El cierre parcial del Gobierno en EE.UU. se prolongará al menos hasta el jueves después de que las dos cámaras del Congreso levantaran este sábado sus respectivas sesiones sin haber logrado un acuerdo sobre la financiación federal, que expiró la pasada medianoche.
Justo en la noche en la que el público general lo reconoce, “al fin habló como un Presidente de todos”; el día en que tranquilizó a la opinión pública, “tuvo un tono inspirador y no insultó a nadie”; en su primer discurso frente al Congreso estadounidense, del cual salió más airoso que nunca: esa noche dio la muestra.Más allá de la criminalización de los inmigrantes y la falsificación de cifras, más allá de las políticas nacionalistas que quebrarán más temprano que tarde la economía, incluso por encima de esa obsesión con diabolizar lo foráneo (“las empresas de otros países abusan de nosotros”, “los extranjeros vienen a gastarse la plata de los contribuyentes”, “los refugiados terminan siendo los protagonistas de los ataques terroristas”). Escondido en la grandilocuencia de esa América que se cree predestinada para la grandeza, al final se dejó escuchar.