Santander vs. Savarino: el histórico choque entre el béisbol y el fútbol
El premio del Atleta del año en Venezuela ha conseguido cierta relevancia, no en la designación propia, sino en el debate sobre los méritos a reunir para conseguirlo. De fondo, se trata de una vieja discusión entre los periodistas que siguen a diferentes fuentes
Es de esos debates encendidos que aparecen en redes sociales, pero que fuera de ese reducto, no tiene relevancia ante la debacle de los medios especializados. Anthony Santander fue electo Atleta del año en Venezuela por encima Jefferson Savarino. Vota la prensa deportiva, convocada por el Círculo de Periodistas Deportivosde Venezuela (CPD).
Como se sabe que el llamado deporte «profesional» siempre tiene mayor cobertura, este tipo de premios divide las categorías para que los atletas que forman parte del ciclo olímpico también tengan sus oportunidades. Este año, el «amateur» (palabra que no revela el verdadero esfuerzo del atleta) fue para la fondista Joselyn Brea (diploma olímpico en París 2024).
La escogencia de Santander por encima de Savarino removió una vieja rivalidad que trasciende las canchas: el enfrentamiento entre los comunicadores que siguen y cubren al fútbol (cada vez más) y al béisbol (cada vez menos). Al ser el Círculo de Periodistas Deportivos una institución regida por una vieja guardia, de naturaleza conservadora, es natural que los beisbolistas tengan ventaja cuando no hay unanimidad.
Para comprender cómo funciona el proceso, se debe tener en cuenta que el premio sigue las siguientes reglas: cada periodista vota otorgando 10 puntos al primer lugar, 7 al segundo, 5 al tercero, 4 al cuarto y 3 al quinto. De esta forma, Santander consiguió 465 unidades, al sumar 27 votos al primer lugar, 13 al segundo, 12 al tercero, 8 al cuarto puesto y 4 en el 5. Savarino fue segundo en la votación con 448 puntos, producto de 27 votos al primer lugar. Apenas fue superado por tres papeletas al segundo lugar a favor del beisbolista de los Orioles de Baltimore.
Santander fue un prodigio de fuerza con los oropéndolas: bateó 44 cuadrangulares e impulsó 102 carreras.Quienes sufragaron a su favor esgrimen un detalle clave: es el primer bateador ambidextro no nacido en Estados Unidos con más cuadrangulares de la historia (superado solo por Mickey Mantle, Chipper Jones y Lance Berkman entre los ambidiestros). Además, fue llamado al Juego de Estrellas y consiguió el Bate de Plata de la Liga Americana.
En un país en el que el béisbol sigue siendo el deporte preferido en cuanto a consumo masivo, algo que pude comprobar como redactor en diferentes medios deportivos y luego como director, no sorprende el triunfo de Santander. No obstante, la actuación de Savarino plantea una cuestión de fondo en cuanto a la meritocracia del premio.
Savarino ganó la Copa Libertadores con el Botafogo y el Brasileirao. Fue escogido, en una votación de 244 periodistas, como el segundo mejor jugador de América. El primer lugar lo ocupó su compañero de equipo, el extremo Luiz Henrique, que jugó en el Betis de España y cuya ficha se calcula en más de 30 millones de euros. Además formó parte del 11 ideal de la Libertadores. No es un menor detalle que un venezolano triunfe en la cuna del fútbol como ejercicio estilístico: Brasil.
De lo anterior se desprenden muchas preguntas. ¿Se valora la actuación individual o el aporte al equipo? ¿Qué ganó Baltimore gracias al aporte de Santander? ¿Cuáles son los parámetros objetivos para designar quién fue mejor? ¿Cómo comparas disciplinas tan diferentes para encontrar un patrón que permita valorar equitativamente? ¿No es, al final, una cuestión de gustos? Esto para no entrar en una discusión de fondo, que amerita otra columna: ¿es realmente importante el premio de Atleta del Año?
De prejuicios y otros demonios
Basta revisar la histórica lista de ganadores del Atleta del Año para entender que cualquier pelotero parte con ventaja en el gusto de los votantes (76 según el CPD): desde 1944 hasta ahora, el béisbol es la disciplina que da más ganadores (45), muy por encima del atletismo (14) y boxeo (11). En la nómina se encuentran deportes poco mediáticos, como el golf y el esquí acuático. El fútbol, sin embargo, no tiene representantes, lo cual, por decir lo mínimo, es curioso.
Un dato clave: la pelota encaja una impresionante línea de ganadores desde 2006 hasta 2024, solo interrumpida en 2020 por un fenómeno de la naturaleza: Yulimar Rojas.
¿Existe una discriminación del fútbol como disciplina? Las estadísticas están allí y hablan por sí solas. En mi experiencia, como redactor, encontré entre jefes y colegas un menosprecio por la fuente, tal vez producto de la falta de competitividad de la selección de Venezuela en las eliminatorias suramericanas y de la inexistencia de, siquiera, finalistas en torneos continentales. Esto incidía en las portadas de los medios en los que laboré y en los presupuestos para cubrir eventos.
👑⭐ | #EncuestaElPaís 👉 Cinco países representados – incluyendo Uruguay con dos representantes – y con varios jugadores del campeón de la Copa Libertadores: 𝒂𝒔𝒊́ 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒐́ 𝒄𝒐𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒑𝒐 𝒊𝒅𝒆𝒂𝒍 𝒅𝒆 𝑨𝒎𝒆́𝒓𝒊𝒄𝒂 ▶️… pic.twitter.com/9wIMjJTqiP
Que Venezuela sea el único país que no ha ido a un Mundial, de la Conmebol, es un peso muy grande para sus practicantes. Lo es, también, que la crisis que vive el país impide actualmente armar un equipo competitivo en una Copa Libertadores. Pero precisamente en este complejo panorama, es necesario el criterio del comunicador social, que debería aguzar para que las gríngolas no afecten el juicio.
Ahora bien, si el fútbol es la disciplina menospreciada de la lista, no es la única. En un país de tanta tradición hípica, parece un despropósito que nombres como los de Gustavo Ávila, Juan Vicente Tovar, Douglas Valiente, Angel Alciro Castillo o Emisael Jaramillo no estén entre los ganadores. Es probable que se deba a la ignorancia de lo exigente que significa ser jinete. Por lo tanto, al igual que el balompié, el hipismo no tiene representantes en estos galardones.
El hipismo, el deporte realmente de masas en Venezuela, lleva un gran prejuicio en sus espaldas: se le asocia a las apuestas y al alcohol. Eso a pesar de lo que dice el escritor y filósofo español Fernando Savater: «Si se quiere prestigiar a un hombre, o aun al Espíritu Objetivo, hay que subirle a un caballo». ¿Pueden cambiar estas tendencias? En lo inmediato, no. No mientras el debate no salga de las redes sociales. Desaparecidos los periódicos influyentes y con el declive de la información deportiva, superada por dichas redes, es poco probable que la discusión trascienda más allá de los propios periodistas y unos cuantos followers.
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