Cinemanía

Amando y odiando a "Emilia Pérez": ¿qué es lo que pasa con esa película?

“Emilia Pérez” de Jacques Audiard comenzó siendo amada en el festival de Cannes 2024 para luego, convertirse en centro de controversias y críticas. Una travesía que ha dejado a su paso señalamientos por su manera de trivializar la violencia narco y la identidad trans

emilia pérez
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En “Emilia Pérez” (2024), de Jacques Audiard, hay múltiples situaciones colapsando entre sí. Por un lado, se encuentra la búsqueda de redención de la Emilia titular (la española Karla Sofía Gascón), una mujer trans con un pasado violento como un narcotraficante. Al otro extremo, todo lo que Rita (Zoe Saldaña), debe hacer para ayudarle en semejante proceso, mientras se enfrenta al submundo del crimen. Incluso, hay tiempo e interés en Jessi (Selena Gómez), la exesposa abandonada que lucha por entender qué lugar ocupa en medio de la convulsa situación. Todas, al compás de la música y una serie de canciones más o menos estridentes.

La anterior parece ser la receta para un experimento cinematográfico a gran alcance. Y eso fue lo que deslumbró al jurado de Cannes 2024, que reconoció la labor tanto de su director como de su elenco. Pero “Emilia Pérez” es también el centro de una polémica cada vez más dura que se gestó cuando se encontró con el público.

Estrenada en EEUU en Netflix y en el resto del mundo en exhibición limitada en diversas salas (en México todavía no se estrena), la película desconcertó por su combinación atípica de espectáculo y crítica social. 

Mucho más, porque se consideró que la forma en que trata sus diversos escenarios es simple, cuando no directamente superficial.

La ola de descontento y escándalo aumentó a medida que era evidente que la película se convertiría en la favorita de la temporada de premios. Algo que se confirmó con la entrega de los Globos de Oro 2025. En la ceremonia, la cinta se alzó en cuatro categorías, incluyendo la de mejor musical del año, por encima de la favorita “Wicked”. Una decisión que causó revuelo e hizo correr ríos de palabras en la  prensa especializada y que reavivó un debate cada vez más complicado en redes sociales acerca de la cinta, su mensaje y trasfondo.

Pero, ¿es realmente “Emilia Pérez” tan mala como la pintan? ¿Se trata de una trivialización de las diferentes problemáticas que muestra? ¿O el odio contra la cinta tiene mucho de fenómeno orquestado?

En realidad, nada es tan sencillo con respecto al largometraje. Mucho menos el impacto que ha causado entre el público e incluso en el siempre creciente debate de la relevancia y capacidad del mundo cinematográfico para visibilizar diferentes problemáticas. Un punto en el que la cinta no la tiene todas consigo.

Un director al que no le importa el escándalo

Parte de la situación a la que se enfrenta “Emilia Pérez” proviene de razones muy específicas. Por un lado, el utilizar la violencia del narcotráfico en México para brindarle un trasfondo complicado a su protagonista. En la ficción, Emilia Pérez / Juan “Manitas” del Monte (ambos papeles interpretados por Karla Sofía Gascón) decide comenzar su búsqueda de identidad como una forma de redimir la violencia de su pasado.

Al otro extremo, al intentar profundizar en la búsqueda de la paz y el perdón de Emilia, esforzándose por mostrar un viaje interior que atraviesa la parte más brutal y comprometida de la violencia en territorio mexicano. Más complicado resulta que ese escenario se muestra a través de estereotipos, lo que convierte a la guerra del narcotráfico mexicana en un escenario exótico que justifica las decisiones de su protagonista. De un apartado visual que muestra al país en una serie de imágenes cliché, a un comentario social sobre el conflicto más bien simple, lo cierto es que el argumento de “Emilia Pérez” no parece muy interesado en tratar de manera realista la situación.

Un punto que su director Jacques Audiard ha defendido en varias oportunidades. La cinta, que solo cuenta con una actriz mexicana en el elenco, parece encontrarse por completo desvinculada de cualquier intento de ser meticulosa con el escenario que describe.

En más de una ocasión el realizador admitió que no ha investigado — ni piensa hacerlo — sobre la problemática social mexicana porque su obra enfatiza la ficción y el espectáculo. Incluso, ha insistido en que no hablar el idioma español, otra de las críticas a las que se enfrenta, es una forma de desapego con el tema central. 

emilia pérez

Lo cierto es que el cineasta ha hecho pocos intentos por explicar su particular punto de vista sobre el narcotráfico y el sangriento escenario que deja a su paso. Antes que eso, dejó claro que se trata de un uso ficticio, irreal y provocador de un contexto difícil. Algo que ha enfurecido a buena parte de la prensa mexicana, así como a grupos de defensa de los derechos humanos y activistas de la grave situación de violencia en el país.

Las madres buscadoras y “Emilia Pérez” 

Uno de los puntos más complicados alrededor de la película es la forma en la que plantea la grave circunstancia de los desaparecidos.

En la trama, una vez completado su proceso de afirmación de género, Emilia se convierte en activista contra la violencia del narcotráfico.

La redención del personaje implica enmendar con todos los medios a su alcance la ola de muertes y desapariciones que el mundo de la droga deja a su paso. Lo que, claro está, remite directamente a todo lo relacionado con la organización de las “madres buscadores”, un grupo sin fines de lucro cuyos esfuerzos están enfocados en la búsqueda de desaparecidos. La cinta ha sido duramente criticada por utilizar el contexto para humanizar a su personaje titular.

Mucho más, por transformar toda la gravísima circunstancia en una capa de empatía para Emilia, que intenta dejar atrás las terribles acciones de “Manitas” con aparentes gestos desinteresados. Por lo que da más importancia a lo que Emilia puede ser gracias a su arrepentimiento que a la larga historia brutal que lleva a sus espaldas.

No aporta nada a un tema álgido

Quizás, el punto más controversial de la película es el que se relaciona con la identidad de género de su protagonista. Manitas atraviesa un largo proceso de afirmación de género para, finalmente, comenzar a vivir como Emilia, la persona que siempre fue antes o después. Pero el guion hace poco por brindar capas o significado a lo que es una decisión de trascendental importancia en la vida de su personaje. Antes que eso, la hace una herramienta para hacer avanzar la trama. 

emilia pérez

De una mamoplastia que se muestra como un trofeo estético, hasta narrar la larga serie de intervenciones quirúrgicas que Emilia debe atravesar como un número musical gracioso, la película hace de la identidad trans un elemento complicado que no resuelve ni explora a cabalidad.

Al contrario, entra en clichés retrógrados — como creer que una persona trans experimenta una redención por el solo hecho de serlo— o, en el peor de los casos, que se trata de un salto entre géneros. Todo, sin reflexionar sobre lo que en realidad significa un proceso semejante y sus consecuencias. Eso, a pesar de que Emilia está encarnada por la española Karla Sofía Gascón, una actriz que ha hecho muy pública su transición y se ha convertido en una vocera de peso sobre el tema.

La preocupación sobre la representación trans ha sido tan dura que incluso la organización Glaad, encargada de velar por la forma en que la comunidad LGBTQ+ se muestra en Hollywood, expresó su preocupación por el punto de vista de “Emilia Pérez” sobre el particular. En un comunicado, señalan no solo lo complicado de la forma de explorar en la identidad trans del personaje, sino que además lo califican como un alarmante paso atrás en la visibilidad de la comunidad en el cine.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, a la creciente presión sobre sus temas principales, se sumó una crítica muy pública del actor mexicano Eugenio Derbez hacia la actuación de Selena Gómez. En específico, su poco dominio del idioma español. En una conversación en el pódcast de la crítica Gaby Meza, el intérprete y productor hizo duros señalamientos sobre el manejo del idioma de Selena como de su actuación.

Lo que le acarreó un instantáneo escándalo e incluso, la respuesta directa de la actriz, explicando que hizo lo mejor que pudo con el tiempo y material que le dieron.

Derbez finalmente se disculpó, alejándose del foco de la controversia, pero el punto se volvió otro de los elementos que pesan sobre el éxito de “Emilia Pérez” que, como queda claro, no son pocos.

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