"La noche de Caracas es un fastidio" y la New York New York viene al rescate
El Club New York New York reinó en la noche caraqueña de los años 80. Carlos Almenar, su fundador, ha mantenido viva la leyenda y ahora vuelve con una fiesta en el Caracas Music Hall y ganas de ir más allá
Carlos Almenar atiende llamadas, esto es así, esto es asá, hace transferencias bancarias, el teléfono suena y suena. Está ocupado preparando la fiesta que trae de vuelta el espíritu de las noches del Club New York New York en una velada en el Centro Comercial Concresa, donde nació todo en 1983.
Estamos en el Caracas Music Hall, casi justo encima de donde estuvo la legendaria discoteca por la que hoy tantos parecen suspirar. Y Carlos Almenar, su creador y director, tiene planes: esto tiene que ir más allá de las fiestas que ha hecho en los últimos años con los dj’s de entonces, tiene que ir más allá del jueves 18 de diciembre… La New York New York se va a instalar en la ciudad de una forma u otra.
-¿Qué le aportó la New York New York a la noche caraqueña?
-Hay un antes y un después en la noche de Caracas. Antes de que existiera la New York, las discotecas eran sitios relativamente pequeños, con la excepción de City Hall, que se creó unos añitos antes. Nosotros registramos la compañía en el 78 y abrió en 1983. El concepto era completamente nuevo, innovamos en muchos sentidos. Primero, teníamos muchísima iluminación. Luego, el sonido. En esa época -los 70, los 80- estabas en la pista de una discoteca y la ropa te vibraba, pero nosotros lo diseñamos para que en la pista estuviera como para que la gente sintiera la energía, y fuera de la pista se podía hablar normalmente.
Teníamos salón de juegos, pool, billar, futbolito, salón de backgammon, otro de maquinitas. Lo del pool después en los 90 se hizo común, pero antes de eso no existía. Todo eso lo vamos a evocar en las nuevas fiestas.
-Entonces no era solo una noche de salir a bailar…
-No, no, era un club. Era un club privado y la gente venía de lunes a lunes. Mi mejor día era el lunes, que era ladies night, que es otra cosa que no existía antes en Caracas. Las mujeres llegaban y bebían todo lo que quisieran desde las 8 de la noche hasta hasta las 12. Esa fue otra innovación. Las mujeres, además, podían venir por su cuenta, no era como otras discotecas en esa época que no dejaban entrar a las muchachas solas. En la New York era al revés, 60% a 65% de la clientela eran mujeres. Y al tener 65% de mujeres, obligado que venían los hombres. Eso estaba garantizado.
El ladies night era los lunes y la Guardia Nacional tenía que venir a controlar el gentío en la puerta. Mi segundo mejor día era el domingo, hacíamos concursos -el que se bebiera más rápido el ponche crema, el que fuera de un lado al otro con una cuchara con un huevo crudo sin que se rompiera- y ese día también se nos llenaba a reventar. Los sábados era normal. Los jueves hacíamos la fiesta de disfraces, que eran un espectáculo. Era obligatorio venir disfrazado: si no te disfrazas, no vengas. Las fiestas de disfraces son aguadas porque vienen tres disfrazados, uno de bebé, y los demás burlándose. Nuestras fiestas eran una locura y el que no estaba disfrazado en la puerta, lo disfrazábamos, le rompíamos la camisa, le amarrábamos algo, lo maquillábamos…
Otra innovación: yo soy de Nueva York, mi mamá vivía allá, mi papá acá y yo venía de visita y aquí no existía Halloween. Nuestra primera fiesta de Halloween fue del 31 de octubre del 84, la invitación era una calabaza… y se convirtieron en las más famosas de nuestras fiestas de disfraces. Tanto fue así que se fue creando la celebración de Halloween anualmente y ahora en Venezuela los niños salen a pedir caramelos, o sea que se instituyó Halloween en Venezuela.
-Cambiaron la manera de rumbear en Venezuela…
-Absolutamente, sí. La gente se sentía muy en familia. La gente venía todos los días y pasaba aunque sea un rato para verse con los amigos, como un club social, como decir La Lagunita. La gente venía más en ese sentido de estar con sus amigos.
-¿Y ese concepto lo trajiste de Nueva York?
-Era una unión de conceptos. Yo a los 16 iba a discotecas, fui a Studio 54, a Xenon, que eran las dos discotecas muy famosas de finales de los 70 allá. Yo era DJ de una discoteca cerca de la universidad y con eso me pagaba los estudios y después abrí mi primera discoteca estando en la universidad. Por eso yo digo que estudié oceanografía y ciencias políticas, pero el doctorado lo hice en discotecas. Y dije, mejor vivo de esto, porque si no me voy a morir de hambre porque todas las noches estaba en eso.
Yo agarré ideas de las mejores discotecas que conocí en Nueva York, en Montreal, en Miami… Un poco de cada sitio y todas esas ideas las pusimos en un solo sitio que fue la New York New York. Por ejemplo, la idea de las gradas que era muy famosas en la parte de atrás, la agarramos de La Lechuga aquí en Caracas. Y pusimos otras ideas que se me ocurrieron, inventamos lo del salón de juego… Teníamos una pantalla de videos gigante que bajaba… hoy en día eso es normal, pero eso no existía ni se soñaba aquí. La pantalla de video me costó casi 70 mil dólares. Y la música, se compraban unos VHS especiales editados por Rock America y el DJ mezclaba la música con el video y estaba compaginado y en la pantalla gigante se veía por los dos lados. Años después se empezaron a ver televisores y hoy en día ves pantallas grandes, pero nada de eso se soñaba en esa época.
-Hoy, ¿qué sientes que perdió la noche de Caracas y que ganó con el paso del tiempo?
-No ha ganado nada. La noche de Caracas es un fastidio. Por eso estamos buscando local para volver a abrir. Yo me retiré ventipico de años. Represento a cruceros y casinos en el exterior y estaba haciendo eso y estaba muy tranquilo. La esclavitud de la noche no me llamaba la atención. Pero el DJ Salvatore se enfermó en mayo del 2022 y había que conseguir plata para pagarle a la clínica. Entonces en julio hicimos el primer reencuentro de New York New York para levantar ese dinero. Y la gente se volvió loca: “tienes que volver a abrir”. Eso fue el 9 de julio de 2022, en el Salón Naiguatá del Hotel Tamanaco.
Después de eso hemos hecho en el Club Ítalo, otra en el Valle Arriba, otra en La Lagunita, en Club Playa Azul… Hemos hecho dos o tres en la carpa del Tamanaco, de 1.500 personas; hicimos tres en el Hard Rock Café… hemos ido haciendo más que todo para mantener el nombre vigente porque la idea es volver a abrir la discoteca.
La gente de Cúsica, que es que son los de Caracas Music Hall, cuando inauguraron hubo un momento que estaban grabando y yo acababa de hablar con uno de los que hicieron este proyecto, entonces la gente que me vio empezó a escribirle a él, a mi, preguntando si iba a abrir la New York otra vez. Y ellos me plantearon hacer un retorno de la New York New York donde se originó, que fue aquí en el Congresa, de hecho, en un local casi idéntico a este justo abajo. Estamos recreando lo que fue New York New York y regresando a las orígenes que fue en Concresa.
-No es exactamente el mismo sitio, pero casi… ¿qué efecto tiene esto?
-La gente va a llorar… Te lo garantizo. Como teníamos mucho aire acondicionado en la New York, había como un túnel de viento. Entonces aquí queremos poner un ventilador para que se sienta ese ventarrón al entrar y tratar de recordar lo máximo. Nuestra iluminación era única, aquí no la podemos recrear porque eso costó 1 millón de dólares. Vamos a poner láser y te cuento que nosotros tuvimos el primer láser que hubo en Venezuela, que era usado de la discoteca Xenon. Esa fue otra de las innovaciones…
Pero respondiendo a lo de la noche de ahora, hay varios sitios tipo predespacho a los que tú puedes ir y comes… pero ya después de que comiste, ¿qué haces? No hay un sitio donde ir a bailar en pareja o con unos amigos. No hay a donde ir a bailar y ver un show. En New York New York se presentaron por primera vez todos los grandes artistas de Venezuela. El primer concierto de Franco de Vita fue el día de los enamorados en 1984. Y tocó gratis dos veces para darse a conocer. A la tercera le pagamos 12.000 bolívares para la banda. Ilan Chester tocó tres veces… todos los artistas de Venezuela cantaron en New York New York: Frank Quintero, Guillermo Dávila, Jorge Aguilar, Elisa Rego, que se dio a conocer aquí. Ella cantaba todos los lunes en el ladies night y se hizo famosa.
-¿Cómo es la discoteca con la que estás soñando ahorita?
-Tiene que ser mejor que la primera. Yo podría abrir una discoteca que se llame Metrópoli o La Ciudad… y va a ser buena. Pero si yo la nombro New York New York, la gente entrando va a esperar lo que encontraba cuando iba a New York New York, que la gente entraba y “qué es esto”. La gente tiene que estar maravillada. Cuando se haga, la idea es que la gente se quede loca.
El día que consiga el local permanente, me voy para Europa a buscar unas ideas nuevas, a China a buscar la iluminación y video, a Europa para buscar el sonido, y también tengo unas ideas pensadas para meterle, que le va a volar el cerebro a la gente.
La idea de esta fiesta en Caracas Music Hall es que la hagamos por lo menos una vez al mes. Por la respuesta que hemos tenido, creo que vamos a tener que hacerlo para que la gente tenga algo para hacer mientras tanto. Y a lo mejor ni siquiera abro un sitio, me elimino esa esclavitud de ponerme a construir, sino que una vez al mes tendremos una fiesta, gozamos un puyero y empiezo a meter las cosas para que sea más y más impactante cada vez.
-¿En este momento que atrae a la gente, la nostalgia?
-Aquí muchos vienen por nostalgia y por oír buena música, porque la realidad es que después de los 90 no ha habido música buena. Lo que hay es música de dos acordes, pam pam, bam, pum, pum, con una computadora, unas voces que son falsas… no hay música, música de la que se grababa con orquesta, con una banda… y letras, por favor, letras. O sea, ¿qué letra hay en una canción hoy en día?
-¿No hay reguetón en la idea de New York New York?
-No, esa noche no hay reguetón. Y no porque sea malo el género, es chévere para el que le gusta y yo bailo lo que sea, pero es poco el reguetón que puedas decir que aparte de ser pegagoso, tenga algo más…
-¿Cuál es el abanico de géneros musicales de la New York?
-Toda la música de los años 80 y 90, pop, rock, los grandes cantantes, Queen, todas las diversas bandas, Madonna, Michael Jackson…
-¿No temes que se marque una brecha generacional ahí que no te traiga al público nuevo?
-No, no… Nuestro público para este evento va a ser mayores de 30 años, vamos a estar claros. Aunque, por ejemplo, para estos eventos han venido mis hijos con 24 años, con 18 años, y ellos y sus amigos se quedan locos y dicen, “¿qué es esto? No lo puedo creer, nosotros vamos a una fiesta y todo el mundo está parado”. Y aquí la gente de todas las edades bailando hasta las 6 de la mañana y hay que botarlos. Bueno, aunque nosotros nunca botamos a nadie. La ley número uno de New York New York es que se apaga la música cuando se vaya el último. Esa es una de las cosas que hacíamos.
-¿Cómo era la puerta de la New York New York? ¿Qué restricción había para entrar?
-El que no era miembro, no podía entrar. Tenía que estar invitado por el miembro, quien debía venir personalmente a firmarlo. Tenía derecho a firmar dos invitados y algunos días especiales podía invitar más. Pero la misma persona solo podía venir como invitado dos veces en el mes.
-¿Y cómo te hacías miembro?
-Había que llenar una solicitud, que iba para junta directiva. Pagaban alrededor de 3.000 o 4.000 dólares para ser socio del club. Y teníamos a la estrella de la noche, que era Marcial. Todo el mundo lo conocía, él conocía a todo el mundo y él sabía quién era y quién no era. Lo que más le gustaba, por ejemplo, a un miembro de New York New York era que cuando había un mar de gente en la puerta y venía acercándose, Marcial decía, “ale macho, por favor, apártense, que ahí viene un miembro”. La gente se sentía un dios. Y ese era parte del gancho.
-¿Crees que ese concepto de club funciona hoy día?
-Claro. Bueno, no será tan caro, pero sí, la membresía es vital porque la gente va a estar con sus amigos. La gente quiere estar con gente que conoce y con quien pueda compartir sin problemas. Por ejemplo, hay discotecas hoy en día para muchachos, hay discotecas tipo malandrosas, pero eso no es donde tú vas a llevar a tu novia o a tu esposa, por ejemplo. Quieres un sitio donde puedas venir con tu señora, con tu esposa, o con tus amigos y vas conseguir a otra gente bien también. Eso es lo importante, que la gente se sienta que va a estar bien, que se va a entretener y vamos a tener siempre espectáculos. Cada vez que lo hagamos aquí en el Caracas Music Hall lo haremos con espectáculo, más DJ’s muy importantes de la época.
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