Cultura para Armar/Contra los déspotas que nos aplastan
Esta columna, que por primera vez en esta casa canta o cuenta es una vieja compañera de este articulista, sin jubilación. Nació hace no sé cuanto en uno de esos periódicos de izquierda radical, que solían dirigir Pero Duno y Domingo Alberto Rangel, que verdaderamente se hacían con las uñas y que desgraciadamente casi nadie leía. Luego se trasladó, mis neuronas políticas habían sufrido algunas mutaciones, al Papel Literario de El Nacional donde alternaba semanalmente con otra de Juan Liscano.