Dentro de la muestra podemos disfrutar del diálogo entre el arte ancestral y el arte contemporáneo gracias a la obra del destacado artista internacional Sheroanawe Hakihiiwe, miembro de la etnia yanomami, cuya obra se inspira en el universo visual y espiritual amazónico
Fotos Titina penzini |Composición de imagen Alejandro Cremades
Una gran noticia que me encanta compartir con mis lectores es la inauguración de la exposición “Memoria de la Selva” que muestra una extensa selección de la colección C&FE, presentada conjuntamente con la Fundación Miragua, en Playa El Agua, isla de Margarita.
La iniciativa fue inspirada por Ángel Francisco Oliveros Camps y Nelly Russian de Oliveros y es dirigida por Rafael Oliveros Russian y Otto Mendoza Briceño quienes, con rigor y esmero, han creado una de las exposiciones más importantes del año en nuestro país.
La impresionante muestra curada por el experto Rafael Santana Nazoa, nos invita a explorar la gran riqueza artística y cultural de las etnias del Amazonas venezolano donde el espectador tiene acceso directo a la inmensa selección de las piezas que forman parte del acervo de arte indígena que, a través de muchos años, ha sido rigurosamente reunido por la Colección C&FE perteneciente a Carolina y Fernando Eseverri, en una puesta en escena conformada por las imágenes de Barbara Brändli y Thea Segall, quienes fueron pioneras en cuanto a la fotografía documental y que dedicaron sus trayectorias, desde principios de los sesenta, a registrar la vida y la cultura de las comunidades indígenas de Venezuela.
Dentro de la muestra podemos disfrutar del diálogo entre el arte ancestral y el arte contemporáneo gracias a la obra del destacado artista internacional Sheroanawe Hakihiiwe, miembro de la etnia yanomami, cuya obra se inspira en el universo visual y espiritual amazónico. Esto lo hace en colaboración con la Galería Abra Caracas.
Tuve el placer de hacer un recorrido privado durante el montaje de la exposición de la mano de sus museólogos y curadores y ha sido impresionante la instalación y la meticulosidad de agrupar los objetos por categorías que van desde increíbles adornos corporales ubicados apenas se ingresa, pasando por objetos ceremoniales, cestería, curiaras y navegación, objetos de pesca, así como los que se utilizan para el cultivo de la yuca y la elaboración del casabe.
El recorrido a través de Memoria de la Selva
Apenas entré, el experto Israel Ortega de la Colección C&FE, me mostró los diversos adornos corporales de varias etnias como los murciélagos tallados en madera con tucanes disecados, los maravillosos guayucos Yekwana elaborados en finos tejidos de mostacillas multicolores con flecos realizados en tiras de algodón, los adornos plumarios, los collares yekwana de dientes de báquiro con picos de tucán que están cosidos con unas terminaciones dignas de la alta costura, otros collares con pequeños pompones multicolores y mostacillas tienen pequeñas piecitas de aluminio que ellos consiguen en lugares donde ha habido accidentes aéreos, pedacitos de avionetas.
Seguí mi recorrido de la muestra de la mano del museólogo y curador Rafael Santana Nazoa quien lleva muchos años trabajando con la colección de Patty Cisneros, organizando muchas exposiciones en Europa, de allí viene su criterio para agrupar y organizar las diferentes obras y objetos que vamos a apreciar.
Prácticamente, Rafael se dio a la tarea de escoger todos los objetos y fotos de la muestra y nos comentó que la colección de Fernando Eseverri está conformada por piezas que son absolutamente extraordinarias y es gracioso cómo me contó que se sentía escogiendo cada pieza, como si las estuviera metiendo en un carrito de automercado, de tantas maravillas que consiguió.
Continuando el recorrido, Rafael nos mostró unos impresionantes collares realizados con pezuñas de danta que parecen carey y la fibra con las que los tejen es algodón amazónico, varios collares realizados con elementos de cachicamo gigante y, el más impactante en ese grupo, es un collar de garganta de araguato que funciona como sonajero. Según nos comentó Rafael, el araguato adulto hace un ruido muy fuerte que se proyecta en la selva.
En la sala siguiente podemos ver la gran colección de sillas talladas en madera amazónica en forma de los animales típicos de la región como cachicamos, monos, dantas, caimanes y muchos más.
Seguimos con las máscaras destinadas a acompañar el baile guarime que también llevan pectorales y faldas. Vimos las máscaras de monos talladas en madera que se hacen para asustar a los niños que se llaman majama.
La siguiente área está destinada a los objetos de pesca tejidos en forma cilíndrica para atrapar al pez a las que les coloca veneno de yuca.
Una gran pared color naranja es el escenario ideal para presentar la cestería ye’kwana llamadas wapas representando su mitología a través de los tejidos como monos wanadi, ranas, la lluvia, la figura geométrica que representa el madofediié que cuando a una persona se la traga un jaguar lo que se ve desde su interior hacia afuera es esa figura, incluso Charles Brewer Carías acaba de publicar un libro al respecto dedicado exclusivamente a estas cestas.
Continuamos con la cestería yanomami, una de las etnias más alejadas de todo, quienes viven de la pesca como si estuvieran aún en la edad de piedra. Rafael nos comentó que los curas tienen 400 años tratándolos de convencer que se vistan, pero ellos siguen siempre desnudos.
El área de las cerbatanas es muy curiosa y nos muestra como con la presión del aire salen esos dardos cuyas puntas tienen algodón de ceiba y la delicadeza con la que están amarrados tal como si fuera un bordado.
Una majestuosa pared nos muestra las coronas ceremoniales de plumas y piel de mono en variados colores y composiciones que impresionan al espectador.
El grupo de las tallas de madera amazónica representando al dios principal Wanadi es una especie de pensador que esta en una posición en la que está soñando y todo lo que sueña nace tanto, así que soñó con su propia madre.
Ya casi al final está dispuesta la sala que exhibe los objetos utilitarios para la elaboración del casabe, como las tablas para rayar la yuca hechas, a su vez, con piedritas de pedonal pegados con una resina que es muy fuerte, incluso vienen decorados con bellísimos dibujos que nos muestran que, aunque se trate de objetos utilitarios, para ellos el arte está siempre presente en todo. Las tramas sobre los rallos representan las constelaciones estelares.
Justo de frente se encuentran los sebucanes, que son unos largos cilindros tejidos que rellenan de yuca rallada y que abajo tiene una especie de palanca tejida que, cuando se estira hacia abajo, se reduce la dimensión del cilindro exprimiendo el líquido de la yuca que es veneno y que, además de utilizarlo para la pesca, también se usa para muchas otras cosas como el picante catara.
La sala posterior contiene la exhibición del artista invitado Sheroanawe. El curador Luis Romero me guio a través de su obra. Podemos apreciar diversas piezas como un cuadro que representa el interior de un nido de hormigas que cuando se abre tiene esa estructura interna que el artista convierte en una abstracción perfecta, el dibujo que representa un árbol rodeado por lianas, los cuadernos de Sheroanawe que se están exhibiendo por primera vez en la que recopila por temas como palmas de diferentes especies y que, cada una de ellas, tiene su propio canto de iniciaciones chamanicas, otro cuaderno representa las pinturas de cara llamadas mioni y se utilizan para celebraciones. A veces también es de uso diario. Otros dos cuadernos están dedicados a la botánica, representando árboles frutales o florales como el bucare y el otro es específicamente de palmas y su gran variedad de especies. Es que en nuestra amazonia existe una increíble variedad.
Uno de mis cuadros favoritos es el que representa una pluma de paují y contiene el momento de la noche y el día y nos habla del mito de creación de la noche para los yanomamis. Ellos no tenían noche y lidiaban con la falta de sueño. Gracias a las plumas del paují el sol se tapó con sus plumas y ese fue el orígen de la noche.
Otros cuadros representan la inquietud del artista en torno a la contaminación y que retratan al río Orinoco totalmente contaminado. Esa es la gran preocupación de Sheroanawe en estos momentos, así como la minería y la deforestación. Es un mapa mental o emocional del Orinoco magistralmente ejecutado.
No me queda más que agradecer y felicitar al equipo de la Coleccion C&FE, la Fundación Miragua y a todas las personas que hicieron posible esta magistral exposición digna de los mejores museos del mundo y haber traído el legado de nuestra cultura a Playa el Agua, llenándola de arte y de nuestras raíces.
Las declaraciones se dan en medio de un acercamiento progresivo entre Washington y Caracas que ha incluido licencias para la compra de oro venezolano, flexibilización de sanciones en el sector minero y visitas de funcionarios estadounidenses al país
Giuson Flores es el segundo allegado a Cilia Flores en ser destituido de un cargo público, el primero fue su exesposo Walter Gadivia. El nuevo director del Saime ha dirigido el SAPI y también ha sido viceministro