¿Dolarizar o no? Qué ganaría y qué perdería Venezuela si adopta el dólar
¿Te imaginas despertarte sin preguntarte cuál es la tasa del dólar hoy? Para muchos economistas, esa es una de las principales ventajas de una eventual dolarización en Venezuela: reducir la inflación y dar estabilidad cambiaria. Pero bajo este escenario tampoco todo sería color de rosas
La dolarización está en medio del debate económico venezolano. Ya no solo es una discusión académica o una consigna política, sino que se abre paso como una posibilidad que comienza a aparecer con más frecuencia en conversaciones empresariales, financieras y también entre los ciudadanos de a pie.
Ese fue el eje del más reciente episodio del pódcast Tertulia y Dinero, donde los economistas y analistas financieros Asdrúbal Oliveros, José Miguel Farías y Jesús León debatieron sobre qué podría pasar con el bolívar en una economía que sigue atrapada entre inflación, devaluación y desconfianza monetaria.
Aunque ninguno de ellos defendió abiertamente una dolarización inmediata, todos coincidieron en que el deterioro prolongado del bolívar está obligando a discutir escenarios que hace pocos años parecían inviables.
El punto de partida: Venezuela ya funciona en dólares
La discusión parte de una realidad difícil de ignorar: buena parte de la economía venezolana ya opera de facto en dólares.
Los precios de referencia están dolarizados, los contratos importantes se calculan en moneda estadounidense y el ahorro privado se refugió casi por completo fuera del bolívar tras décadas de inflación y la hiperinflación entre 2017 y 2021. Sin embargo, formalmente el bolívar sigue siendo la moneda oficial. Y allí aparece una contradicción que, según los analistas, genera distorsiones constantes.
“No existe un solo precio del dólar, sino por lo menos dos”, resumieron durante el programa al referirse a la persistente brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo.
En una economía donde millones de personas todavía cobran parcial o totalmente en bolívares, esa diferencia cambiaria termina erosionando el poder adquisitivo incluso cuando hay ingresos en dólares circulando.
La inflación sigue siendo el problema central
Detrás del debate sobre dolarización hay un tema más profundo, y es que Venezuela no ha logrado resolver su problema inflacionario en más de cuatro décadas.
Asdrúbal Oliveros recordó que el país acumula más de 40 años de inflación alta y que incluso las “mejores” cifras recientes siguen siendo extremadamente elevadas frente a estándares internacionales. La inflación venezolana cerró 2025 alrededor de 500%, mientras que la interanual de marzo de 2026 ya superaba el 600%.
Para los analistas, allí está la principal razón por la que la dolarización gana apoyo popular. Y es que muchos venezolanos dejaron de confiar en la capacidad del Estado para estabilizar su moneda.
La gran ventaja de la dolarización: bajar la inflación rápido
El principal argumento a favor de dolarizar es relativamente simple. Con la dolarización se elimina la capacidad del Estado de emitir dinero sin control. Cuando un país adopta el dólar como moneda oficial, renuncia a manejar su política monetaria y transfiere ese control a la Reserva Federal de Estados Unidos.
Según Oliveros, eso suele producir un efecto rápido sobre la inflación porque desaparece el riesgo de emisiones monetarias desordenadas para financiar gasto público. Además, una dolarización formal daría mayor previsibilidad cambiaria y reduciría la incertidumbre cotidiana alrededor del precio del dólar.
“Te despiertas sin preguntarte cuál es la tasa hoy”, señaló Oliveros .
Sin embargo, el propio economista insistió en un punto clave, y es que dolarizar no significa que automáticamente aumentarán salarios o desaparecerán los problemas estructurales de la economía.
La otra cara de la dolarización: una “camisa de fuerza”
El debate sobre la dolarización cambia cuando aparecen los costos.
Los participantes del pódcast coincidieron en que dolarizar implica renunciar a herramientas económicas importantes, especialmente para un país tan dependiente del petróleo como Venezuela.
Sin moneda propia, el país perdería capacidad para devaluar, absorber shocks externos o ajustar su economía frente a caídas abruptas del ingreso petrolero. Ese punto es especialmente sensible en una economía altamente vulnerable a los precios internacionales del crudo.
“Hoy puedes recibir 35.000 millones de dólares, pero el próximo año podrían caer 15.000 millones”, advirtió Oliveros.
En una economía dolarizada, ese ajuste sería mucho más duro porque el país no tendría margen para expandir liquidez o modificar el tipo de cambio.
Los economistas también alertaron sobre otro riesgo: la pérdida de competitividad de sectores industriales venezolanos. Con costos completamente dolarizados, industrias locales con baja productividad podrían enfrentar mayores dificultades para competir frente a importaciones.
Por eso algunos sectores podrían beneficiarse más que otros. Comercio, servicios y sistema financiero suelen adaptarse mejor a economías dolarizadas, mientras que industrias manufactureras enfrentan mayores presiones.
El factor Estados Unidos
Uno de los elementos más llamativos del episodio fue la idea de que el debate podría dejar de ser completamente interno. Oliveros planteó que el gobierno estadounidense parece estar presionando para que Venezuela reduzca inflación y brecha cambiaria utilizando las nuevas licencias petroleras y financieras otorgadas en 2026.
Según el economista, Washington espera resultados concretos en estabilidad económica tras flexibilizar operaciones vinculadas al petróleo, al BCV y a la banca pública. Y si esa estabilización no ocurre, la dolarización podría empezar a ganar fuerza como mecanismo externo de disciplina económica.
“Probablemente el año que viene la dolarización va a jugar un rol importante”, afirmó Oliveros, aunque aclaró que personalmente no la escogería como primera opción.
El modelo que algunos prefieren: Perú en vez de Ecuador
Aunque reconocieron las ventajas de dolarizar para controlar la inflación, también se defiende otro camino como alternativa más sostenible, el cual sería un esquema de libertad monetaria parecido al de Perú.
La idea sería permitir plena circulación de dólares, euros y otras monedas, mientras el bolívar compite dentro de la economía en lugar de desaparecer formalmente.
Ese proceso, explicaron, requeriría años de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal e instituciones fuertes para recuperar gradualmente la confianza en la moneda local.
El problema es que Venezuela todavía enfrenta una gran falta de credibilidad institucional, lo que hace difícil este modelo.
A través del Sistema Patria se viene asignando un cupo de 120 litros de gasolina al mes que se vende a precio subsidiado. El subsidio de gasolina es de 95%, por lo que por un cupo de 120 litros el usuario debe pagar $3