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#Dios

Cuarentena desde Gran Canaria: “Lo que hacemos es orar mucho”

Lía Alemán vive con su mamá y sus hijos en España, trabaja en un supermercado y el constante contacto con los demás la mantiene preocupada por el riesgo de infectarse e infectar a los suyos. Por estos días, usando tapabocas de tela y antibacterial casero, la fe se convierte en esperanza para ella, que siente la presión de una familia en cuarentena bajo sus hombros

Fieles sordos entonan un himno mediante el lenguaje de señas

Hispanos sordos tienen su iglesia en Nueva York

En la Iglesia Episcopal Santa Cruz de Manhattan de Nueva York el ruido es mínimo, pero la fe es irrefutable. Ese mismo templo funciona en tres lenguas distintas: español, inglés y lenguaje de señas

"Estoy brava con Dios"

“Estoy brava con Dios. No sabes cuánto he rezado para que derrame su compasión y luz sobre Venezuela. He orado, le he suplicado que interceda por nosotros. Mis plegarias limitan con la desesperación. Pero, no ocurre el milagro. Mi fe, que era sólida, se resquebraja. No entiendo cuánto más tenemos que sufrir. Esta ha sido la más larga y dura penitencia que hemos pagado. Me duele el sufrimiento que veo en las calles. El maltrato que recibimos los venezolanos, sin distingo de edades; porque, ni mis canas se salvan de los abusos

¿Se involucra Dios en política, específicamente en la venezolana?

Estamos viviendo momentos difíciles, muy difíciles. Este espacio no sería suficiente  para enumerar todos los problemas que Venezuela enfrenta actualmente, y los que se están generando y quedando para las generaciones futuras. A donde uno voltee lo que se ve es caos (según algunos teóricos el caos es un orden no comprendido, así también lo creo yo) y desesperanza. Las caras de cada vez más gente en las colas han ido dejando de lado las sonrisas (por cierto, nunca entendidas por mí en estas circunstancias), para dejar paso a los gestos amargos de preocupación, rabia y tristeza.

Bobby Comedia: Si el diablo fuera mujer

El diablo nunca le ganará a Dios, porque el mal no le gana al bien jamás. Al menos que sea en política. La única manera de que el diablo le ganara algún día a Dios sería si se convirtiera en mujer. Si el diablo fuera mujer sería diferente, solo imagínense las tentaciones: estaría operada de los cocos, del trasero, se sacaría par de costillas como la mismísima Thalía

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