Economía

3 sectores que lideraran el crecimiento económico de Venezuela en 2026

Economistas proyectan que la economía venezolana podría expandirse hasta 14%, impulsada por un repunte petrolero y una reactivación del sistema financiero

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La economía venezolana podría volver a crecer a tasas de dos dígitos en 2026. Las estimaciones más conservadoras apuntan a un crecimiento de entre 10% y 11%, pero en escenarios más optimistas el crecimiento podría ubicarse entre 12% y 14%. Todo después del 3 de enero. Todo después del levantamiento de sanciones. Todo después de que EEUU se convirtiera en el principal promotor del sector petrolero venezolano.

El motor principal sería, nuevamente, el sector energético. Según explicó el economista Asdrúbal Oliveros en el podcast Tertulia y Dinero, el petróleo “va a liderar el crecimiento” este año, con una expansión que podría ubicarse entre 20% y 30%.

1. El petróleo como eje de la expansión

La recuperación no se limita únicamente a la producción de crudo. Oliveros destacó que hablar de petróleo implica considerar también gas, petroquímica, empresas contratistas y suplidores asociados.

Regiones como Zulia, Monagas y Anzoátegui podrían experimentar una revitalización si se consolida el aumento de producción. Además, el dinamismo energético arrastraría sectores vinculados a infraestructura, servicios especializados y logística.

pcl trump crecimiento económico

En paralelo, el economista Leonardo Buniak ha señalado que el incremento de la producción podría acercarse al 30% este año, con la posibilidad de cerrar 2026 en torno a 1,2 millones de barriles diarios, lo que impactaría directamente las exportaciones y el ingreso de divisas.

2. El sistema financiero vuelve al centro

Otro sector con potencial de crecimiento acelerado es la banca. Oliveros explicó que el sistema financiero fue uno de los más golpeados en la segunda mitad del año pasado, especialmente por los cambios en la dinámica cambiaria y el uso de mecanismos alternativos para transacciones.

Si se consolidan condiciones más estables para las operaciones financieras, la banca podría capitalizar nuevamente el mercado cambiario y expandir el crédito, principalmente empresarial.

Sin embargo, el crédito hipotecario o vehicular todavía enfrenta obstáculos estructurales. “Con la inflación que tiene Venezuela en este momento, un crédito de vivienda a 10 años es muy difícil para la banca”, advirtió el economista.

3. Infraestructura y servicios: los nuevos protagonistas

La posible expansión petrolera también tendría efectos sobre el sector construcción e infraestructura. No solo en nuevas obras, sino en mantenimiento, reparación y adecuación de instalaciones.

Asimismo, los servicios inmobiliarios —especialmente en el segmento comercial y corporativo— podrían experimentar un repunte ante la eventual llegada de nuevos actores económicos.

A esto se suman los servicios profesionales, en particular los vinculados a tecnología, que podrían beneficiarse de una mayor demanda empresarial.

Los que siempre crecen

Oliveros recordó que hay sectores que han mantenido dinamismo incluso en los años más complejos: alimentos, medicina, cuidado personal y telecomunicaciones.

Estos rubros —que calificó como el “core” de la economía venezolana— podrían seguir expandiéndose, aunque sobre una base ya elevada, si el crecimiento económico logra ampliar la base de consumo.

El reto del capital humano

Uno de los desafíos estructurales será la disponibilidad de talento. La emigración masiva de los últimos años redujo significativamente el capital humano disponible en áreas técnicas y gerenciales.

Aunque podría haber un retorno parcial de empresarios o profesionales, Oliveros se mostró escéptico sobre un regreso masivo de talento altamente calificado en el corto plazo. A su juicio, el país necesitará diseñar políticas que incentiven el retorno y fortalezcan la formación interna para evitar cuellos de botella en sectores estratégicos.

¿Qué pueden hacer las empresas ante un nuevo ciclo?

De cara a este escenario, el economista recomendó a las empresas revisar su entorno competitivo, proteger su capital humano y replantear su estrategia financiera.

La inflación sigue siendo elevada y los riesgos cambiarios no han desaparecido, por lo que decisiones como otorgar crédito, endeudarse en bolívares o dólares y ajustar estructuras de costos deben evaluarse bajo la nueva dinámica.

Si las proyecciones más optimistas se concretan, 2026 podría marcar un nuevo ciclo expansivo. Pero la sostenibilidad del crecimiento dependerá de la capacidad del país para consolidar la recuperación petrolera, estabilizar el entorno macroeconómico y fortalecer sus bases productivas.

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