Venezuela y su fracaso más grande en el fútbol
La Vinotinto fue humillada por Colombia en Maturín y se quedó sin poder jugar su primera Copa del Mundo, tras participar en las Eliminatorias Sudamericanas más accesibles en toda la historia

La Vinotinto fue humillada por Colombia en Maturín y se quedó sin poder jugar su primera Copa del Mundo, tras participar en las Eliminatorias Sudamericanas más accesibles en toda la historia

De nueve escenarios posibles que podían ocurrir el día de ayer, en solo dos Venezuela quedaba afuera del repechaje del Mundial 2026. Y así ocurrió. La Vinotinto sufrió una humillación tras perder con un resultado que parece sacado del tenis (3-6) ante una Colombia que salió a competir con todo.
Más de 50.000 personas fueron a Maturín a apoyar a la selección, en una noche que parecía destinada a la felicidad, sobre todo cuando Telasco Segovia le dio la ventaja a Venezuela a tan solo 122 segundos de partido.
La noche parecía prometer tanto, que Colombia empató y la Vinotinto solo tardó 98 segundos en volver a ponerse arriba en el marcador, y así empezar sentir que esta vez sí era posible.




Pero a partir de aquí, resultó un partido lleno de desatenciones defensivas, algo que no había pasado durante los 8 juegos anteriores en Maturín, pero sí en cada uno de los que se jugaron de visita. Venezuela solo había encajado 2 goles de local en todas las eliminatorias, los mismos que encajó ayer en los primeros 45 minutos y que al pitazo final sumaban 6.
Casi toda la prensa especializada y la afición apuntan a un solo nombre tras la debacle de ayer: Fernando “Bocha” Batista. Y es que el argentino nunca supo darle una identidad e idea de juego a su equipo. A partir de aquella victoria ante Chile en Maturín, la Vinotinto encadenó 9 partidos -media eliminatoria- sin lograr los tres puntos. Aún así, la Federación Venezolana de Fútbol pensó que era el indicado.
“Pedirle disculpas al pueblo venezolano por el sueño que teníamos de clasificar al repechaje, pero hoy no estoy para hacer un intercambio de preguntas”, fueron las palabras de Batista al finalizar el partido. Tal como su equipo, Batista no tuvo argumentos para explicar qué fue lo que sucedió en la cancha ni por qué Venezuela encajó 6 goles en el partido más importante de su historia.
Parte de los que asistieron a Maturín el martes se quedaron un rato luego del final, unos asumiendo el golpe de realidad y la decepción, y otros aplaudiendo a los jugadores que intentaron ser los primeros en llevar al país a una Copa del Mundo.



En 2027 la Vinotinto empezará otro ciclo mundialista con todo un país detrás apoyándolo, pero no podemos seguir con una selección que depende de la fe y de creer que las cosas sí son posibles. Hay que apoyar a una selección que compita y saque resultados con una identidad y un estilo de juego claro.
Porque en el fútbol no se gana por fe, cosas del destino, o porque simplemente se cree merecerlo. Hay muchas cosas detrás a nivel de estructura, de las cuales este país todavía carece, y mucho.