Renny Ottolina merecía este tributo

El actor Daniel Jiménez, quien se mete en la piel del animador en el espectáculo teatral “Renny Presente”, dice que es necesario reencontrarse con esas personalidades de la historia reciente que forjaron la Venezuela que fuimos. La obra, que ya va por su cuarta temporada, es uno de los éxitos del año

Renny Ottolina merecía este tributo

Que un espectáculo teatral estrenado hace apenas cuatro meses vaya ya por su cuarta temporada, es algo que llama especialmente la atención en un medio y en un país como el nuestro. Es lo que ha logrado el exitoso montaje de Renny Presente, que a partir de ayer, y hasta el 13 de octubre, ofrecerá ocho funciones más en el Centro Cultural BOD, que sus productores esperan realizar a sala llena, como lo han venido haciendo hasta ahora. Particularmente satisfecho está Daniel Jiménez, el actor de 51 años, con 37 de actividad profesional, quien mimetizado en el bien llamado “Número Uno de la TV venezolana”, disfruta el que no vacila en calificar como el rol de mayor proyección de su carrera, algo significativo tomando en cuenta que en su largo periplo por las tablas ha trabajado con varios de los más celebrados directores, desde Carlos Giménez, Armando Gota, Herman Lejter, José Simón Escalona y Luis Márquez Páez, hasta Gilberto Pinto, su maestro y guía en sus años de formación histriónica en la Escuela Nacional de Teatro.

-Este es el montaje número 69 que hago. Empecé en 1982, a los 15 años, en la compañía de teatro infantil de Lilí Álvarez Sierra -relata el actor-. Mi carrera se ha desarrollado básicamente en el teatro. He hecho televisión y cine, pero mi pasión es el teatro, que he podido llevar, gracias a Dios, de la mano con la música. Cuando no estoy actuando, estoy tocando o cantando, siempre son cosas paralelas. Ambas disciplinas ocupan por igual mi tiempo. Soy director musical de Mirla Castellanos, trabajo con ella hace 10 años, también con Estelita del Llano, Mirtha Pérez y Neyda Perdomo, con Las Grandes; comencé trabajando con ellas como grupo y me quedé también con cada una individualmente. No podría renunciar a una de las dos cosas, las disfruto por igual, ambas llenan profundamente mi vida.

-¿Cómo se origina “Renny Presente”?

-Cerrando el año pasado, un actor llamado Carlos Abbatemarco me sugirió que montáramos algo sobre Renny. Le ofrecí la idea de escenificarlo en el formato de microteatro e hicimos una versión corta, de 15 minutos, del último programa en televisión de Renny Ottolina, que data de 1973 en el Canal 8, respetando el texto de lo que allí dijo, sin cambiarle nada. Gustó muchísimo. Eso fue en febrero de este año en la sede de los microteatros del CCCT. Ganó todas las premiaciones internas que suelen hacer allí cada temporada: mejor obra, actor, director, vestuario y otros más. El público que iba a vernos decía que creía que Renny merecía algo más largo, pues era muy corto lo que presentábamos. Entonces se me ocurrió madurar esa idea. En paralelo a todo esto, la productora Jorgita Rodríguez, de la empresa Vaya al Teatro, fue vernos y luego volvió. Cuando un productor va dos veces a algo, uno piensa que algo de interés le vio.

-¿Y qué ocurrió?

-Que nos sentamos a hablar y me planteó que quería involucrarse en el trabajo de extender la duración del montaje, tal y como se lo acababa de mencionar. Estuve con ella todo el mes de marzo y abril escuchando más programas de Renny: de radio, de televisión, artículos de prensa, de revistas, cosas en internet e inclusive hasta una tesis de grado que existe por allí también la leímos. En base a esto, sacamos un libreto muy largo con cosas que nos interesaba decir de Renny, con el mismo criterio de que fuesen textuales, tal como él las dijo.
Destaca el actor que fue Jorgita Rodríguez la que le dio al espectáculo ese vuelco, ese acabado final de show de televisión.

-Le pusimos bailarinas, las Chicas del Show y partes musicales. Hablamos con Floriana Blanco, de Bolívar Films, quien nos facilitó una cantidad de videos maravillosos, tanto de artistas de la época del Show de Renny, como de campañas que hizo el propio animador. Luego diagramamos el montaje y buscamos a Juan Carlos Ogando para que nos dirigiera. Estábamos entre él y Henrique Lazo, quien trabajó con Renny, pero al final nos fuimos por Ogando, que ha sido muy acertado, mientras Angélica Escalona se encargó de las coreografías. También incorporamos a Mirla Castellanos, una de las figuras del Show de Renny en su época de Radio Caracas Televisión. Estrenamos el 18 de junio en el Centro Cultural BOD.

-¿Imaginaban el éxito que tendrían?

-No lo imaginaba. Un mes antes del estreno, acompañé a Mirla Castellanos, Antonietta y Delia en un espectáculo como pianista y no llenaron la sala. Y yo decía: ‘Si estas tres mujeres juntas no llenan la sala, yo solo menos. Y fíjate tú la sorpresa que me llevé. Pero después entendí que es otro público, que son otras las expectativas generadas con este espectáculo. Tengo 52 años, yo ví a Renny pequeño, en su etapa final en el Canal 8, y lo recuerdo. Además recuerdo el momento de su muerte, la búsqueda de varios días de la avioneta donde se accidentó y la tristeza que nos dio a todos conocer su lamentable desenlace. Realmente no esperaba tanto éxito, pero me doy cuenta que hacía falta escuchar lo que Renny dijo hace tantos años, porque hay mucha gente que lo recuerda, pero hay mucha también que no lo conoce.

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-¿Qué valoras en Renny Ottolina?

-Fue totalmente visionario. Sorprende que esas cosas que dijo hace 45 años tengan tanta contundencia, como si las hubiese dicho hace 45 minutos. Hay referencias a los políticos de aquel entonces que son un traje a la medida de los políticos de hoy. No ha cambiado nada. En el fondo eso me da mucha tristeza, porque uno se pregunta: ¿Entonces no hemos avanzado en 40 años? ¿O estamos hasta peor? A Renny hay que rescatarlo. Y aunque es algo no programado, te das cuenta que está surgiendo una especie de teatro biográfico contemporáneo, como si necesitáramos reencontrarnos con esas personas que forjaron la Venezuela que fuimos. Por eso surgen Renny, el espectáculo de Julie Restifo con Sofía Imber, lo de Medina Angarita… es como necesario ubicarnos en ese lado de la historia reciente.

-¿A qué atribuyes la creciente atracción hacia este espectáculo como hecho teatral?

-A que somos innovadores, como también lo era nuestro homenajeado. Fue el Número Uno, no porque haya llegado de primero, sino por una cantidad de innovaciones que aportó. Renny tiene 42 años de desaparecido y siendo tan mediático llama la atención que nunca se hubiera hecho nada sobre él en cine, ni en teatro ni en televisión. A lo mejor no se atrevían a llegar allí. Somos los pioneros en ese sentido y por eso teníamos que hacerlo de esta manera y afortunadamente ha gustado. La gente que vaya encontrará retazos del Renny locutor y animador y también del publicista, rey de la publicidad, así como una semblanza del Renny esposo y padre, del político que ponía el dedo en la llaga y el Renny del civismo, de la venezolanidad, del buen ciudadano. Yo creo que este tributo era necesario.

-¿Cómo aprehendiste como actor el personaje, ya no solamente en la voz, sino hasta en gestos y actitudes, tomando en cuenta que no es muy abundante lo que existe documentalmente sobre él?

-Pasé muchísimas semanas, meses, escuchándolo todos los días. Primero comencé con la parte de la voz, escuchaba dónde hacía énfasis, cómo respiraba, cómo remataba las frases. Una madrugada de relajo en mi casa me grabé en personaje, lo coloqué en las redes y me acosté a dormir. Al día siguiente vi las primeras reacciones de entusiasmo. Después me puse a trabajar la parte física, cómo movía las manos, cómo se tocaba los lentes y miraba la cámara, cómo señalaba, cómo fumaba. Todas esas cosas había que estudiarlas muy bien. El reto mayor de esto no es tanto que el público lo vea, que lo es también, sino que gente que lo conoció o que trabajó con él te dice: “Yo acabo de ver a Renny ahí”. Eso me impactó muchísimo. La misma Mirla, en el ensayo, cerraba los ojos y me decía: “Yo estoy oyendo a Renny”. Que lo diga ella es muy importante.

-¿La familia de Renny ha ido a verla?

-No, por lo siguiente: René, su viuda, falleció y Rhona, su hija, también. Quedan vivas Rina y Rhena, las otras dos hijas. Rina vive en Miami y Rhena está delicada de salud. Tenemos planes de ir a presentar la obra a Miami el año que viene y esperamos que Rina vaya a verla. Hemos hablado también con Renier, la hija de Rhona, y está muy enterada, pero también vive en aquella ciudad.

-¿Llevarán la obra al interior del país?

-El 12 de octubre comenzamos una primera gira por el interior del país, que arranca en el Teatro Municipal de Valencia, la ciudad natal de Renny. Luego tenemos Maturín, Mérida, Acarigua, Barinas y Maracay. Son las que están ya confirmadas, pero faltan otras. Y en noviembre la haremos para los estudiantes en la Ucab y en la Metropolitana, para cerrar con broche de oro en el Aula Magna de la UCV el domingo 17 de noviembre, a las 11 de la mañana. A partir de enero planeamos presentarla internacionalmente. Tenemos hablado España, Estados Unidos, Argentina y Chile. Y con esta cuarta temporada cerramos el ciclo del BOD y luego la llevaremos a otros teatros de Caracas.

Ejemplo de civilidad…

Para empezar, si algo hay que decir de Renny Presente es que su principal fortaleza es que cuenta con un buen actor, Daniel Jiménez, caracterizado de tal manera que su parecido con Ottolina es impresionante, tanto en lo físico como en su voz y gestos. Pero todo no queda reducido a una mera imitación, que esto hubiese sido lo fácil, sino que además, y es lo que le otorga consistencia a su trabajo, acomete una interpretación del personaje “desde adentro”. Queda más que bien librado al meterse en la piel de un hombre multifacético, controversial, carismático, reflexivo y elocuente, afable y risueño, soberbio y hasta inmodesto de acuerdo a la ocasión; en fin, un hueso duro de roer en términos histriónicos. Sobre él recae todo el peso del espectáculo, un desafío que su protagonista sortea con eficacia y honradez, al mantener cautivo el interés de la audiencia sin que decaiga ni un solo momento.

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Un bien pensado y estructurado compendio de elementos nostálgicos y referenciales son ingredientes más que atractivos, como las bailarinas que en ocasiones se mimetizan en las célebres Chicas del Show, los mensajes publicitarios de la época y los videos con algunas de las figuras nacionales e internacionales que pasaron por El Show de Renny, estrellas de la talla de Tom Jones, Miriam Makeba, Raphael, Henry Stephen, Mirtha Pérez y un veinteañero Cherry Navarro recién llegado de España y que ya despuntaba como ídolo, una carrera que quedaría truncada pocos meses después con su inesperada muerte.

Mención aparte para Mirla Castellanos, quien tiene a su cargo uno de los segmentos más divertidos. Con gracia, desparpajo y, sobre todo, mucha espontaneidad, narra algunas anécdotas vividas con su mentor y canta un popurrí con varios de sus éxitos de entonces y de siempre.

El hecho de que todos los parlamentos sean los que Renny dijo originalmente en sus diversas etapas como hombre de televisión y posteriormente de radio y como político, es otra feliz idea. No hay diálogos ni monólogos agregados, lo cual es otro de sus notorios aspectos.

En momentos trágicos como los que vive el país, a merced de un régimen que lo sumió en la crisis más grave de su historia, es bueno reivindicar a la Venezuela que perdimos y a los personajes que conformaron su identidad, gente como Renny Ottolina, un hombre que a 41 años de su lamentable desaparición, sigue siendo ejemplo de civilidad y fuerza moral frente a la barbarie que hoy nos agobia.