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Familiares piden ayuda para presos de Penal de Tocuyito

Los familiares denuncian que los presos no poseen las condiciones que garanticen las mínimas normas de higiene para contener el coronavirus

Familiares piden ayuda para presos de Penal de Tocuyito

La cuarentena social decretada en el país se vuelve más complicada en recintos carcelarios o centros de detención preventiva, especialmente por el hacinamiento en que viven los presos y su familiares, según estudios de organizaciones no gubernamentales que monitorean la situación. En el caso del estado Carabobo, el Internado Judicial, conocido como el Penal de Tocuyito, no escapa a esta realidad dramática.

El Estímulo pudo constatar a las afueras del referido reclusorio, localizado en el municipio Libertador, que los familiares tienen una angustia enorme por la salud de sus parientes frente al Covid-19.

Sus argumentos se basan en que no poseen las condiciones para garantizar las normas de higiene que piden los organismos a nivel mundial y así se pueda contener la propagación del nuevo virus.

Además, precisamente ha sido la población penitenciaria una de las que ha recibido mayor impacto en medio de la emergencia humanitaria compleja, por la escasez de alimentos y medicamentos, así como la falta de agua, según queda asentado en el informe de la Oficina de la Alta Comisionada para Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas que evalúa lo que sucede en Venezuela en esa materia.

La preocupación

Los rostros de las mujeres, que son quienes mayoritariamente estaban a las afueras del penal de Tocuyito, revelaban preocupación, incertidumbre y tristeza. Los familiares que están en la cárcel son sus hijos, esposos, hermanos, son sus seres queridos.

“Vine aquí porque me avisaron que podíamos traerle comida a nuestros hijos. Es muy difícil no poderlos ver y saber de ellos, pero si no traigo la comida, ellos no comen (…) Esto ha sido un problema porque casi no había transporte público. Debí caminar mucho para llegar. Nos exigen tapabocas para ir a la puerta a entregar las viandas”, narró Cecilia Martínez, una mujer de 56 años que tiene a su hijo en el lugar.

Sorelys León, que fue a visitar a su hermano en el penal de Tocuyito, dijo que no permitirán el ingreso de familiares.

“Nos han dicho que por un mes y pico no podremos pasar, lo que dure la cuarentena. Ya tenemos ocho días así. Hay que ponerse guantes y tapabocas para uno poder traer la comida (…)Nos pidieron que trajéramos tapabocas y guantes para ellos allí adentro para medidas de seguridad (…) La fuerza la tenemos que tener nosotros para dársela a ellos”.

Desde otros estados

Hay una realidad adicional que complica la situación: las familias que viven en otros lugares, ahora hay un cierre entre cada entidad federal y sólo en casos de urgencia, se permite el tránsito de un estado a otro.

Ana Rivas, vive en Tinaco, estado Cojedes, narró que ya había pasado ocho días sin poder acercarse a llevar la comida a su hijo en el Penal de Tocuyito.

Una persona que viajaba a Caracas, y forma parte del grupo de los exonerados de la medida de cuarentena social, le hizo el favor de llevarla a Tocuyito.

“Me preocupa porque yo vengo a traerle poquita comida, porque la situación está muy difícil, yo no estoy trabajando, nosotros lo que hacemos es vender mangos, tortas, y uno se ayuda para comprar los alimentos, tanto para él como para uno, porque en la calle está demasiado caro y bueno pidiéndole mucho a Dios que salgan nuestros hijos de allí. A veces tienen delitos y a veces no, así es”, expresó Rivas mientras se ajustaba un tapabocas casero y secaba el sudor de su rostro.

“Sólo sabemos que las visitas están suspendidas hasta nuevo aviso. Nos dejan pasarles comida hasta las 2:00 pm y hay que ponerse tapaboca para acercarse al portón a dar los alimentos. Ojalá esto pase rápido”, dijo Yorbelis Quindales, una joven de 21 años de edad, que esperaba la confirmación de que su vianda llegó a su familiar preso.

Las enfermedades

Las enfermedades que han sido denunciadas por defensores de derechos humanos que existen en este tipo de recintos, son múltiples e incluyen escabiosis, paludismo, tuberculosis y afecciones de tipo respiratorias, entre otras.

“Lo que me preocupa es que si ellos se enferman con este coronavirus, cómo van a ser atendidos, quién los va a auxiliar. Sólo nos queda pedirle a Dios que los ampare”, indicó Marina Rodríguez, una mujer de 67 años que acudió a llevarle comida a su hijo en Tocuyito.

Detenidos y DDHH

Desde la ONG Una Ventana a la Libertad (UVL), el 17 de marzo de 020, hubo un pronunciamiento donde recuerdan que el hacinamiento carcelario es la principal causa de la crisis penitenciaria en Venezuela.

Según UVL, hay un hacinamiento calculado en 205%. “Actualmente existe una población carcelaria de 19.091 reclusos, distribuida en unos centros de detención preventiva, diseñados para albergar de manera temporal a una población de 6.448 detenidos”.

Del monitoreo, efectuado en 238 calabozos de 15 estados por UVL en 2019, se sabe que el hacinamiento ha propiciado enfermedades infecto contagiosas en al menos 494 detenidos.

El estudio indica que la tuberculosis cobró la vida de 22 detenidos en 2019, solo en los centros de detención preventiva, sin contar los penales o cárceles del país.

El Foro Penal Venezolano también ha pedido que se garanticen los derechos humanos de los reclusos del país y sus familiares y que la Cruz Roja solicite ingresar a los reclusorios para atenderlos en materia de salud.