Opinión

El duro aprendizaje de la supervivencia

Siete de cada diez venezolanos son pobres. La pobreza monetaria ha disminuido levemente del 73.2% al 68.5%. La extrema descendió en 4.5 puntos porcentuales, pero sigue afectando a cerca de un tercio de la población. En la superación de la pobreza multifactorial no mostramos avances. Permanece estancada en el 55%

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en la superación de la denominada pobreza multifactorial no mostramos avances. Permanece estancada en el 55%
Foto Daniel Hernandez |@danielimagengrafica

Los venezolanos somos menos y en promedio más viejos. Efectos de la emigración, la más numerosa que conozca en un país que no está en guerra, somos veintiocho millones y medio si se nos compara con los treinta y cuatro que éramos y ahora uno de cada siete de nosotros, el 15% del total, es adulto mayor. El número de mujeres es ligeramente superior al de hombres, porque la mayoría de los emigrantes es masculina, aún más que antes las mujeres predominan como cabezas de hogares.

La pirámide etaria se ha achatado, entre los que se fueron prevalece la población económicamente activa, números que anticipan problemas sociales y económicos mayores. La realidad contradice la propaganda, de cada cien migrantes, noventa y tres no han regresado.

el duro aprendizaje de la sobrevivencia
Foto Daniel Hernández

Siete de cada diez venezolanos son pobres. La pobreza monetaria ha disminuido levemente del 73.2% al 68.5%. La extrema descendió en 4.5 puntos porcentuales, pero sigue afectando a cerca de un tercio de la población. Es decir que el ingreso mejoró relativamente porque la inflación, aún alta, ha desacelerado y los controles se han flexibilizado, señaladamente por la dolarización parcial.

Sin embargo, en la superación de la denominada pobreza multifactorial no mostramos avances. Permanece estancada en el 55%, más de la mitad de los venezolanos, principalmente por la crisis de los servicios básicos, el déficit de vivienda y el cuadro muy preocupante en la educación. Seguimos siendo una sociedad muy desigual, lo que se ha venido acentuando en las últimas décadas.


Los datos son de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) que, con rigor científico y sensibilidad humana, viene realizando desde 2015 el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, dirigido por la doctora Anitza Fréitez, profesional venezolana acreedora al mayor reconocimiento.

Uno de cada cinco venezolanos usa agua que no es de acueducto, sea por pozos, camiones cisterna o simplemente agua de lluvia. Casi todos tenemos acceso a la luz eléctrica por el sistema público, pero al 39% se le va varias horas cada día y a 35% varias horas por semana.

El aseo urbano atiende al 64% de la población, pero recoge la basura a diario sólo al 13%, algunos días de la semana al 35%, una vez semanal al 33% y es un privilegio al que acceden una vez cada quince o más días diecinueve de cada cien compatriotas. Para el 36% de la población es un servicio inexistente, tiene que resolverlo por su cuenta. El “resuelve”, pagando o viendo cómo se hace, es la forma más hipócrita y perversa de “privatización”.

La educación es, como dijimos antes, uno de los factores que más razones nos da para preocuparnos hoy y hacia el futuro, por su marcada inequidad social. Se notan diferencias entre el área Metropolitana de Caracas, las ciudades grandes y medianas, las pequeñas y el campo. El 44% de los alumnos asiste regularmente a clases. Más que la ausencia del docente, las causas están en la falta de agua, luz o comida en el plantel. El PAE –programa de alimentación escolar- está mejor que en 2022, pero apenas el 29% lo recibe diariamente. La deserción escolar aumenta, uno de cada cinco estudiantes entre doce y diecisiete años de edad deja la escuela para trabajar.

La salud pública es la esperanza mayoritaria en un país donde apenas el 6.6% tiene algún seguro médico y ya sabemos cómo están nuestros hospitales, los programas de prevención y la situación del personal sanitario al que como al educacional, le es exigido el heroísmo.

Casi la mitad de los venezolanos en pobreza extrema trabaja, lo que pasa es que lo que gana no le cubre lo básico. Al mirar el mercado laboral, sabremos que el 42% trabaja por cuenta propia, 22% en el sector público y 27% se gana el sustento en el sector privado.

El duro aprendizaje de la supervivencia
Foto Daniel Hernández

El pueblo venezolano ha aprendido a sobrevivir. Con ingresos que no le alcanzan y servicios públicos que no le sirven o que lo hacen muy defectuosamente, se rebusca y resuelve.

Encovi dice mucho de la resiliencia de los venezolanos, pero también, y sobre todo, de las asignaturas pendientes en el plano de las políticas públicas que hacen falta y de la política como responsabilidad de hacer posible aquello que es necesario.

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