Majomenos

Rodríguez María Fernanda desempolva su cacerola

Ha pasado un año desde que Rodríguez María Fernanda salió a protestar y a golpear su olla frente a las cámaras de televisión. Un año desde que su arrechera, euforia y espontaneidad se hicieron virales. Desde entonces, muchas cosas han pasado en Venezuela y en su vida. La plata que no rinde, las medicinas que no puede comprar, el agua que no llega… Todo suma al agotamiento. Pero no se conforma con la situación que le ha tocado vivir. Cree en un mejor país y todos los días lucha, desde su trinchera, por hacerlo posible

Rodríguez María Fernanda desempolva su cacerola

Ha pasado un año desde que Rodríguez María Fernanda salió a protestar y a golpear su olla frente a las cámaras de televisión. Un año desde que su arrechera, euforia y espontaneidad se hicieron virales. Desde entonces, muchas cosas han pasado en Venezuela y en su vida. La plata que no rinde, las medicinas que no puede comprar, el agua que no llega… Todo suma al agotamiento. Pero no se conforma con la situación que le ha tocado vivir. Cree en un mejor país y todos los días lucha, desde su trinchera, por hacerlo posible

Así es Rodríguez María Fernanda, la mujer del “majomenos”

Una sublevación militar en un comando de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en Cotiza, una barriada del norte de Caracas, fue la gota que derramó el vaso. Los vecinos del populoso sector caraqueño aprovecharon la oportunidad para salir a las calles a protestar el lunes 21 de enero. Entre cacerolas y bombas lacrimógenas, reclamaban por las precarias condiciones en las que viven. Allí estaba Rodríguez María Fernanda.