Quienes son detallistas, pueden haberse dado cuenta de que el jugador de fútbol andaluz, Sergio Ramos, tiene tatuada en la pierna derecha una imagen de una virgen y es justamente una muy conocida por los venezolanos: la Virgen del Valle.
Pero, ¿por qué el jugador tiene ese tatuaje? Hasta la fecha no ha dado ninguna declaración donde haya compartido su devoción mariana. Sin embargo, esta puede ser una buena excusa para contar de dónde viene la “vallita” y si solo se venera en Venezuela.
La Virgen del Valle, patrona del oriente venezolano celebrada por sus fieles cada 8 de septiembre. En Venezuela es venerada como protectora de los pescadores y patrona de los mares, especialmente en los estados Nueva Esparta, Monagas, Sucre, Anzoátegui, Bolívar y Delta Amacuro.
Existen varias hipótesis sobre la historia de la virgen y su llegada a Venezuela, pero la más común, la que cuentan los fieles, al menos al visitar la isla de Margarita, es que fue traída desde España alrededor de 1526 a la Isla de Cubagua, a Nueva Cádiz, la primera ciudad fundada por los recién llegados a esta parte del mundo. Esto se hizo como un pedido de los españoles que residían allí, pues necesitaban una imagen que les sirviera para fortalecer su devoción espiritual.
Pero ese no fue el destino final de la imagen de la Virgen. Tras el devastador huracán de diciembre de 1541 que arrasó parte de Cubagua, fue trasladada a Margarita. Lo que continúa es historia, los milagros contados por los fieles la hicieron la primera Virgen de gran devoción en el país.
Ahora, ¿será que a Sergio Ramos le gusta la empanada de cazón?
No necesariamente, la conexión con el exdefensor del Real Madrid tiene más probabilidades de venir su lugar de nacimiento: la Virgen del Valle es andaluza, como él.
Si nos vamos más atrás en la historia, se cuenta que el evangelista San Lucas talló una imagen de María, que siglos después habría llegado a manos de San Leandro, obispo de Sevilla. Tras su muerte, esta imagen pasó de mano en mano, hasta llegar a la hermana Santa Florentina, quien fundó un monasterio en un valle a las afueras de Écija, un municipio español en la provincia de Sevilla, Andalucía.
De ahí el nombre: Virgen del Valle.
Con el tiempo, el pueblo de Écija empezó a invocarla en tiempos de crisis y agradecerle en los buenos momentos, hasta reconocerla como «patrona, protectoray alcaldesa perpetua de la ciudad», como menciona el diario local Ecjijaweb. Desde entonces hasta el día de hoy, en ese mismo lugar se celebra la festividad de la Virgen del Valle.
Esto también apunta a que es probable que la advocación al «Valle» se deba a la Patrona de Écija, puesto que gran cantidad de ecijanos llegaron a Venezuela y aquí continuaron sus tradiciones, devociones y costumbres.