Opinión

A la súper poderosa cédula chimba de Álex Saab le cayó kriptonita

El Saime informó sobre la deportación de Álex Saab el 16 de mayo y dos días después, oficialmente se informa al país que el exministro Saab portaba una cédula falsa y que siempre ha sido más colombiano que la arepa de huevo

cédula Alex saab
Foto: Daniel hernández / Archivo
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Problemas con ese señor no quiere uno. Pero es inevitable comentar lo de hoy porque no hay calificativo que se ajuste bien a escuchar y ver a Diosdado Cabello diciendo que Álex Saab es colombiano y que la cédula que cargaba desde 2004 es chimba, cosa que corroboraron ahorita -hace nada- mediante una investigación «detallada, detallada» en el Saime.

«Álex Saab no es venezolano, no lo es. Es un ciudadano de origen colombiano, que siempre presentaba una cédula venezolana que no es una cédula legal», explicó Cabello en una rueda de prensa del Psuv.

Con esa cédula falsa, entonces, dijo el ministro de Interior y Justicia, el empresario extranjero «tuvo acceso a algunas cosas». Dentro de esas «cosas» a las que «tuvo acceso» hay que contar el Ministerio de Industrias y Producción Nacional, del cual fue titular entre el 18 de octubre de 2024 y el 16 de enero de 2026, cuando el mundo le cambió después del bombardeo y la extracción presidencial.

Así que un ciudadano de nacionalidad colombiana -como siempre se supo, nacido en Barranquilla, en 1971- y con una cédula trampeada fue el jefazo en el ministerio que se encarga de lo siguiente, según su web: «Tiene la responsabilidad de diseñar las políticas públicas de Comercio Nacional; el control de la producción y abastecimiento de bienes, obras y servicios; la inversión extranjera; el control antimonopolio y prácticas afines; la propiedad intelectual; la metrología, normalización, acreditación y elaboración de reglamentos técnicos para la producción de bienes y servicios; la protección de los derechos de los consumidores, así como la regulación del arrendamiento inmobiliario con fines comerciales, entre otras atribuciones».

Ese mismo empresario colombiano, con su cédula trucha, se benefició de sustanciosos contratos de compra-venta de alimentos para el programa CLAP en los que incluyó productos como la tristemente célebre leche que no era leche importada de México.

Sus negocios y negociados fueron denunciados de manera consistente por el medio Armando.Info, cuyos periodistas debieron salir al exilio por las amenazas legales que contra ellos hizo el empresario colombiano que portaba una cédula forjada quién sabe por quién y que logró que Conatel expidiera -2018- una singular prohibición de que se publicaran más reportajes sobre él en ese medio especializado en periodismo de investigación.

El historial y prontuario del personaje es abultado y conocido. Igual que la estrechísima relación que sostenía con el gobierno de Nicolás Maduro, el cual llegó hasta a nombrarlo representante diplomático ante la Unión Africana en 2020 en un intento ya desesperado por evitar su extradición a Estados Unidos, aquella vez cuando fue detenido en Cabo Verde y posteriormente entregado al sistema de justicia estadounidense.

Al mismo sistema de justicia, mira qué cosas, al que lo acaba de mandar el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en una operación que, de acuerdo a la explicación del ministro Cabello, es legal en vista de que ese señor es absolutamente colombiano de toda colombianidad -¿y el pasaporte veneco, qué?- y fue requerido en aquellos tribunales por delitos de lavado y otros asuntos ante los cuales esta vez Venezuela no podía negarse, obligada como está por el Artículo 271 de la Constitución Nacional. Porque es eso: si algo se respeta aquí, ya tú sabes, es la letra de la Constitución. Y el camarada Saab, a quien se calificó alguna vez de héroe en constante misión de conseguir comida y medicinas para los venezolanos, sabrá comprender que las cosas tienen un límite y que a todo súper poder le cae de tanto en tanto su kriptonita: con esa cédula chimba, papi, ya no se puede hacer nada por ti.

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