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Mariana Marval: "Si no se habla del tema las cosas no cambian"

Luchadoras, bien dispuestas y conscientes de lo que son: hermosas sin importar talla ni edad. Y exitosas en las metas profesionales que se han propuesto. Con la actriz y comunicadora social Mariana Marval comenzamos esta serie de entrevistas con mujeres que plantean el encanto de ser más que caras bonitas: te harán pensar

Mariana Marval: "Si no se habla del tema las cosas no cambian"

“Capaz tengo talento de verdad”, fue lo que pensó Mariana Marval cuando la eligieron para participar en el musical Jesucristo Superestrella. “Fue uno de mis mayores logros porque audicionaron 2.000 personas y solo quedamos 30”, recuerda su participación en aquella temporada en el Aula Magna.

Eso fue en 2007. Hoy Mariana tiene 34 años y asegura que su pasión por actuar ha estado ahí siempre: a los tres años lo sabía. En el preescolar hizo el papel de Heidi y en su memoria permanecen las ráfagas de la impresión de los títeres que vio con su abuela: una aventura de un tigre y un conejo. Ese era su mundo.

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Buscó las tablas en el colegio, en todos lados. Y cree que algo de esta conexión artística la heredó de su abuelo, quien por hobby tocaba el piano y dibujaba.

Consecuente con su naturaleza, Mariana Marval estudió Comunicación Social en la UCAB y también teatro musical en el Trinity Laban Conservatoire of Music and Dance, en Londres, una de las escuelas más reconocidas de artes escénicas.

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Tuvo que regresar de Inglaterra en 2012 por temas de inmigración. Apenas llegó a Caracas decidió montar con Claudia Salazar (productora de Los Miserables) la Escuela de Teatro Musical de Caracas.

“Fue un golpe horrible en el 2012 por devolverme, era complicado. Venía de tres años metida en el mundo del arte, dejé la carrera de comunicación en pausa y fue complicado volver a ser artista en Venezuela. Me tuve que reconectar con hacer mercadeo digital, periodismo, etcétera. Cosas más propias de mi carrera como comunicadora”.

Empezó a buscar trabajo, retomar viejas relaciones laborales y después de un tiempo surgieron cosas.  Y en paralelo montó la escuela: en siete meses arrancó ese proyecto y también participó en obras como “400 sacos de arena”, con Luigi Sciamanna.

En enero de 2014 entró en la radio, en Hot 94.1. Vocacionalmente también la llamaba el periodismo y eso parece ser un problema de perfil laboral, que todo le guste, al menos en Venezuela. Por esa inclinación comenzó luego en un canal de televisión en 2018. Allí se fogueó en el manejo de la información dura, en la cobertura de noticias, en asuntos de economía, política y conflictos sociales. Pero también se topó con la duda: “¿Eres actriz o periodista?”. Le tocó demostrar que era las dos cosas.

“Ahí supe que tener varias ocupaciones despierta un prejuicio importante en Venezuela”.

Mariana y la cuestión “de peso”

No fue la única aparición en la televisión venezolana de Mariana. Pero en ambos casos experimentó salidas abruptas sin que se le presentaran razones directamente relacionadas a su desempeño profesional.

“Te dijimos que adelgazaras”, fue la lapidaria explicación informal que recibió una vez.

“No sé si quiero que todo termine en que es porque soy gorda, tampoco. Hay quienes lo han logrado. Pero si sumo 1+1…”.

La segunda experiencia de Mariana en un canal fue en algo más relacionado a sus intereses, a la materia que domina: el espectáculo, la cultura, el entretenimiento. Pero duró poco.

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“Tú me dices, ¿cuál es la razón? Que no estoy buena. Y mis compañeras se veían mejor. No es un tema contra ellas, es el sistema lo que está mal. Demasiado fino que ellas tengan la oportunidad, pero, ¿cuándo la tengo yo?”.

En radio, en cambio, no importa cómo te veas. Importan tu talento y cómo te escuches. Samuel Díaz -Sampins-, su compañero en Hot la impulsaba a que denunciara, a que “armara un peo en redes”.

“Pero me daba miedo, miedo a que no me contraten más. Aún así lo estoy diciendo pensando que tal vez me estoy jodiendo. Quiero demostrar lo que yo puedo dar. Hablo contigo y me da nervios, no he logrado lo que he querido en el ámbito de televisión y tal vez estoy generando un ruido que no necesito, pero ya va, esto no fue justo. Si no se habla del tema las cosas no cambian”.

¿Flojas?

Para muchas mujeres es difícil aceptar sus cuerpos, pero gracias a la masificación del movimiento “Body Positivity” y sus diferentes formas, cada vez se hace más fácil de superar este asunto.

Igual existen detractores, hombres o mujeres que afirman cosas absurdas como que las mujeres que se mantienen alegres con las formas irregulares de su cuerpo son en realidad unas flojas, por ejemplo.

“Les diría a esas personas que tuvieran más compasión, cada quien tiene una batalla interna de la cual no estamos enterados. Para mí una persona que no se vea saludable por fuera, no está saludable por dentro. Habrá personas que se sentirán bien así, extremadamente flacos, por las razones que sean. Pero no todos somos iguales. Es una visión corta de lo que es la vida, el problema va más allá de la flojera. Muy vieja escuela esa visión”.

Pese a estas experiencias, Mariana no se rinde y sueña con un gran musical, entre otras cosas. Pero está clara en la necesidad de un cambio: “Quiero hacer cine, televisión. Pero no se tienen los espacios y cuando existen se dan para misses, etcétera. Personas que tal vez no están formadas actoralmente pero tienen una apariencia específica. La radio le llega a la gente, pero no se conectan, en la TV te siguen, saben quién eres. Si lo que yo te acabo de contar tal vez lo contara Norkys, mañana estaría de titular en La Patilla”.

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PING PONG

Libro: One day, de David Nicholls.

Película: Titanic.

Comida: Sushi.

Lugar de Venezuela: Los Roques.

Lugar del mundo: París.

Equipo de fútbol: Chelsea.

Actor que admire: James McAvoy.

 

Vestuario: Geraldine Alarcón @geraldinne.alarcon @thefroomagency

Hair Styling: José Rojas @soyrojas17

Maquillaje: Gabriela Policarpio @gabypolicarpio