Opinión

Después de los bombazos, esto es lo que hay (o lo que parece)

Si Trump, que tiene las riendas de esto y es el tipo rudo, no nos despejó el porvenir en sus declaraciones, menos te lo puede aclarar alguien que -como tú- está fuera del tablero de poder. Así que toca esperar y tratar de mantener la cordura en la encrucijada de caminos posibles

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Después de los bombazos, esto es lo que hay (o lo que parece)
Foto |cortesia

Ocurrió y no fue en ninguno de los plazos que pregonaron los “expertos” (tengo la tentación de escribir lojexpertos) y los biendateaos. Estas cosas son así. Cuando menos las esperas. El ejemplo mayor: tanto prepararse y mira cómo le llegaron a Maduro a la casa sin chance de nada.

Ahora hoy, ya después de la tensión de los bombazos, del trasnocho y los cruces de comentarios con familiares aquí y allá, ¿qué nos queda?

Había que esperar a escuchar a Donald Trump para que confirmara la noticia de la extracción y para tratar de vislumbrar el escenario en el que estamos. Pero Trump tiene su estilo, sus devaneos, sus tentaciones narcisistas y sus trampas. Dice y no dice. Dice lo que se ajusta a su personaje, a su nacionalismo bravucón: somos los más arrechos del barrio.

Sí, muy bien: eres el tipo más rudo. Pero, ¿y ahora qué?

No hay respuesta concreta. Que Estados Unidos va a dirigir el país es una idea que necesita de muchos elementos para llegar a la práctica. Para empezar, estar aquí y hacer un trabajo de sustitución. A menos de que el cálculo sea pensar que quienes quedaron en Caracas van a entregar lo suyo.

Y no parece que sea el caso. Aunque no hay que dar nada por sentado.

¿Vendrá una nueva incursión? Vista la primera, de precisión, quirúrgica casi pero no menos terrorífica desde la perspectiva de quienes estamos aquí, cualquier otra visita posiblemente causará más estragos. Ya no será tan enfocada como esta que se organizó con la misión de extraer. Hay que suponer que buscará aplastar lo que haya que aplastar para poner en práctica la intención de tutelar al país y -lo dijo el mismo Trump- sacar el petróleo en tanqueros estadounidenses.

Flota por ahí la hipótesis de una traición. Y es razonable. Trump arrima brasa a la sospecha en sus declaraciones, esas en las que parece confundir a una persona con otra. No creo que haya tal confusión: a una la vincula con su plan, rendida o cooptada, y a la otra la minimiza quizás para justificar esa parte de su proyecto que es controlar al país el tiempo que le plazca.

La imagen es terrible. Y altera los sentimientos patrios. Pero es lo que hay. El precio, que nada es gratis y menos si tratas con un vendedor de torres de oficinas que ahora controla a la mayor fuerza militar del planeta.

¿Y qué queda del lado de acá? En estas primeras horas parece haber una especie de vacío de poder que ya pronto alguien deberá encargarse de ocupar. Después de todo, los gringos entraron y salieron… También hay una norma que determina quién asume en caso de que falte la figura presidencial. Hasta Trump lo tiene claro.

Pero esa figura insiste en denunciar lo ocurrido como un secuestro y en que el presidente aquí es Maduro. Si el equipo de Trump se equivoca al calibrar al personaje y a quienes le rodean, desafortunadamente las posibilidades de una segunda incursión aumentan.

Si Trump, que tiene las riendas de esto y es el tipo rudo, no nos despejó el porvenir en sus declaraciones, menos te lo puede aclarar alguien que -como tú- está fuera del tablero de poder. Así que toca esperar y tratar de mantener la cordura en la encrucijada de caminos posibles. Y aspirar a que quienes tomen decisiones la mantengan también, porque un paso equivocado, una rabieta, un delirio, nos puede dejar mucho peor que las dos décadas de gobiernos chavistas, que ya es decir bastante.

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