«Nuestros socios estadounidenses están amenazando con un nuevo uso de la fuerza contra Siria, pero no vamos a permitir eso», advirtió el embajador en una rueda de prensa en La Haya.
Shulgin reiteró la postura de su país de que el presunto ataque químico del pasado 7 de abril en la localidad siria de Duma es una «pura acción inventada» y afirmó que las personas que aparecen en los vídeos siendo curadas en hospitales «son actores involuntarios».
Las delegaciones rusa y siria en La Haya llevaron ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) a al menos 14 supuestos testigos de lo ocurrido en Duma -ahora controlada por militares sirios y rusos-, entre ellos un niño de 11 años conocido como Hasan Diab.
En la misma conferencia de prensa, este niño aseguró que él «estaba jugando cerca de casa» cuando escuchó gritos y salió «corriendo hacia el hospital por miedo» y fue ahí donde le empezaron a «echar agua» en la cara «cuando no pasaba nada extraño».
Su padre, con el mismo nombre, añadió que él fue a buscar a su hijo y a su mujer al hospital pero no le «permitieron llevarlos» a casa y aseguró que «en el hospital no olía a nada extraño» y que se ha traído a La Haya a toda su familia para «demostrar que todos están bien y lo que se cuenta es mentira».
La delegación rusa en La Haya organizó esta rueda de prensa con todos sus invitados procedentes de Siria, los mostró uno a uno en los vídeos publicados por algunos grupos de la oposición siria y les pidió explicar a los periodistas lo que ocurrió en el interior del hospital el día del ataque.]]>