Política

Michelo, Mario Silva e Indira Urbaneja: protagonistas del culebrón chavista

No tienen ninguna incidencia en el círculo de poder y toma de decisiones del "nuevo momento", pero se asumen influenciadores y acaban de ofrecer algunos capítulos reveladores de los ánimos dentro del chavismo. Esperemos los próximos capítulos de Michelo, Indira y Mario a ver qué sorpresas depara esta trama | Por: Ivanna Laura

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La operación militar de Estados Unidos en Venezuela ha dado para muchas cosas: movió el tablero político, abrió la puerta a nuevos acuerdos comerciales y diplomáticos entre Washington y Caracas y hasta se reactivaron los vuelos a Miami. Pero hay más: una pelea entre Mario Silva, Indira Urbaneja y Michelo, tres de las voces más estridentes de la propaganda oficialista.

Hasta antes del 3 de enero, este conflicto no estaba en el bingo de nadie, pero desde abril nos ha brindado momentos interesantes, como ese del “influencer” argentino Michelo llamando “judas” y “malditos” a Delcy y a Jorge Rodríguez; al político y presentador de televisión Mario Silva advirtiendo que “al comandante lo están borrando” y a la comentarista progobierno Indira Urbaneja defendiendo a la nueva línea política de la presidenta encargada y yéndose contra ambos sin mucho filtro, al menos en lo que a palabras se refiere.

En medio de este atajaperros, el gobierno encargado lanzó el movimiento «Venezuela vuela libre», con un logotipo multicolor, donde el rojo no aparece por ningún lado. La iniciativa consistió en pedir el fin de todas las sanciones internacionales a través de un “peregrinaje”, porque ya no se movilizan sino que “peregrinan”, por todo el país.

Estos giros en la trama también se reflejan en que, según un análisis del medio TalCual, las menciones a Nicolás Maduro en los discursos de Delcy Rodríguez cayeron 91 % en los últimos meses.

“Estamos raspando la olla”

Silva, uno de los rostros más radicales y leales al chavismo originario, lleva meses soltando mensajes incómodos en La Hojilla, programa que conduce -ahora con menos tiempo- en Venezolana de Televisión y que ahora apuesta a YouTube porque vislumbra su pronta salida del canal.

En medio del nuevo clima político, en marzo se tomó unos minutos para aclarar que sus comentarios en contra de Estados Unidos eran estrictamente personales, de los que el canal y el resto de medios pro gobierno para los que trabaja no tenían ninguna responsabilidad.

En otra emisión leyó una carta dirigida al ministro de Interior y Justicia y vicepresidente del Partido Socialista Unido (Psuv), Diosdado Cabello, en la que confesó su preocupación por el destino del partido y por los tiempos “complejos” y “precarios” que, según él, vive la llamada revolución bolivariana.

“Les conozco sus hojas de servicio, les conozco sus prontuarios (…) no sigan tomando decisiones desde un petit comité que le entregue nuestros recursos, que son del pueblo, a quienes nos bombardearon”, es una de las recientes indirectas de Silva.

Pero quizás la frase más reveladora llegó en abril. Silva admitió que su programa La Hojilla estaba reducido y sin recursos. “Estamos prácticamente raspando la olla”, dijo al aire, una confesión que dejó entrever que la transmisión, que lleva más de 20 años en pantalla, con algunas interrupciones, ha sobrevivido gracias a financiamiento estatal.

A todo eso se suma que Silva confirmó que dejó su cargo como diputado de la Asamblea Nacional, el pasado 5 de enero.

La crítica de Urbaneja

Las declaraciones de Silva encontraron una réplica en Indira Urbaneja, quien desde su podcast cuestionó su postura frente al gobierno interino de Delcy Rodríguez y compañía, y el acercamiento con la administración de Donald Trump.

“¿Qué pasa si hubieran entregado todo, ¿estaría el compañero Mario Silva diciendo lo que está diciendo? No podrías estar hablando porque estarías preso”, dijo Urbaneja con voz alzada.

Silva no tardó en responder y recurrió a la reliquia discursiva del chavismo: “águila no caza mosca”, en un intento de minimizar a Urbaneja como Chávez lo intentó con María Corina Machado. En medio de la respuesta también dejó al descubierto otra perla: que el 3 de enero hubo sectores del chavismo que no estuvieron dispuestos a responder al ataque de Estados Unidos y que mandaron a Silva para su casa.

“Yo traté de entrar a Fuerte Tiuna y no pude, traté de entrar a Miraflores y no pude (…) Yo no fui con un telefonito (…) Después me fui a mi puesto de combate (…) y llamé al responsable de ese puesto de combate y sabes lo que me contestó: ve a dormir”.

Y en el medio está Michelo

Diego Suárez, mejor conocido como Michelo es un “influencer” argentino que aterrizó en Venezuela en 2024, y rápidamente pasó a ser parte de la propaganda oficialista con numerosos videos bailando como robot y cantando: “Venezuela no es como te dicen las redes, aquí hay mucha paz y un pueblo muy alegre”. En uno de los videos aparece incluso junto a Maduro.

Otra de sus grabaciones polémicas fue dentro de El Helicoide, al que describió como “relindo”, a pesar de ser un centro de detenciones catalogado por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos como un lugar de torturas sistemáticas. El nombre de Michelo también quedó ligado al caso de Andreina Rodríguez, una mujer que estuvo detenida por más de un año, acusada incitación al odio y traición a la patria, por encararlo en una calle de Caracas.

El cambio de discurso de Michelo no surgió inmediatamente después de los hechos del 3 de enero: se tomó su tiempo. Desde finales de abril, el argentino empezó a publicar videos cargados de furia en contra de los hermanos Rodríguez. “Yo hubiera preferido morir el 3 de enero, pero no me dejaron pelear por Maduro”, “quienes están borrando a Chávez y al chavismo son ustedes”, “maldigo a los judas traidores que se cagaron en su pueblo”, “sigan comiendo la banana de Trump”, “perdí todo por una causa y me traicionaron”, son algunas de las frases que soltó en varias publicaciones.

Incluso, aseguró que “gente de los Rodríguez” lo contactó para ofrecerle ser parte de un nuevo movimiento político que estaría por surgir en Venezuela, que abandonaría el tradicional color rojo del chavismo para identificarse con el color azul. También dijo que seguía viviendo en Venezuela, aunque reportes posteriores aseguran que ya no se encuentra en el país.

Por un puñado de dólares

Indira Urbaneja volvió a entrar al ring. La analista acusó a Michelo de formar parte del grupo de creadores de contenido que presuntamente recibían 5.000 dólares mensuales por hacer propaganda al gobierno venezolano.

También, el actor Fernando Carrillo, quien últimamente ha salido en contra de la actual gestión, dijo que el gobierno de Maduro se gastó entre 40.000 y 50.000 dólares en traer influencers del extranjero.

Michelo respondió a Urbaneja llamándola “falsa abogada”, en referencia a la polémica por su supuesto título universitario, y mostrando videos donde declaraba en contra de Maduro, recordando que durante su vida ha estado en diversos bandos políticos. Además, cuestionó que muchos de los que antes aplaudían su contenido, ahora estén en su contra y negó que reciba dinero del chavismo.

El sorprendente cambio de discurso

Hace pocos días Michelo volvió a darle un giro a su narrativa con la publicación de un video donde dice -parece estar leyendo- que “después de reflexionar profundamente”, entendió que “no es momento de tensiones ni de confrontaciones” y que aplaude la presencia estadounidense en Venezuela si es necesaria para la normalización de relaciones y estabilizar el país. Además, publicó una foto junto a Delcy Rodríguez.

Lejos de cerrar la polémica, el video abrió otra. En los comentarios, muchos usuarios comenzaron a decir que se trata de inteligencia artificial y expresaron preocupación por el paradero de Michelo, a quien le piden que se muestre en una transmisión en vivo. Pero, aunque ciertamente lucen un tanto «raros», los sorpresivos mensajes conciliadores están en sus cuentas. ¿Michelo “cambió” de opinión o lo cambiaron?

Aunque ni Silva, ni Urbaneja ni mucho menos Michelo tienen un peso real en dentro del círculo que toma las decisiones en el país, la pelea en redes, los insultos y las “indirectas”, terminan siendo un vistazo a las tensiones internas y grietas en la unidad y en la narrativa del chavismo y de este momento del chavismo sin Chávez y sin Maduro. Y eso es algo que prácticamente no habíamos visto en estos 28 años. -Por: Ivanna Laura

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