bien. Por eso digo que ahora mismo existe la oportunidad de ser más resilientes, porque esto es serio. Y todos lo toman en serio.

-Olvidar que puede volver a ocurrir es una tendencia general…

-Sí… En general -no siempre, pero generalmente- tienes un margen de unos cinco años después de que ocurra algo como esto durante los cuales un país recuerda que tiene que hacer algunas cosas al respecto. Después de un tiempo, simplemente se va desvaneciendo. Así que esos cinco años ahora mismo son realmente importantes, sobre todo para hacer cosas como el refuerzo sísmico. Y me refiero también al refuerzo sísmico de edificios existentes porque se puede hacer que los edificios existentes, incluso los más antiguos, sean seguros.

En un país muy pobre como Haití, después del terremoto de 2010 que mató a unas 300 mil personas, hoy en día se toman muy en serio los sistemas de protección sísmica. Haití tiene algunos edificios de mediana y gran altura y cuando los construyen realizan las inspecciones con la última tecnología.

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-¿En este momento, cuál es su papel aquí en el país? Sostuvo una reunión con la presidenta, ¿en qué sentido están apoyando localmente usted y su organización?

-Nuestra empresa, Miyamoto International, es una empresa global de ingeniería y gestión de riesgos de desastres. Somos una empresa social y actualmente tenemos un contrato sin fines de lucro con el Departamento de Estado de EE. UU. No obtenemos ningún beneficio de ellos, pero nos ayudan a estar aquí para formar un equipo. Nuestro trabajo aquí es, en primer lugar, comprender qué sucedió, la magnitud de los daños y cómo podemos brindar asistencia a la gente.

Por ejemplo, el área destruida es una cosa. Pero si ves toda la zona, que hay océano, playa, muchos edificios altos… Subes la colina y hay casas más pequeñas allí. Las miras y parece que no tienen daños, pero en cierto modo están un poco olvidadas. Son barrios de las clases trabajadoras y muchas casas tienen grietas.

Ayer, mientras caminábamos por un barrio de estos todos nos decían: «Por favor, vengan a mi casa, miren, miren, ¿qué son esas grietas? ¿Qué está pasando?». Así que tuvimos que explicarles qué significaban, cómo arreglarlas. Y lo agradecieron muchísimo. Se sienten abandonados porque la mayor parte de la atención se centró en la zona principal del desastre, pero no solo allí hubo desastres, sino en todas partes. Y estas personas también perdieron sus empleos. Así que creo que es muy importante que la reconstrucción avance lo más rápido posible para poder crear empleos.

Mi trabajo consiste en recopilar tanto los éxitos como los fracasos de todo lo que sucedió en diferentes países, desde Japón hasta nosotros, pasando por Haití, Nepal y todos los demás; todas las cosas por las que pasó la gente. Hay ciertas cosas que algunos países hicieron bien y otros no. Pero si haces las cosas bien, en realidad, puedes lograrlo y la reconstrucción avanza mucho más rápido, no solo para las personas que perdieron sus hogares, sino también para toda la economía circundante, ¿sabes? Ese es mi trabajo.

¿Cuáles serían las tres cosas más importantes que hay que hacer ahora?

-Eso es lo que intentamos hacer. Una parte fundamental es ayudar a la gente tanto como sea posible. Pero, obviamente, los recursos son limitados, ¿verdad? Y algo que sí noto es que toda esa gente que vive en las zonas altas, especialmente en los cerros, necesita información. Quieren saber qué les pasó a sus casas. Quieren saber si esas grietas son seguras o no. Quieren saber cómo arreglarlas. Así que la comunicación es muy importante. La comunicación y también dar información sobre cómo repararlo. Porque la mayoría de las reparaciones son bastante sencillas. Se puede reparar una estructura, mejorarla y hacerla más resistente. Así que ese tipo de capacitación y comunicación es fundamental. Eso es muy importante, en primer lugar. Es algo en lo que vamos a trabajar.

Y lo segundo es que la zona costera quedó destrozada. Hay que entenderlo bien, obviamente. De hecho, lo estamos viendo ahora mismo. Algunos edificios se derrumbaron por completo, algunos siguen en pie, pero tal vez inclinados. Así que necesitamos identificar esos edificios, a los que llamamos edificios negros, y cuantificar la cantidad de escombros. Esto se puede hacer tanto con imágenes satelitales como en el terreno; podemos evaluar la cantidad de escombros. Es muy importante. También hay que entender lo difícil que es demoler cada edificio. Algunos edificios son extremadamente difíciles de demoler. ¿Cuántos de esos existen?

En la misma manzana, hay que identificar los edificios que solo tienen daños superficiales. He notado muchos que parecen estar en muy mal estado, pero sin daños estructurales. En realidad, los daños afectan a los componentes arquitectónicos. Así que hay que identificarlos y cuantificarlos. ¿Cuánto cuesta repararlos?

En tercer lugar, hay edificios con etiqueta verde, lo que significa que no tienen ningún daño. Hay que identificarlos también. Entonces, necesitamos identificar esos tres tipos de edificaciones y hay que tener conocimientos geotécnicos porque hay partes que no tienen daños y otras sí. Y en las áreas con muchos daños hay que comprender qué hay debajo del suelo. Por cierto, se puede construir cualquier cosa si sabemos qué está pasando y qué tipo de construcción se debe realizar.

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-A finales de los años 90, expertos japoneses hicieron un estudio de suelo en La Guaira y advirtieron sobre sus condiciones sísmicas, ¿su equipo ha hecho evaluaciones de este tipo?

-Todavía no. Llevamos aquí cuatro días. Pero eso sin duda formará parte de esto. Y también hemos estado hablando con el equipo japonés, con el gobierno japonés para entender exactamente qué hicieron y cómo usar la información, los datos del pasado.

Pero, ¿recuerdas el terremoto de 1994 en Kobe? Es un terreno similar, justo en la costa.

-Claro, Japón es una isla

-Sí. Y también costa y montañas, muy similar a la zona de La Guaira. Ese terremoto mató a 6.000 personas y destruyó decenas de miles de edificios. Pero hoy, si vas, hay rascacielos de cincuenta pisos en el mismo lugar.

Hay otra cosa que tal vez sea aplicable aquí: se podría constituir una corporación de reurbanización, financiada por ciertas fuentes que podrían comprar terrenos, reurbanizarlos y luego venderlos a diferentes inversores. Japón hizo algo parecido en 1994. El gobierno japonés facilitó a los promotores de Tokio y Osaka la compra de terrenos urbanizados. Así, las personas que perdieron sus hogares pudieron convertirse en propietarios de esos condominios que, por cierto, son muy caros. Hay muchos ejemplos como ese.

-Pero eso quizás ocurrió en un plazo de al menos diez años, ¿no? Desde el momento del terremoto, hasta la idea, el desarrollo, la construcción…

-Todo depende, todo depende. Este país tiene oportunidades. De verdad lo creo. Quiero decir, están ocurriendo cambios ahora mismo… Este es un evento tan trágico, pero podría desencadenar una inversión masiva aquí.

Sé que el gobierno estadounidense se toma muy en serio a la gente de aquí. Lo mismo ocurre con los japoneses y muchos otros países. Y en Venezuela tienes algo que otros no tienen: una diáspora muy sólida. Y sé que se preocupan mucho por este país. De hecho, mis socios locales aquí lo hacen y también la diáspora. Así que creo que es una oportunidad para impulsar las cosas. Creo que sucederá. De verdad lo creo. Este país ya tiene una gran capacidad de desarrollo, saben cómo construir edificios seguros. No me necesitan, créanme. Pero podemos aportar el conocimiento de lo que ocurrió en el pasado y lo que funcionó. Eso sí puedo compartirlo. -Por: Oscar Medina y Teresa Camejo

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