Romina Rivera, la niña violinista de 9 años que participó en el acto de canonización en el Vaticano de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, murió el domingo 16 de agosto en Araure, Portuguesa, donde vivía.
Según comentaron allegados, la pequeña Romina Rivera sufría de fibrosis, y se complicó en los últimos días. Su fallecimiento causó concernación tanto en la comunidad de músicos nacional como en la ciudad de Araure. Sus profesores y amigos comentaron que era una niña amable, con una linda sonrisa.
Romina Valeria Rivera Cruz empezó a estudiar violín a los 4 años en el núcleo Acarigua-Araure de la Sinfónica. Era considerada una de las mayores promesas musicales del país. Pertenecía a la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela y a la Sinfónica Regional de Portuguesa José Antonio Páez.
La Escuela Parroquial Nuestra Señora de El Pilar, donde estudiaba Romina, publicó un emotivo post en el que al final le dedicaban estas palabras: «Descansa en paz, dulce Romina. Tu luz y recuerdo permanecerán siempre en las aulas y en el corazón de quienes te conocieron».