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¿Por qué colapsan los puntos de venta?

Punto de venta

La crisis de efectivo lleva a saturar los puntos de venta electrónicos en el país, lo que ocurre con más frecuencia durante los fines de semana o quincena de pago. La falta de previsión de las autoridades del Banco Central de Venezuela para emitir billetes a la velocidad a la que aumentan los precios de los bienes y servicios de la economía, ha provocado una escasez de billetes que pone a prueba la paciencia de los venezolanos.

Comprar un café en la panadería puede costar Bs 5.000, pero muy pocos tienen en sus bolsillos esta cantidad que, aunque apenas equivale a $0,25 a la tasa de cambio paralelo, es difícil de obtener por los problemas que supone retirarlos de un cajero automático o en la misma taquilla de un banco.

Es así, como un gasto menor que debió pagarse en efectivo se convierte en una transacción electrónica. Pero dado el alto nivel de inflación y la escasez de billetes, casi cualquier operación pasa por las plataformas de pago del sistema bancario nacional.

Una prueba de lo mal que puede terminar la crisis de efectivo se vio el 2 de diciembre de 2016, cuando se combinaron el pago de aguinaldos y utilidades a pensionados y trabajadores con el de la quincena y además, era fin de semana.

No solo hubo colapso en la transacciones en puntos de venta, sino en cajeros automáticos y en las plataformas electrónicas de algunos bancos que también presentaron inconvenientes y no permitieron hacer operaciones online.

Cuando falta menos para que llegue diciembre, el mes de mayor compras del año, las autoridades bancarias parecen advertir una situación similar a la ocurrida a finales de 2016.

La Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario ha sostenido varios encuentros con el BCV)y la Asociación Bancaria de Venezuela (ABV) en busca de soluciones y recomendó a las instituciones bancarias públicas y privadas actualizar los montos de transferencias y puntos de pagos, como una medida para disminuir el uso de efectivo del que el gobierno no dispone en estos momentos.

Sin ser diciembre y sin que aún el gobierno haya anunciado lo que será el cuarto aumento de salario del año, el viernes 1 de septiembre los puntos de ventas presentaron problemas.

Varias personas reportaron ese día inconvenientes para realizar sus operaciones en los POS (por su nombre en inglés). Independientemente del banco, muchas fueron las quejas de usuarios en los comercios donde no pasaban la tarjetas.

Harold fue a pagar ese día el almuerzo en un sitio de Los Palos Grandes y el punto rechazó la transacción en dos ocasiones, por lo que su compañera de trabajo canceló la cuenta, monto que él luego le transferiría. Pero ese día la plataforma online de Bancaribe y Mercantil no funcionaban por lo que la transacción se realizó el fin de semana.

La escasez de billetes afecta no solo al establecimiento que debe soportar los retrasos en las operaciones con punto de venta, sino para aquellos que solo aceptan efectivo y se ven imposibilitados de cerrar una transacción porque el cliente no tiene o le alcanza el que lleva consigo.

El gobierno se quedó sin dinero para pagar incluso a los proveedores de billetes. No han llegado al país nuevas piezas monetarias en la economía desde el 12 de julio, mientras la inflación evapora el poder de compra de la moneda.

Es por eso que los venezolanos se anticipan a lo que está por venir y apenas cobran su quincena, inmediatamente adquieren los productos que puedan para tener una reserva de alimentos no perecederos o aprovechar y comprar repuestos de piezas que pronto necesitarán reemplazo.

De acuerdo a sus necesidades y posibilidades, cada habitante trata de preservar el valor del dinero antes que la inflación se lo coma. Y estas compras de protección no hacen más que causar tensión a los sistemas de pago que no están diseñados para soportar el incremento de las transacciones.

 

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