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La debacle del monitoreo climático en el sur de Venezuela: sin datos en la emergencia

El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) reconoce las dificultades que ha tenido durante las últimas dos décadas para operar la red de monitoreo de las condiciones atmosféricas. La falta de mantenimiento y el crimen organizado dejan sin información a un país afectado por una emergencia climática

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La Amazonía y la Guayana venezolana salvaguardan la mayor reserva boscosa del país y también uno de los principales activos energéticos del continente: la cuenca del Orinoco. Hoy es la región donde se registra menos información atmosférica dentro del territorio nacional, pues su inaccesibilidad y la criminalidad asociada a la minería impiden tener una red robusta de estaciones meteorológicas de monitoreo que, desde tierra, vigilen cuánto llueve, cuál es la temperatura, cómo sopla el viento y cómo fluyen los ríos.

Del total de estaciones que instaladas y operativas en todo el país entre 1900 y 2004, al menos 148 estuvieron repartidas entre los estados Bolívar y Amazonas. Actualmente, los datos que registran las que quedan no le llega con fluidez a la gente, pues la información no se hace totalmente pública.

Ese vacío informativo comenzó en el año 2004 y se ha extendido hasta la actualidad. Muchas de las estaciones hidrometeorológicas que conformaron la red oficial en la Guayana y la Amazonía venezolana fueron desmanteladas parcial o totalmente por la delincuencia, o se han deteriorado por falta de personal operativo que garantice su mantenimiento.

El 27 de marzo de 2025, Maduro recortó la jornada laboral de la administración pública a poco más de cuatro horas en todas las instituciones del Estado. El anuncio se produjo tras una nueva serie de apagones que, según el chavismo, son producto de la “emergencia climática”.

La emergencia climática existe, claro. Su capítulo en Venezuela se cuenta a través de la deforestación y la contaminación con mercurio en ríos como Cuyuní, Atabapo, Caura, Ventuari y Caroní. Pero, para hablar con rigurosidad de esa emergencia, es preciso contar con una red de estaciones que capture datos atmosféricos de forma ininterrumpida. En algún momento esa red existió, en el presente, la falta de mantenimiento y de vigilancia provocaron su deterioro.

El rol del Estado venezolano

La destrucción ambiental que trae consigo la minería indiscriminada en la Amazonía y la Guayana venezolana es uno de los factores que intensifica el desmantelamiento de la red de estaciones, pues la mayoría de los puntos de control se ubican muy cerca de espacios mineros, quedando expuestos al vandalismo.

Para este reportaje se elaboró un mapa con información de primera mano suministrada por la ONG venezolana SOS Orinoco, el cual muestra la inmediatez que guardan entre sí las huellas mineras del sur con muchos de los lugares donde, en teoría, debería haber estaciones pertenecientes a la red nacional administrada por el Inameh.

La delincuencia organizada que se aglutina en torno a la actividad minera es uno de los principales factores de destrucción de la red de estaciones. Mapa elaborado por Reybert Carrillo con información compartida por la ONG SOS Orinoco

Asimismo, se le solicitó una entrevista al coronel Reidy Zambrano, actual presidente del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh), autoridad climática del Estado venezolano. En su respuesta nos refirió a conversar con un climatólogo de la institución, cuya identidad fue preservada. Al ser consultada sobre el estatus de la red de estaciones en el sur, la fuente explicó: “La mayoría de las estaciones que tenemos operativas actualmente en el estado Bolívar están en la cuenca del río Caroní. Amazonas, por su parte, es un estado que está bastante solo en cuanto al número de estaciones”.

La misma fuente expresó que entre el año 2000, cuando se elimina la oficina del Ministerio de Ambiente encargada de gestionar la red de estaciones, y el 2010, año en que el Inameh empieza a administrarla, hay un vacío de datos en todo el país, incluido el sur, debido a la sustitución de estaciones convencionales por estaciones automatizadas. Reconoce que en el período entre 1970 y el año 2000 el banco de datos es más completo debido a la robustez de la red de estaciones, pero del 2010 al 2025 las intermitencias aumentan considerablemente.

“La pandemia también nos afectó mucho y 2020 fue un año crítico para la red, porque se interrumpió un poco la medición. El vandalismo es increíble, la gente cree que vendiendo un equipo de esos se van a hacer millonarios”, agregó la fuente.

Los reportes diarios que ofrece el Inameh sobre el estado del tiempo atmosférico en sus distintas plataformas comunicacionales, al igual que sus boletines mensuales, son muy completos e ilustrativos, no obstante se basan casi exclusivamente en información obtenida por sensores satelitales de última generación.

Aunque estos sensores son muy útiles y cada vez más sofisticados para obtener información atmosférica, no solo del presente, sino del pasado y del futuro, las estaciones en tierra siguen siendo imprescindibles para monitorear correctamente las condiciones atmosféricas, especialmente cuando se estudian los climas locales que ameritan mucho nivel de detalle en las mediciones.

“En vista de que el mantenimiento de estaciones in situ ha sido tan complicado por el vandalismo y los retos que implica el constante mantenimiento de los equipos, instituciones como la Organización Meteorológica Mundial avalan el levantamiento de datos atmosféricos a partir de sensores remotos, pues la ventaja de ellos es que ofrecen data a casi cualquier escala temporal y para cualquier ubicación terrestre”, indicó el climatólogo del Inameh.

Se esperó para publicar esta nota, sin embargo la información solicitada sobre la localización de las estaciones operativas actualmente en los estados Bolívar y Amazonas, pero no fue suministrada por el Inameh.

¿Cómo se construyó esa red?

Venezuela fue uno de los Estados fundadores de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el año 1950, luego de haber desarrollado, desde 1888, la red de mediciones del Observatorio Cagigal, institución pionera en la captura efectiva de datos atmosféricos en la región capital.

En paralelo, en el sur del país surgió otra red de monitoreo parecida. El hidrólogo-meteorólogo guayanés Ernesto Sifontes puede considerarse el primer observador atmosférico contemporáneo de la Amazonía y la Guayana venezolana. En 1916, Sifontes se erigió en su natal Ciudad Bolívar como el fundador de la primera estación hidro-meteorológica del sur con la que levantó información ribereña y atmosférica del Orinoco durante varias décadas.

En su obra “La Meteorología en Venezuela”, auspiciada por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, el climatólogo franco-venezolano Sergio Foghin-Pillin incluye entre los hitos que dieron origen a la red de estaciones del sur al Centro de Pronóstico Hidrometeorológico de la empresa Electrificación del Caroní C.A. (Edelca), encargado del suministro eléctrico de la región Guayana entre 1963 y 2007.


“Este centro de observación atmosférica estuvo integrado por cerca de 200 estaciones que cubrían unos 300.000 Km2 en las cuencas de los ríos Caroní, Caura, Cuchivero, Aro, Suapure, Parguaza y Maniapure”, explica Foghin-Pillin: “El banco de datos que consolidó este centro llegó a contener más de 160 millones de registros, que incluían información horaria, diaria y mensual de las diferentes variables meteorológicas e hidrológicas de esta región”.

Entre las décadas de 1960 y 1980 se logró conformar el mayor despliegue de una red de estaciones en Venezuela. Esta red fue gestionada principalmente por el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR) y el Servicio de Meteorología de la Fuerza Aérea.

Mapa de la red histórica de estaciones meteorológicas en el sur de Venezuela. Muestra la longevidad de cada estación según los años de registro de datos atmosféricos. Elaborado por Reybert Carrillo con datos del Boletín Vol. LXXIV N°3-4 de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela

De esta manera, el sur del país vio complementada la red de estaciones de la CVG y el talento humano se sumó al monitoreo atmosférico de la Guayana y la Amazonía venezolana a través de instituciones recién creadas, como la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidrometeorológica (Svihm), en 1964, o la Escuela Nacional de Observadores Hidrometeorológicos, en 1965. Con estas instituciones se logró producir importantes bancos de datos, como el Sistema Nacional de Información Hidrológica y Meteorológica (Sinaihme), en 1978, o el boletín “Promedios Climáticos de Venezuela 1951-1970”, del Servicio de Meteorología de la Fuerza Aérea, que fueron referencia de medición y registro en otros países.

“El boletín de promedios climáticos del Servicio de Meteorología constituye un hito en la historia de la climatología venezolana, pues recopila los promedios de 1.283 estaciones que poco tiempo después sirvieron para publicar el Atlas Climatológico de Venezuela”, explica Foghin-Pillin.

El deterioro

En las décadas siguientes, la red de estaciones del sur de Venezuela se mantendría operativa hasta los primeros años del siglo XXI. En 2006 se promulgó la Ley de Meteorología e Hidrología, que contempló la creación del Inameh, organismo que se convertiría en la autoridad del clima en Venezuela.

Casi diez años después, en 2015, la propia institución dejó en evidencia a través de un geoportal alojado en su página web, que la red de estaciones operativas para ese momento no alcanzaba 400 puntos de control que dieran cobertura a los más de 900 mil kilómetros cuadrados de territorio nacional.

Hoy el geoportal ya no existe, lo que genera un vacío informativo sobre el número exacto de estaciones activas en el país y su ubicación. Esto abona a la desinformación y da pie a que se tome a la emergencia climática como chivo expiatorio en el que descansen muchos problemas provocados por la inacción gubernamental, por ejemplo, la depauperación del sistema eléctrico nacional.

En el sur de Venezuela el deterioro de la red se ha intensificado como en ninguna otra región. En 2016, el profesor Foghin-Pillin diría al respecto:

“Es de lamentar que vastas extensiones de territorio venezolano, especialmente en la región de Guayana, aparezcan por completo desprovistas de información pluviométrica [lluvias]. Resulta preocupante comprobar, por citar solo un caso, que para el estado Amazonas, con una extensión de 175.750 Km2 y una compleja orografía [relieve], actualmente solo se encuentra operativa la estación pluviométrica de San Fernando de Atabapo”.

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Estación meteorológica de San Fernando de Atabapo el 8/11/2023, vandalizada y abandonada. Fotografías tomadas por Reybert Carrillo

Para noviembre de 2023, la estación ubicada en San Fernando de Atabapo a la que aludía en 2016 Foghin-Pellin estaba completamente desmantelada. Según el testimonio de habitantes locales, cuyas identidades son omitidas por motivos de seguridad, esto se debe a la acción de grupos irregulares armados que operan en la región y que han avanzado en municipios como Atabapo, Río Negro y Autana.

La acción de estos grupos no se limita exclusivamente a la minería ilegal y al narcotráfico, sino que también se ha extendido al contrabando de distintas mercancías, incluidas estaciones meteorológicas e hidrométricas con toda su instrumentación. Según afirman los testigos, las estaciones han sido saqueadas por estos grupos en distintas oportunidades.

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. Mapa que muestra la actividad delictiva en el sur de Venezuela y su cercanía con la red de estaciones meteorológicas. Elaborado por Reybert Carrillo con información compartida por la ONG SOS Orinoco

La misión del Inameh que se llevó a cabo en noviembre de 2023 en el estado Amazonas tuvo como objetivo la evaluación y reacondicionamiento de unas pocas estaciones distribuidas por la entidad.

La estación de San Fernando de Atabapo fue una de ellas. Para evitar que fuera vandalizada otra vez tuvo que ser reubicada en el patio de una vivienda común dentro del pueblo. Curiosamente, el lugar de instalación inicial donde la estación fue destruida, está al frente del aeropuerto del pueblo, a los ojos de un punto policial local y del batallón de la Guardia Nacional Bolivariana.

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Estación meteorológica de San Fernando de Atabapo el 8/11/2023, vandalizada y abandonada. Fotografías tomadas por Reybert Carrillo
Estación meteorológica de San Fernando de Atabapo, estado Amazonas, reubicada en una vivienda común dentro del pueblo para evitar su vandalización. Fotografía tomada por Reybert Carrillo el 9/11/2023

La estación de San Carlos de Río Negro, pese a no estar vandalizada por ubicarse dentro del puesto de comando de la Armada Bolivariana a orillas del río Negro, había permanecido inoperativa desde un período indeterminado hasta noviembre de 2023, cuando fue reacondicionada. Esto dejó un vacío de datos en una región tan indispensable para Venezuela desde el punto de vista hidrográfico como lo es la cuenca del Brazo Casiquiare y el río Negro.

El Casiquiare es la única conexión acuática de los ríos Orinoco y Amazonas, y su importancia geoestratégica radica en que este enlace fluvial hace a Venezuela partícipe de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), organismo que integran los países emplazados dentro de la cuenca hidrográfica más grande del planeta: el río Amazonas.

Gracias a esto, Venezuela tiene investidura consultiva y decisiva en distintos aspectos relacionados a la conservación del bioma amazónico, por lo que el país no puede permitirse dejar vacíos de información climática en esta región. Sin embargo, durante los últimos años, la operatividad de la estación ha sido intermitente.

Reinstalación de la estación hidrometeorológica de San Carlos de Río Negro, estado Amazonas, luego de un período de inoperatividad. Fotografías tomadas por Reybert Carrillo el 16 y 17 de noviembre del 2023

Otro punto clave donde el monitoreo atmosférico debe ser permanente, es el paso entre Puerto Páez (estado Apure) y El Burro (estado Bolívar), donde además se intercepta la ciudad colombiana de Puerto Carreño, capital del departamento de Vichada.

En esta encrucijada, caracterizada por ser la conexión que comunica a la ciudad de Puerto Ayacucho (estado Amazonas) con el resto del país tras el cruce del Orinoco en chalana, y por constituir un enlace colombo-venezolano, no hay estación meteorológica actualmente, pese a que la base de datos del Sistema de Información para la Gestión del Territorio (SIGOT) indica que la estación existe y que está resguardada por la Fuerza Armada.

Esto se pudo constatar en el terreno durante dos visitas al lugar, en noviembre de 2023 y en junio de 2024. En ambas visitas, los funcionarios de turno que custodiaban el puesto de comando fronterizo se negaron a ofrecer información al respecto, alegando desconocer la presencia de alguna estación meteorológica en ese lugar o en las cercanías.

Punto georreferenciado por el SIGOT entre Puerto Páez y El Burro donde, supuestamente, hay una estación meteorológica. Coordenadas 6,18°N; 67,45°O. Fotografías tomadas el 3/11/2023 y el 12/06/2024
Punto georreferenciado por el SIGOT entre Puerto Páez y El Burro donde, supuestamente, hay una estación meteorológica. Coordenadas 6,18°N; 67,45°O. Fotografías tomadas el 3/11/2023 y el 12/06/2024

Este punto de control es importante porque a partir de allí empiezan a llegar al Orinoco las aguas de otros ríos como el Meta, el Arauca, el Apure, el Capanaparo, el Cinaruco y de otros afluentes provenientes de los llanos venezolanos y colombianos, aumentando significativamente el caudal del Orinoco. Esto influye en el comportamiento de las lluvias, la temperatura, el viento y la humedad de toda la cuenca.

La importancia de una red climática en el sur

Para el venezolano Barlin Olivares, PhD en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Córdoba, España, y especializado en manejo de datos agroclimáticos, contar con una red de estaciones capaz de obtener datos atmosféricos certeros en tiempo real sobre la Amazonía y la Guayana venezolana, más que una necesidad técnica representa un recurso para anticiparse a eventos climáticos extremos, como las inundaciones del Orinoco en 2018 o las constantes sequías que afectan a las centrales hidroeléctricas del Caroní.

Al tratarse de una extensión territorial conformada por importantes cuencas orinoquenses, la red de estaciones que se despliegue a lo largo y ancho de estas debe ser robusta.

Este mapa muestra la importancia de tener un buen despliegue de estaciones en regiones hidrográficas tan vastas como el alto y bajo Orinoco, y las cuencas del Caura, Cuyuní y Caroní. Elaborado por Reybert Carrillo

“Consolidar una buena red de estaciones es una inversión a futuro que ayudará a armar ese gran rompecabezas que es el clima en una región con patrones atmosféricos dinámicos. La variabilidad climática del sur puede causar períodos prolongados de sequía, como el de 2016, que puso en jaque a la cuenca del Caroní con todo lo que ello implica, o lluvias muy intensas como las de ese mismo año, que afectaron a la ciudad de El Tigre (Anzoátegui), y que gracias a los datos que la estación meteorológica del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA) registró durante diez años, se pudo actuar a tiempo para evitar daños mayores. Un satélite sofisticado no hubiese podido detectar las anomalías locales que produjeron el evento y que detectó la estación local del INIA”, dijo Olivares.

Olivares también considera que la falta de data oficial no debe amilanar a los investigadores ni a las comunidades organizadas que se preocupan por la gestión de riesgos asociados a la lluvia o a la sequía.

Para ello, es preciso combinar esfuerzos multidisciplinarios a todos los niveles, con actores institucionales y comunitarios, pues una red meteorológica con pluviómetros y barómetros de primer nivel es nada sin el capital social necesario para calibrarla, operarla y protegerla.

“En las cabeceras del Caroní, hay comunidades agrícolas que, de forma orgánica y espontánea, han logrado establecer pequeños puntos de monitoreo atmosférico efectivo que ofrecen datos de calidad», apunta Olivares: «Paralelo a eso, tienes a expertos venezolanos publicando en la revista Hydrology sobre el clima en el sur de Venezuela. Estas son dos caras de una misma moneda que te dejan ver el ímpetu que sigue habiendo en el país para sortear obstáculos de cualquier tipo”.

*** Este reportaje fue elaborado con el apoyo de la Red de Periodistas de la Amazonía Venezolana y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en el marco del programa «Incubadora de Historias Amazónicas».

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