“Ellos salen a ganar, pero las cosas no salen. A veces, molesta y a mí me da pena porque tengo una buena trayectoria con el equipo y nos debemos a una buena cantidad de fanáticos”, dijo el recordado bateador, quien suma 20 temporadas como instructor de bateo de los melenudos. “Hay que empezar a ganar porque nunca había pasado por algo como esto”.
El “esto” al que se refiere Armas se traduce en la última posición en la tabla de clasificación en la actual campaña, a las seis ediciones sin saber lo que es una final y a los tres títulos en los últimos 25 años. Claro, lo dice alguien que protagonizó una de las generaciones más brillantes en la historia del beisbol venezolano. Con todo y su estatus de grandeliga consolidado, ganó siete títulos con Leones, cinco de ellos en los ochentas.
Desde fuera de las rayas de cal, algunos de quienes hicieron de Leones la organización más ganadora del país, intentan comprender el porqué de la situación actual. ¿Es un tema generacional, gerencial o, simplemente, circunstancial? Esa es la pregunta 15 en “Quién quiere ser millonario” que no consigue entre sus leyendas una respuesta puntual.
“Influye el factor suerte, los detalles, que a veces no se tocó una bola, no se empujó una carrera, pero eso son cosas que pasan. No es que el equipo no tenga los jugadores”, considera Edgar Alfonzo, infielder de Leones por 13 años y ahora coach de banca del club. “Las ganas de antes y ahora son las mismas. Se trabaja fuerte, no hay una explicación para determinar porqué antes sí y ahora no. Fíjate todo lo que le costó a (los Cachorros de) Chicago”.
No es un secreto que, en los años de Armas, Baudilio Díaz, César Tovar, Víctor Davalillo, Gonzalo Márquez, Luis Peñalver y un largo etcétera, la pelota invernal no se manejaba como en la actualidad. Desde los primeros días, Caracas (y el resto de los clubes) podía contar con buena parte de sus estrellas, sin restricciones. Y si un “caballo” faltaba, el equipo traía a un importado a un paso o ya en Grandes Ligas. Era, claro, otra Venezuela.
“Yo aprendí viendo a los caballos desde el principio. Tu decías: ‘si ellos son los caballos y llegan temprano, uno debería seguir el ejemplo’”, recordó Urbano Lugo hijo, uno de los lanzadores más emblemáticos de los melenudos. “Cuando veías a Antonio (Armas) deslizarse en home ganando mucho dinero afuera, pensabas: ‘si lo hace este señor, cómo no lo voy a hacer yo’”.
“Los fanáticos tienen con qué reclamar”
Ubaldo Heredia reconoce que su trabajo como scout no le permite seguir lo que pasa en el estadio Universitario con tanta frecuencia, pero a diario sabe de Leones por quienes en la calle lo siguen vinculando con el equipo. Tras formar parte de la manada por 17 años y tener anillos de campeón para llenar todos los dedos de una mano, la gente se queja con él por lo que pasa últimamente con Caracas. Eso le hace entender la molestia que pueda sentir la fanaticada que va al estadio y la que ha dejado de hacerlo.
“Ahora, con lo caro que está ir al estadio, tú quieres ver a tu equipo ganar”, comentó el ahora cazatalento de los Marineros de Seattle. “Los fanáticos de Leones tienen con qué reclamar. Yo, ahorita, siendo fanático, no iría a un juego. Es mucho tiempo sin una final”.
Heredia saca al mánager Alfredo Pedrique del paredón de los acusados frente a los malos resultados. Lo considera “uno de los mejores enVenezuela”. Lugo piensa que la responsabilidad siempre estará en los peloteros porque son ellos quienes están dentro del terreno.
En la interioridad del club, Armas y Alfonzo defienden a sus actuales dirigidos. Para ambos técnicos, esta nueva camada de jugadores entiende el peso que tiene Leones en la LVBP y la deuda que están abonando con malos resultados.
Cada una de estas leyendas hizo su trabajo con la historia del club. Ahora esperan que la generación actual haga su parte. Todavía están a tiempo.