La segunda oportunidad de Juan Guaidó

El cese de la usurpación prometido para 2019 no llegó. En 2020, a pesar de las amenazas en la Asamblea Nacional y el posible arrebato de su sede por aliados del chavismo, quienes acompañan al presidente encargado aseguran que se dieron pasos importantes para alcanzar el objetivo, ahora sí

El martes 7 de enero de 2020, tras una fuerte confrontación entre los diputados y la Guardia Nacional, la mayoría de los parlamentarios logró entrar al hemiciclo y reafirmar su apoyo a Juan Guaidó, una reconquista del salón de sesiones que el chavismo y sus nuevos aliados, encabezados por el diputado Luis Parra, asume como suyo para «sesiones» aun sin quórum. Una imagen, con un festejo incluso, que pone el foco en la lucha por el Palacio Federal Legislativo. Miraflores aún luce lejos.

Pero a pesar de los pesares, quienes respaldan al presidente del Legislativo no ven útil cambiar de caballo a mitad de carrera. “No tiene ningún sentido que un presidente encargado reconocido por 60 países lo sustituyamos porque a alguien no le gustó. Eso no tenía sentido político”, insiste el diputado Carlos Valero.

“Nosotros como Asamblea Nacional le dimos la tarea a Juan Guaidó de que procurara el cese de la usurpación, ser el presidente temporal que tenía como objetivo convocar a elecciones y que el país volviera a su cauce constitucional. Esa tarea no se logró, pero se avanzó y correspondía apoyar de nuevo a Guaidó para que pudiéramos apuntar de manera más efectiva y eficiente”, añade su colega Jorge Millán, desde el exilio.

El reconocimiento de la presidencia interina por más de 55 países y el paso de la ayuda humanitaria son solo dos de los muchos momentos que marcaron el primer año de la presidencia de Juan Guaidó en la Asamblea Nacional; hechos que se convirtieron en uno de los -no muchos- hitos logrados por la oposición venezolana frente al chavismo. Para quienes le siguen y apoyan en el Palacio Federal Legislativo, el 2019 fue un año intenso donde abundaron los retos, pero también sobraron los “riesgos personales”.

El parlamento no son los curules de madera, es cada uno de los nombres y apellidos que hoy tenemos la soberanía dada por el pueblo

Manuela Bolívar, diputada por el estado Miranda y militante de Voluntad Popular, asegura que “por primera vez la lucha democrática y el sector democrático (de Venezuela) tienen un reconocimiento y una legitimidad, no solo interna sino externa”. La parlamentaria explica que dicho reconocimiento es el mayor logro que se ha podido obtener desde que Guaidó asumió la presidencia, pues eso evidencia que la comunidad internacional sabe que “en Venezuela no se vive en Estado de derecho y que, además, se busca una salida constitucional para aliviar la crisis del país en la que nos ha sumergido la usurpación de Nicolás Maduro”.

Sin titubeos describe el resto de los factores que a su juicio posicionan la gestión del diputado como satisfactoria, aunque el cese de la usurpación no pudo concretarse: en primer lugar se obtuvo “una unidad consolidada, a pesar de las diferencias políticas que se tiene porque al final somos organizaciones políticas”; segundo “la conciencia de que sin presión no salimos de esto porque la presión es desde adentro, en todo lo que sume a una fractura de la coalición dominante, y la presión desde afuera que trata un poco la política de decisiones, el aislamiento y que el régimen se queda sin aliados”; y por último la comunidad internacional asumió la emergencia humanitaria “gracias a que se presionó desde el parlamento y desde la presidencia interina para que esto ocurriera”.

Millán, diputado por Primero Justicia, evalúa la gestión como positiva, pues el régimen concluyó el 2019 con una evidente fractura. “Si hay un logro es que la presión a Maduro ha generado fracturas en las bases que lo sostienen en el poder. Y esas fracturas, aunque no son visibles y trate de aparentar que no existen, son evidentes”.

Carlos Valero, diputado de Un Nuevo Tiempo, resume el año 2019 como uno “difícil, de muchísimos retos, muchísimos riesgos personales”. Y expresa que fue un tiempo en el que tras las acciones del parlamento, “Nicolás Maduro se atrincheró en la violencia y en el irrespeto absoluto de cualquier valor legal, constitucional, ético, religioso, moral”, acciones que fortalecieron el apoyo internacional y alejaron al régimen de sus aliados. “Ha sido un año en el cual Maduro y su combo han sumado puntos de desprestigio y ponerle una raya más pa un tigre. Y estamos viendo un espejismo de un régimen que se cree fuerte porque usa la bota militar”.

Desaciertos costosos

Los diputados también reconocen que hay errores que se deben enmendar. “Debemos ampliar nuestra base de apoyo, debemos ser más inclusivos con los sectores de Venezuela, debemos proponer un diálogo permanente dentro de las fuerzas democráticas. Es un error que nos vean insultándonos unos a otros. Hay diferencias. Hay que hacer un gran esfuerzo. Pero también la sociedad venezolana debe hacer un gran esfuerzo en señalarle a los dirigentes políticos que el camino de atacarnos mutuamente no conduce a nada y solo favorece a Maduro, a su régimen, que de alguna manera le genera una bocanada de oxígeno cada vez que nosotros estamos en conflicto permanente. Creo que la responsabilidad principal es de Guaidó y de nosotros los parlamentarios en aumentar el diálogo político interno para que podamos ser cada día más fuertes, más coherentes”, alega Valero.

En la crítica también se anota Omar González, diputado y miembro de la fracción 16 de Julio, quien no desestima el coraje de Guaidó. “Es un dirigente valiente que ojalá pueda en esta segunda oportunidad tener éxito, que no le tiemble el pulso para pedir el apoyo que se necesita para salir de la crisis porque Venezuela no saldrá de esto con ninguna elección”.

A su juicio, la principal falla de 2019, que espera no se repita en 2020, fue no haber aprovechado de manera correcta el apoyo internacional y nacional. “Quizá porque algunas organizaciones, que están representadas en la Asamblea Nacional, no respaldaban acciones de otras naturaleza, pero lo cierto del caso es que poco a poco ese enorme respaldo, sobre todo interno, fue mermando”.

González recuerda que desde la fracción se presentó una serie de propuestas, como el voto de censura contra Zapatero o la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), pero pocas fueron tomadas en cuenta. Lamenta que la solicitud para la conformación de una coalición internacional con el objetivo de buscar «nuevos caminos» para lograr la salida de la crisis no se llevara a cabo, pues los miembros de la fracción insisten que hoy la crisis de Venezuela no es solo un tema nacional, también se ha convertido en una problemática que afecta a la región y al mundo.

«Este año se tiene que volver a una mesa de negociación, que seguramente se va a extrapolar hacia otros factores»

“Aquí se están cometiendo delitos muy graves internacionales, delitos de lesa humanidad, narcotráfico, terrorismo, 18 mil personas han sido ejecutadas extrajudicialmente y esas son cifras escalofriantes, esto ha sido un genocidio. No estamos hablando de que entre una tropa o los marines porque eso es banalizar la situación. No, no, no. La justicia internacional puede actuar rápido y eficientemente”, detalla el legislador. Añade que el mejor ejemplo de que se necesita una coalición de fuerza internacional para enfrentar a Nicolás Maduro fue el paso de la ayuda humanitaria en las fronteras con Colombia y Brasil.

También recuerda el madrugonazo militar del 30 de abril, en la Base Aérea de La Carlota, como uno de los mayores fracasos de la oposición. “Fue otro error no explicado aún. Hay mucha gente que piensa que, si ese pronunciamiento de unos militares hubiese ocurrido el 1 de mayo, el resultado hubiese sido otro”.

¿Diálogo necesario?  

Para Eglee Lobato González, directora de la Cátedra Libre Democracia y Elecciones de la Universidad Central de Venezuela, todos los caminos conducen al diálogo. “Este año se tiene que volver a una mesa de negociación, que seguramente se va a extrapolar hacia otros factores; también puede que se extrapole hacia lo que se venía trabajando con una facilitación internacional”.

Asegura que Noruega, por su historia, es el país con mayor capacidad para trazar acuerdos de gobernabilidad entre la oposición y el chavismo, a pesar de que el intento de 2019 naufragó en Barbados. “Ya se vio que los acuerdos parciales no te garantizan el cumplimiento de la totalidad de los acuerdos frente al gobierno», dice en referencia a los convenios surgidos de la Mesa de Diálogo Nacional instalada entre el poder y partidos opositores minoritarios, la que Eduardo Semtei ha dado en llamar «la mesita».

González Lobato explica que ello se debe a que «estamos frente a un poder de competencias asimétricas; es decir, el gobierno sigue teniendo el control y el poder estatal, además tiene a su favor las Fuerzas Armadas. Hay que tratar de volver a acercarse considerando factores importantes que puedan imprimir el progreso y creo que ese es el punto más importante que el país exige en este momento”.

La académica hace énfasis en que fue en Noruega donde el oficialismo reconoció a todos los integrantes de la Asamblea Nacional como una fuerte oposición y, aunque las negociaciones se hayan suspendido, “se entendía que en algún momento se podía llegar a una convivencia, a no pretender eliminar al otro, que es el error en que incurrió el propio Juan Guaidó y es lo que acaba de hacer el Gobierno el día domingo” 5 de enero cuando la fracción del PSUV apoyó la designación de una nueva junta directiva en un proceso irregular.

«Debemos ampliar nuestra base de apoyo, debemos ser más inclusivos con los sectores de Venezuela»

Asalto militar al congreso

La mañana del 5 de enero Juan Guaidó cumplía un año de su proclamación como presidente de la Asamblea Nacional, y se disponía a ser reelecto. Pero la agenda se torció cuando cordones militares impidieron el acceso libre a los diputados a la sede del Poder Legislativo mientras adentro, en una reunión sin quórum para sesionar y que no cumplió con las formas correctas para realizarse, se impuso como nuevo presidente del parlamento a Luis Parra, quien ha sido señalado como el articulador de favores en pro del empresario Álex Saab y la empresa asociada Salva Foods 2015, además de el cabecilla de la llamada «Operación Alacrán» para supuestamente comprar voluntades entre opositores.

Carlos Valero asegura que las disidencias eran un “secreto a voces”, sin embargo sí hubo sorpresas: “gente que se mantuvo en el clóset hasta las 10 am, pero lo concreto es que el PSUV y sus nuevos acólitos no tienen votos suficientes ni siquiera para hacer quórum. Eso que ellos intentaron hacer es un golpe fallido, solo pueden momentáneamente usurpar las sillas del hemiciclo, pero no tienen ni los votos para gobernar, ni votos para instalarse ni votos para nada”.

“Lo que vivimos fue un atropello militar a punta de bayonetas, de alambradas, de golpes, ahí no se respetó nada. No eran dirigentes políticos, eran militares armados, fue un asalto militar, fue una orden del alto mando militar. Frente a eso el que se quede pensando que con unas elecciones saldremos de esto es un poco menos que ingenuo”, alega con indignación Omar González.

Por su parte, Lobato González explica que la acción impulsada por el régimen de Nicolás Maduro hizo añicos el apoyo que había obtenido tras las mesas de diálogo y volvió a hacer a la Asamblea el foco del debate. “No hay nada que justifique lo que ocurrió. No entendieron la importancia ni el símbolo que representa el parlamento en los dos siglos de vida republicana del país. El gobierno perdió aliados como Argentina y México, España estaba haciendo cálculos, la Unión Europea fue firme porque el parlamento es la expresión de la democracia y eso golpea el estímulo democrático de los civiles”.

“Nicolás Maduro se atrincheró en la violencia y en el irrespeto absoluto de cualquier valor legal, constitucional, ético, religioso, moral”

La activista de derechos políticos insiste en que Nicolás Maduro debe retractar la acción porque la consecuencia la pagará la sociedad. “Quitarle la esperanza al país, crear desconfianza y golpear el voto se traduce en el aumento de la migración forzada. El acto del domingo fue un acto que pretendió aniquilar a la Asamblea Nacional, no para reestablecer la bandera democrática, no tiene ni siquiera una lucha ideológica. Ahí lo que hubo fue violación de derechos, uso de fuerza para tomar el poder de lo que por votos no lograron”.

Ahora con Juan Guidó separado de Voluntad Popular -solicitó desprenderse de las ataduras partidistas- los parlamentarios esperan que se supere toda sombra de tutelaje y se represente a todos los sectores. “Eso te da a entender que Juan Guaidó entendió y Voluntad Popular también que en esa posición donde él se encuentra que lidera desde la Asamblea y se opone a los factores de Nicolás Maduro, tiene que abrir sectores distintos al G4, incluso dentro del G4. Esto es importante porque es un año electoral donde todo el peso del debate político va a estar centrado en si es posible realizar unas elecciones, en qué condiciones y que tipo de elección”, agrega Egleé González Lobato.

El umbral de 2020

Los objetivos a lograr en los próximos 12 meses son muchos, pero los parlamentarios insisten en que la prioridad está en redimensionar la presión interna y externa contra el régimen, seguir cosechando el apoyo nacional e internacional, y lograr elecciones libres.

Omar González, en nombre de la fracción 16 de Julio, insiste en que se debe someter a votación el artículo 187 de la constitución, cuyo numeral 11 autoriza “el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país” para que ingrese “la ayuda humanitaria que permita sacar al país de la tragedia”; de igual forma alega que se debe conformar una coalición internacional con los países aliados y aplicar el TIAR “en toda su extensión. Se trata de solicitarlo, como lo han hecho tantos países en situaciones como estas”.

Pese a que comparten y entienden el sentimiento de los venezolanos por no haber logrado el cese de la usurpación, recuerdan a la población que el cambio político no es algo que se le puede poner fecha, sobre todo porque se lucha contra una dictadura, y a “las dictaduras se les enfrenta de manera fuerte hasta que se vayan desgastando, en algunos momentos avanzan sobre la fuerza democrática, pero lo cierto es que están montada sobre estructuras fuertes. Evidentemente no logramos el objetivo, pero no significa que no se haya a lograr”, indica Carlos Valero.

«La presión a Maduro ha generado fracturas en las bases que lo sostienen en el poder. Y esas fracturas, aunque no son visibles y trate de aparentar que no existen, son evidentes»

Ahora, con la amenaza de no tener acceso nuevamente al Capitolio, la lucha se extiende más allá de los espacios del Palacio Federal Legislativo, pues “el parlamento no es la estructura, son los diputados. Hay que entender que el parlamento no son los curules de madera, es cada uno de los nombres y apellidos que hoy tenemos la soberanía dada por el pueblo, que hoy nos permite representar los intereses del país”, concluye Manuela Bolívar.