El sapito rayado necesita tus clicks: ayuda a una especie en peligro
Nuestro sapito rayado de Rancho Grande está en peligro. Pero tiene aliados. Si quieres ayudarlos, tus clicks en el concurso "Love Is Wild" valen hasta la 1 de la madrugada del viernes 13. Aquí te lo contamos | Por: Diego Ávila Muskus
Entre los bosques y montañas neblinosas del Parque Nacional Henri Pittier —donde el verde de la Cordillera de la Costa moja sus pies en el azul del mar Caribe—, vive una joya de trazos negros y amarillos, de diminuto tamaño y de un cantar característico. Se trata del sapito rayado de Rancho Grande (Atelopus cruciger), un anfibio endémico de Venezuela en peligro crítico de extinción. Una especie que participa en un concurso por fondos para garantizar su futuro y en el que podemos marcar la diferencia sin mucho esfuerzo.
Hasta la 1:00 de la madrugada del viernes 13 de febrero estará activo el concurso Love Is Wild de la fundación Re:Wild. Este concurso consiste en una votación pública a través de su página web y otorgará 10.000 dólares estadounidenses al programa de conservación ganador. Participan siete especies distintas, pero solo una de ellas vive exclusivamente en Venezuela, nuestro sapito rayado.
Si deseas colaborar con su conservación, puedes votar aquí todas las veces que quieras. Pero hablemos un poco más sobre este animal venezolano.
De la presunta extinción al redescubrimiento
Dentro del género Atelopus hay más de 100 especies descritas, de las cuales solo 10 viven únicamente en Venezuela.
Según Margarita Lampo, investigadora de la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Matemáticas, Físicas y Naturales (FUDECI), “la mayor parte de ellas están desaparecidas desde hace décadas, excepto el sapito rayado de Rancho Grande”.
El accidental y milagroso redescubrimiento de poblaciones estables de esta especie se hizo en el 2003 en una salida de campo en el Henri Pittier.
Hoy en día la especie tiene una distribución geográfica menor a 10 kilómetros cuadrados, una considerable reducción de su territorio histórico de 17.000 kilómetros cuadrados. Como tantas otras especies, el sapito rayado se encuentra amenazado por los incendios forestales, la expansión agrícola y el uso de agroquímicos, pero su principal enemigo es la quitridiomicosis, una enfermedad causada por un hongo de origen asiático.
“No se sabe exactamente cómo llegó este hongo a Venezuela”, aclara Federico Pantin, director del Zoo Leslie Pantin, donde se alberga uno de los centros de reproducción del sapito rayado: “pero ha causado estragos y es el principal culpable de la extinción de muchas especies de anfibios en el mundo”.
El hongo en cuestión es Batrachochytrium dendrobatidis, que a través de sus esporas microscópicas infecta la piel del sapito, dificultando sus procesos de regulación corporal y respiración hasta causarle un paro cardíaco.
El sapito rayado de Rancho Grande puede medir entre 2,2 y 3,5 cm (machos) o superar los 5 cm (hembras) | Foto: @Jaime_Culebras
Los otros nueve primos de la especie se presumen extintos. Afortunadamente, la supervivencia del sapito rayado responde a la convergencia favorable de varios factores.
El sapito rayado vive en un rango altitudinal que puede ir desde los 100 metros hasta los 2.400 metros sobre el nivel del mar. “Se encontraron dos poblaciones a altitudes mucho menores a las esperadas”, cuenta Samuel Beaumount, biólogo del Zoo Leslie Pantin. A mayor altitud, las temperaturas son más frías, lo contrario ocurre al acercarnos al nivel del mar.
“El hongo que los infecta se reproduce mejor a bajas temperaturas, el cambio de altitud es lo que ha permitido que estas poblaciones no se vean tan afectadas por la quitridiomicosis”, explica Beaumount, quien también considera que este cambio de altura puede estar ocasionado por el azar al verse arrastrados renacuajos o individuos adultos por corrientes de agua.
La falta de investigación impide determinar si se trata de una medida adaptativa o no. Pero el hecho permanece y es que estos factores han posibilitado que el sapito rayado de Rancho Grande todavía tenga la oportunidad de maravillarnos con sus colores.
El esfuerzo por la megadiversidad
Actualmente el programa de conservación del sapito rayado cuenta con dos sedes. Una ubicada en Caracas y la otra en el Zoo Leslie Pantin. “La ventaja de tener dos centros de reproducción es que te permite tener un respaldo de las poblaciones”, explica Pantin. Esta es una medida de protección ante posibles brotes de quitridiomicosis, pero no es la única.
Los anfibios atraviesan un proceso de metamorfosis que los lleva de renacuajos a individuos adultos. Estas dos etapas implican cambios de dieta, por lo que los centros de reproducción deben garantizar el cultivo de especies vegetales para los renacuajos y el cultivo de distintos insectos para los adultos.
“Una gran parte del trabajo directo para el mantenimiento de los sapitos es el mantenimiento de sus alimentos”, reitera Beaumount.
Pantin describe el menú de los sapitos: “criamos grillos, moscas drosophila, tenemos termitas y hormigas. También preparamos pastas vegetales para los renacuajos”. Además, la alimentación debe complementarse con otros insumos como calcio y vitaminas.
Cada sapito tiene un patrón dorsal único que lo diferencia
La calidad del agua también es importante, ya que los anfibios son muy susceptibles a cambios en variables como temperatura, humedad y la presencia de contaminantes. “Preparamos nuestra agua, le quitamos todo y la volvemos a reconstituir con minerales”, detalla Lampo. Estos esfuerzos requieren el uso de equipos especializados para el bombeo y oxigenación del agua —así como su oxigenación y filtrado con luz ultravioleta—, control de la temperatura y de la humedad, además de los equipos de respaldo para mantener las operaciones a pesar de fallas en el suministro eléctrico.
Los programas de FUDECI y del Zoo Leslie Pantin también implican liberaciones, las cuales requieren insumos para el transporte de los animales y de los científicos que los monitorean, así como equipo para el rastreo y supervisión del éxito del programa.
“Siempre tenemos más gastos que dinero”, apunta Lampo. Esto se debe principalmente a que la reproducción bajo cuidado humano de cualquier especie es un proceso complejo, que en este caso incluye la cría y cultivo de alimentos, el mantenimiento de la infraestructura, el uso de diversos equipos especializados y las salidas a terreno.
El sapito rayado espera tu voto
Venezuela está clasificada como un país megadiverso. Esta etiqueta solo se le concede a países con más de 5.000 especies endémicas, es decir, que solo se encuentran en dicho país. El sapito rayado de Rancho Grande está en esa lista.
Si los venezolanos somos desierto, selva, nieve y volcán; la Virgen del Valle y San Juan; beisbol, arepas y mucho más; también nos vemos representados en las especies de las que somos responsables. Proteger al sapito rayado de Rancho Grande es proteger parte de lo que como país nos hace únicos.
Recuerda que puedes votar aquí, no toma más de un minuto y puedes hacerlo todas las veces que quieras hasta la 1:00 am del viernes 13 de febrero. -Diego Ávila Muskus
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