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¿Cómo pedir consejos de dinero a la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para resolver dudas financieras, pero su precisión depende de cómo se le pregunta

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Muchas personas recurren a la inteligencia artificial para resolver dudas sobre finanzas personales: desde cómo ahorrar dinero hasta cómo planificar la jubilación o gestionar deudas. Pero, según expertos, la calidad de esas respuestas depende menos de la tecnología y más de algo mucho más humano: cómo se hacen las preguntas.

“Hay un verdadero arte y una ciencia detrás de la ingeniería de prompts”, explicó Andrew Lo, director del Laboratorio de Ingeniería Financiera del MIT y profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en una presentación reciente para la Universidad de Harvard reseñada por la CNBC. En otras palabras, saber qué pedirle a una IA se ha convertido en una habilidad clave para obtener respuestas útiles.

El auge de herramientas como ChatGPT de OpenAI, Gemini de Google o Claude de Anthropic ha abierto la puerta al nuevo hábito de consultar a la inteligencia artificial sobre dinero. Sin embargo, los expertos advierten que este uso tiene límites importantes.

Cuando la IA ayuda… y cuando no

De acuerdo con Andrew Lo, la inteligencia artificial puede ser útil para explicar conceptos generales, como por qué diversificar inversiones o cómo funcionan ciertos productos financieros. También puede ayudar a estructurar ideas o entender nociones básicas de ahorro e inversión. Sin embargo, el problema aparece cuando se le pide precisión.

“Cuando se trata de cálculos muy específicos sobre tu situación personal, hay que tener mucho cuidado”, advirtió el académico. La IA no siempre es confiable para hacer análisis numéricos detallados, como simulaciones fiscales o evaluaciones exactas de ingresos y gastos.

DINERO

Esto se debe a que estos sistemas no “entienden” las finanzas personales como lo haría un asesor humano, sino que generan respuestas basadas en patrones de información. En algunos casos, pueden incluso “alucinar”, es decir, producir respuestas incorrectas pero formuladas con tono seguro.

“Una de las cosas que más preocupa es que siempre dan una respuesta que suena autoritaria, aunque no necesariamente sea correcta”, señaló Lo.

Cómo se construye una buena pregunta

Para los expertos, el riesgo no está en la herramienta, sino en la forma en que se utiliza. Una pregunta demasiado general puede generar una respuesta poco útil. En cambio, una consulta detallada puede mejorar significativamente el resultado.

Por ejemplo, preguntar simplemente “¿cómo debería jubilarme?” suele producir respuestas genéricas. Pero si se incluyen datos como ingresos, edad, nivel de deuda, objetivos y tolerancia al riesgo, la IA puede ofrecer una guía más estructurada.

El concepto clave es la precisión. Una buena instrucción para la IA debe incluir contexto suficiente: ingresos, metas, plazos, limitaciones y nivel de riesgo. Cuanto más detallada sea la información, más útil puede ser la respuesta.

Un buen prompt tendría que verse así: “Suponga que usted es un asesor financiero fiduciario que cobra únicamente honorarios. Estos son mis objetivos, limitaciones, tramo impositivo, estado, activos, tolerancia al riesgo y cronograma. Proporcióneme, primero: la estrategia base. Segundo: los supuestos clave. Tercero: los riesgos. Cuarto: qué podría invalidar este plan. Quinto: qué información le falta y, en particular, sobre qué tiene dudas”.

También recomiendan no quedarse con una sola respuesta. El uso efectivo de estas herramientas implica conversación, ajustes y seguimiento.

Aunque la inteligencia artificial se está convirtiendo en una herramienta cada vez más común para consultas financieras, los especialistas coinciden en que nunca reemplaza el criterio humano.

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