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Sambódromo: lo que nos gusta del carnaval de Río

El espectáculo más maravilloso del mundo hace su pausa en el Sambódromo a la espera del fallo de los jueces sobre la escuela ganadora. Y la fiesta sigue

El Sambódromo de Río de Janeiro bajó este martes su telón del Carnaval de este año, pero la fiesta más multitudinaria de Brasil siguió corriendo libre en las calles y promete continuar hasta el fin de semana.

En la propia Río de Janeiro -así como en Recife, Salvador, Sao Paulo, Brasilia- las comparsas ocuparon las calles con el endiablado ritmo de sus tambores, en una fiesta que en la mayoría de los casos tiene cerveza como combustible y que en muchos sitios se prolongará durante algunos días más.

Vinicius de Moraes cantaba que durante la «gran ilusión» del Carnaval «la tristeza no tiene fin, la felicidad sí» y que «todo acaba» en el Miércoles de Ceniza, pero los brasileños de hoy no parecen hacerle mucho caso al padre del bossa nova.

Las bandas callejeras conocidas como «blocos» programaron desfiles en decenas de ciudades incluso para este mismo miércoles, cuando acaba el largo festivo oficial que comenzó el pasado viernes en todo el país y se supone que los brasileños deberán guardar sus disfraces y volver al trabajo.

¿Y quién ganó en el Sambódromo?

Los desfiles de las escuelas de samba en el Sambódromo de Río de Janeiro concluyeron durante la madrugada de este martes y ahora los fanáticos de esa fiesta aguardan la decisión de los jurados sobre la mejor presentación.

El fallo que premia al mejor desfile será conocido este miércoles en un acto que cada año paraliza a casi todas las favelas cariocas, que son el alma de las escuelas de samba.

Como en otras ediciones, el Carnaval del Sambódromo tuvo este año un fuerte tono crítico, dirigido sobre todo contra el gobierno de Jair Bolsonaro y el fundamentalismo religioso, que fue escenificado en varios de los desfiles de las escuelas de samba, siempre con ribetes operísticos y unos toques de aguda sátira.

Una de las imágenes más impactantes que dejó este año el Sambódromo fue un enorme Jesucristo crucificado, pero de raza negra y no sólo herido por los clavos, sino también por balas, con el que la escuela de Mangueira ilustró la violenta y dura realidad de las favelas de Río de Janeiro.

Las seis mejores escuelas de este Carnaval volverán al Sambódromo el próximo sábado para el llamado «Desfile de las Campeonas», con el que acabará definitivamente la mezcla de juerga y catarsis colectiva en que Brasil se sumerge cada año.

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