Espectáculos

Trino Mora: buen compositor, peleón y contradictorio

Rafael Fuentes Jr., quien trabajó como su manager; Nancy Ramos, su entrañable amiga desde los tiempos de “El Club del Clan” y Chuto Navarro, el productor de sus más resonante éxitos discográficos, lo describen como un artista entregado cuando grababa, un buen letrista de sus temas y un hombre cuya imagen recia era casi siempre pura apariencia

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La segunda mitad de la década de los 60 fue especialmente pródiga en el lanzamiento de nuevos valores de la música y la mayoría de ellos con el tiempo se convertirían en estrellas. La televisión tuvo un papel determinante en este sentido. Mientras Radio Caracas Televisión (RCTV) tenía su programa Club Musical, destinado a la promoción de talentos emergentes, en el Canal 8, que entonces se llamaba Cadena Venezolana de Televisión (CVTV), era privado y pertenecía al Grupo Vollmer, su equivalente era El Club del Clan, que se emitía los sábados en la tarde.

En El Club del Clan -un clon del programa de TV que existía en Argentina, con Palito Ortega como líder- animaban los hermanos José Hernández y Richard Herd, apoyados por una hermosa y simpática presentadora, recién llegada de la República Dominicana, llamada Rosario Prieto, que con el tiempo veríamos erigirse en una buena comediante con el rango de primera actriz.

De ambos programas emergieron luminarias que han dejado fecunda huella, pero el que hoy nos ocupa es El Club del Clan, semillero de prometedoras figuras de donde saltó a la estelaridad Trino Mora, fallecido el pasado lunes 9 de diciembre en Caracas, parcialmente alejado de los escenarios desde hace siete años, por los problemas de salud que desencadenarían en él un cáncer de próstata que acabó con su vida.

Nancy Ramos, Trino Mora y el Eléctrico Luque en El Club del Clan.

Trino llega a El Club del Clan en 1965, el mismo día en que debutó otra gran estrella surgida de este espacio: Nancy Ramos, con quien le ataría, desde entonces y hasta ahora, una entrañable amistad. Ambos fueron a probar suerte y sus actuaciones fueron tan consistentemente impactantes, que allí mismo fueron contratados como parte del elenco fijo de El Club del Clan, alternando con otras estrellas en ascenso, entre ellas Carlos Moreán, Armando Biart, Tania, Tito Iglesias y Los Dionis, dueto integrado por Gustavo Pérez Méndez y Dionisio López Ramos, este último conocido artísticamente varios años después como Dioni López, encarnado en el muy popular payaso televisivo Popy, apodo que le fue sugerido por Trino Mora.

Para el periodista de espectáculos chileno Rafael Fuentes Jr., afincado en Venezuela desde su juventud, Trino Mora y Nancy Ramos fueron los cantantes más importantes de su tiempo. “No dejaban de sonar nunca en la radio”. Fuentes llegó a ser inclusive mánager del intérprete de Libera tu mente, con quien compartió buenos momentos en lo personal y en lo artístico, según lo expresó en la entrevista que le hicimos para El Estímulo. Y nos revela un rasgo poco conocido del artista: su participación como protagonista de fotonovelas.

También conversamos, vía telefónica, con Nancy Ramos, residente en España desde hace seis años, quien califica de fraterna su amistad con Trino. “Tanto lo era, que me llevaba a las novias para que yo les diera el visto bueno”, según confesó entre risas.

Recogimos también el muy valioso testimonio de Chuto Navarro, legendario gerente y exitoso hombre de la industria discográfica en Venezuela, responsable de los más resonantes éxitos del fallecido cantante y desde hace bastantes años retirado del ámbito del espectáculo en Paraguaná, su tierra natal, donde regenta una pensión-restaurante de su propiedad.

Rafael Fuentes Jr: “Por su fama fue estrella de fotonovelas”

—Yo lo conocí bastante. Siento mucho su muerte -expresa Rafael Fuentes Jr., periodista, productor discográfico y locutor radial-.

No hice discográficamente ningún disco con él, pero entablamos una amistad muy grande por las fotonovelas. Mi papá tenía una empresa que hacía fotonovelas y él era uno de los favoritos en el tiempo en que yo llegué de Chile. Era el artista número uno, el que pegaba diez canciones en el año, una cosa así. Siempre era el protagonista de las fotonovelas y ahí nos hicimos amigos. Esa amistad creció hasta el punto en que fui su mánager. Recorrimos toda Venezuela, Trino fue muy grande como artista, pego durísimo, al igual que Nancy Ramos. 

Rafael Fuentes Jr: “Tenía un ángel como compositor increíble, hizo canciones muy buenas”. Foto cortesía.

—¿Es cierto que era muy peleón?

—Lo era. Una vez estábamos en Ciudad Ojeda, fuimos al aniversario de una radio y había una tarima para que los invitados cantaran. Mientras estaba interpretando Mi tristeza, uno de sus grandes éxitos, había uno de esos tipos a los que les gusta chalequear la presentación de los artistas, esos malandros que nunca faltan, que le gritaba: “¡Mariquito, mariquito!”. Y Trino me miraba y yo le indicaba que se quedara quieto. Pero el tipo siguió gritándole y en una de esas se le ocurrió poner las manos en la tarima y Trino le ha dado un pisotón, con esos zapatos que se usaban, esos machotes. Le pisó los dedos al tipo y siguió cantando como si nada. Luego llegaron los policías y se llevaron al gritón. 

Nos fuimos para el hotel para venirnos al día siguiente y cuando estábamos en el cuarto, tocan la puerta para decirnos que nos estaba buscando la policía “por lo que pasó con Trino Mora”. Salimos y estuvimos detenidos en la comisaría para que Trino declarara, pero afortunadamente todo no pasó de allí.

—¿A qué atribuyes el éxito de Trino?

—Su voz era única, su estilo se basaba en el de Elvis Presley, porque lo que hacía era como imitarlo, pero en español. Y se quedó con eso, porque su ídolo siempre fue Elvis, desde la época en que vivió en los Estados Unidos como estudiante universitario, antes de ser cantante. Y esa admiración nunca desapareció, porque en los últimos shows que hizo siempre metía algo de “El Rey”.

—¿Alguna cualidad especial en lo artístico?

—Tenía un ángel como compositor increíble, hizo canciones muy buenas. No hay que ser venezolano de la boca para afuera” (la canta), esa canción fue un suceso grande, como lo fue Hombre formal, Sé tú mismo y Libera tu mente. Ese disco que le hizo Chuto Navarro en Promus resultó un súper palo. Todos los títulos fueron éxito. Los arreglos los elaboró el maestro Raúl Renau, que era uno de los dueños del sello. ¡Tremendo disco!

-A dúo con Nancy Ramos pegaron muy fuerte una canción titulada En primavera. Para mí, ellos dos fueron los cantantes más importantes de esa época. No dejaban de sonar nunca en la radio. Como lo fue también Rudy Márquez en aquel momento.

Nancy Ramos: “Poseía una imagen dura, pero era un pan”

—Trino y yo éramos como hermanos -relata Nancy Ramos, cuya voz vía telefónica delata la gripe de la que se queja durante toda la entrevista-. Llegamos el mismo día al canal 8 para cantar como debutantes en El Club del Clan en 1965. Recuerdo que él cantó su rock, que era lo que le apasionaba, y yo interpreté una canción que me había dado mi amiga Lupita, hermana de Carmen Victoria Pérez, para presentarme en ese programa, donde nos dimos a conocer. Y a los dos nos escogieron para quedarnos en el grupo de artistas fijos. Allí comenzó una gran amistad.

—¿Era un buen amigo?

—Maravilloso. Me llevaba a las novias para que yo les diera el visto bueno (ríe). Lo pasábamos muy bien, él se iba para mi casa y compartía con nosotros, siempre fue como un hermano. Era muy buena gente y aunque tenía una imagen un poco dura y recia, era pura apariencia, porque era un pan, muy cariñoso siempre.

Nancy Ramos comenzó con Trino como estrella del canto y de allí surgió una fraterna amistad.

Cuando decidí hace seis años venirme para España, me pedía que no me fuera, pero yo le decía que tenía familia aquí, que me estaban esperando. Y que además tenía un proyecto que me permitiría ir a probar suerte a Europa. Entonces nos vinimos mi hija, mi yerno y mi nieta, que ya tiene 22 años. Aquí en España tengo una familia grande, mi hermana, sobrinos…

—¿Cómo llegas a trabajar junto a Trino con tanta frecuencia?

—Chuto Navarro (Hellis Jesús Navarro, emprendedor y muy activo ejecutivo discográfico de la época), que entonces era mi esposo y acababa de debutar como gerente y productor de Promus, un nuevo sello disquero del que yo formaba parte, me dijo un día que habían contratado a Trino y yo me puse muy alegre por eso. Me confió que yo debía darle el recibimiento interpretando una canción a dúo con él. Esa canción fue En primavera, que no tardó en convertirse en todo un éxito radial. Chuto y yo nos hicimos socios de Promus y fue entonces cuando llamamos a Trino, quien grabó Libera tu mente, De la boca para afuera, Hombre formal y otras canciones que le dieron una popularidad inmensa.

A raíz del suceso de En primavera, hicimos giras y cantamos mucho juntos. 

Recuerdo que viajamos con el periodista Juan Vené, el del Guaicaipuro de Oro, quien organizaba unas partidas de béisbol entre un equipo que él tenía y otro de artistas, allí estuvimos varias veces. También con Trino estuvimos en la famosa Experiencia Psicotomimética, todo un acontecimiento musical juvenil. Fueron años muy bonitos, yo no me puedo olvidar de eso.

Chuto Navarro: “Tenía madera para componer”

—Tenía tiempo sin verlo, varios años -nos dice Chuto Navarro, al recordar a uno de sus artistas más relevantes discográficamente-. Lo conocí cuando El Club del Clan, donde estaban también Carlos Moreán y Nancy Ramos. Cuando llegué a trabajar con los hermanos Antor en la RCA, yo era el técnico de grabación y de paso de relaciones públicas y promoción. En esa primera etapa contraté a Nancy, a Trino, a Carlos Moreán y a una pila de conjuntos modernos, nuevos, con los que hicimos aquel espectáculo llamado Experiencia Psicotomimética.

Escuché a Trino y me parecía un tremendo cantante de voz baja, de esos que “cantan abajo”, que fue como pegó las canciones. Y aunque a él le gustaba gritar, yo le pegué cosas muy suaves, porque tenía buena voz abajo, mientras él quería ir forzado, arriba, pero siempre accedía a mis requerimientos con mucha disciplina.

Recuerdo que él me hizo una traducción para Nancy Ramos, no sé si de La Bámbola u otra, no recuerdo cuál, y al entregármela me dijo que no la había traducido literalmente, sino que era una adaptación libre. Al ver el resultado, había quedado tan bien el tema, que le dije que tenía madera para componer, a lo que él me dijo: «¿Y la música?». Le contesté que era lo de menos, pues se la podía poner el maestro Arnoldo Nali o yo. “Hacemos la letra y más nada”, le dije.

Le manifesté que yo tenía bastantes argumentos para las canciones, pero que no tenía la facilidad de escribirlas. Entonces le planteaba que hiciera letras basadas en mis ideas. Por ejemplo, como Trino era partidario de ser él mismo, sin aparentar nada, de allí salió Sé tú mismo. De allí en adelante trabajamos de esa manera. Nos llevábamos bien haciéndolo así.

Flyer promocional del tema “Hombre formal”

—¿Era un tipo tan difícil como se decía?

—Era fregado, iba a una presentación y empezaba a hablar de política y cosas así. Era irreverente, pero al final hacía lo que yo le sugería, aunque me costaba. Era guapetón, se echaba aceite en los músculos (ríe). Pero era muy disciplinado cuando grababa y acogía cualquier sugerencia que le hicieran para mejorar el producto. 

Chuto Navarro, su productor discográfico le daba al cantante ideas para las canciones que escribía.

—¿Llegó a tener alguna canción que le prohibieran?

—Sí, Sé tú mismo. En la original había algo que reivindicaba hacer el amor, lo que en aquella época no se podía decir por la radio. Entonces me la prohibieron y yo me fui al Ministerio de Comunicaciones (se llamaba así entonces) a preguntar la razón por la cual me prohibían esa canción, porque todas las emisoras inicialmente la pusieron, pero después la quitaron. Me explicaron que lo habían hecho por la frase de “hacer el amor”. Entonces le plantée que si se la cambiábamos por otra expresión pudieran volverla a radiar. Me dijeron que sí y entonces la cambiamos diciendo la misma cosa, pero de otra manera. Al hacerle Trino el cambio, entonces sí empezaron todas las emisoras a poner de nuevo Sé tú mismo.

—¿Cuáles fueron las canciones más fuertes que pegó?

Sé tú mismo sonó mucho, pero la más fuerte fue Libera tu mente.

—¿Cuánto tiempo estuvo contigo?

—Como cinco años.

—¿Cuántos discos hizo?

—Tres long plays, porque yo buscaba la forma de no quemar al artista.

—¿Volvieron a tener contacto cuando salió del sello?

—Sí, porque Trino era muy amigo de Nancy y cuando yo iba a Caracas a ver a mi hija, conversábamos también ahí. 

—A los otros cantantes de la generación de Trino, como Rudy Márquez, Henry Stephen y Carlos Moreán, ¿los ubicas de igual a igual artísticamente?   

—Ellos hacían dos long plays al año, pero yo no hice nunca con Trino, ni con el resto de los artistas de Promus, dos long plays al año, sino uno solo, porque con dos lo que hacían era quemar al artista. A Carlos Moreán le grabé un disco del que no pasó sinceramente nada, pero a raíz de eso le dije que yo lo veía más como arreglista y él funcionó perfectamente en esa faceta. 

Foto reciente de Trino Mora.

—¿Promus ganó dinero con Trino Mora?

—Más o menos, porque tú sabes que antes era difícil, porque la gente no aceptaba un aumento en el precio de los discos y eso era una limitante. Por otra parte, debo decir que el artista tiene un problema, que yo se lo decía a ellos desde el principio: aprovechen e inviertan bien su dinero. Y siempre les ponía el ejemplo de Oscar D’León, quien sí supo hacerlo. Los alertaba que después de pasada la fama, si no habían utilizado bien sus ganancias tendrían todas las de perder. Y muchos de ellos se fregaron y quedaron  limpios cuando eso sucedió y algunos murieron en condiciones críticas. En cambio, gente como Oscar, Reinaldo Armas y el Conde del Guácharo, por ejemplo, sí han manejado sus realitos bien manejados.

—¿Cuáles eran los artistas que más sonaban de Promus, aparte de Trino Mora y Nancy Ramos?

—Gualberto Ibarreto, porque con Cecilia Todd y Lilia Vera no pasó nada. Y después remató Alí Primera, cuyos discos siempre tuvieron una venta constante.

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