Ozempic y la necesidad de cuidar la piel: entrevista con la doctora Karolina Landaeta Luzardo
La venezolana Karolina Landaeta Luzardo, médico cirujano con especialización en medicina estética, fue reconocida en España por su trabajo científico sobre los agonistas del receptor de GLP-1 -como el popular Ozempic- y la preservación de la firmeza cutánea. Porque utilizar estos medicamentos tiene un impacto en la piel, conversamos con ella
Preocupa el aumento exponencial de la obesidad en todo el mundo. Las cirugías bariátricas ayudan, pero dejan la piel que sobra después del adelgazamiento, literalmente colgando del cuerpo. En el campo de la medicina estética y metabólica cobran mayor relevancia los enfoques integrales que abordan los procesos biológicos que influyen en la salud y el bienestar, no solo la apariencia. En este contexto, los avances en terapias dirigidas al metabolismo han abierto nuevas oportunidades para el manejo del peso y de múltiples condiciones relacionadas.
-¿Cuáles son los principales efectos metabólicos que se observan con el uso de agonistas GLP-1 (como el Ozempic, tan de moda) en pacientes con obesidad?
-Los agonistas del receptor de GLP-1 (Glucagon-Like Peptide-1) actúan sobre múltiples ejes metabólicos. Su principal mecanismo es potenciar la secreción de insulina dependiente de glucosa y reducir la secreción de glucagón, lo que mejora significativamente el control glucémico. Además, ejercen un efecto central a nivel del hipotálamo, modulando los circuitos de saciedad y reduciendo la ingesta calórica. También retardan el vaciamiento gástrico, lo que contribuye a una mayor sensación de plenitud.
Desde el punto de vista metabólico sistémico, se ha demostrado que estos fármacos mejoran la resistencia a la insulina, reducen el tejido adiposo visceral, disminuyen marcadores inflamatorios asociados al síndrome metabólico y mejoran parámetros cardiovasculares y metabólicos.
Aunque popularmente se habla mucho de Ozempic, hoy estamos entrando en una nueva generación de terapias metabólicas. Fármacos como semaglutida, tirzepatida y los nuevos agonistas duales y triples están redefiniendo el tratamiento de la obesidad.
De cara a 2027, veremos terapias multiagonistas GLP-1/GIP/glucagón, con efectos aún más potentes sobre pérdida de peso, metabolismo energético y posiblemente envejecimiento metabólico. Por ejemplo, Ozempic, que es Semaglutide, logra entre 10 a 12% de reducción de peso. El Mounjaro Tirzepatide 15, logra aún más: un 22% reducción de peso. Retratutide, que saldrá al mercado próximamente, más del 22% y hasta un 30%.
-Tu póster científico -la presentación de la investigación- ganador en el Congreso SEME trata sobre la preservación de la firmeza cutánea en pacientes que experimentan una pérdida de peso rápida con agonistas GLP-1. ¿En qué basaste tu propuesta, en cirugías o seguimiento multidisciplinario?
-Mi propuesta se basa principalmente en un enfoque preventivo y multidisciplinario, no exclusivamente quirúrgico. Cuando los pacientes pierden peso rápidamente con agonistas GLP-1, puede producirse una disminución del volumen graso que afecta el soporte estructural de la piel. Esto puede generar flacidez o pérdida de firmeza, especialmente en rostro, cuello y abdomen. Por eso propuse un algoritmo metabólico-estético, que combina:
– Tecnologías médicas para estimulación de colágeno
– Tratamientos regenerativos en medicina estética
El objetivo es acompañar la pérdida de peso preservando la calidad de la piel, lo que representa un nuevo enfoque en la medicina estética moderna. Mi propuesta desde el día uno ha sido fusionar tratamientos médicos estéticos y metabólicos GLp1, para así tener resultados muy favorables y controlados.
-¿Qué tipo de evaluación inicial recomiendas para pacientes que están considerando tratamientos con agonistas GLP-1? Entiendo que no todas las personas son candidatas a hacerse ese tipo de tratamientos.
-La indicación debe realizarse siempre dentro de una evaluación médica integral. En mi práctica clínica recomiendo incluir: historia clínica completa y antecedentes endocrino-metabólicos, evaluación antropométrica y composición corporal, analítica metabólica que incluya glucosa, HbA1c, perfil lipídico, función hepática, función tiroidea y evaluación del riesgo cardiovascular. También es fundamental valorar contraindicaciones, como antecedentes de carcinoma medular de tiroides, síndrome MEN2 o pancreatitis.
El tratamiento con agonistas GLP-1 debe entenderse como parte de una estrategia terapéutica estructurada para obesidad y síndrome metabólico, no como una intervención estética aislada. Los agonistas GLP-1 no deben utilizarse como una moda estética, sino como parte de un tratamiento médico estructurado para obesidad o síndrome metabólico.
-¿Cómo se lleva a cabo el control de los pacientes que utilizan agonistas GLP-1? ¿Durante cuánto tiempo?
-El seguimiento de los pacientes tratados con agonistas del receptor GLP-1 debe ser estructurado, médico y multidisciplinario, ya que la obesidad es una enfermedad metabólica crónica que requiere control a largo plazo.
En la fase inicial realizamos controles cada 4 a 6 semanas, evaluando la evolución del peso corporal, los cambios en la composición corporal, la tolerancia al tratamiento, los parámetros metabólicos y la adherencia a hábitos nutricionales y estilo de vida. Sin embargo, desde mi enfoque clínico —y como presenté en mi trabajo en el Congreso SEME— considero fundamental iniciar desde el día uno un plan complementario de medicina estética paralelo al tratamiento metabólico.
Los agonistas GLP-1 inducen una reducción significativa del tejido adiposo subcutáneo, lo cual puede modificar el soporte estructural de la piel. En medios se ha popularizado el término “Ozempic face” o “GLP-1 face”, pero en realidad no se trata de un efecto adverso del fármaco, sino de la consecuencia fisiológica de una pérdida de peso rápida, especialmente a nivel facial.
Por ello, en nuestra práctica clínica desarrollamos un protocolo metabólico-estético preventivo, que comienza desde el inicio del tratamiento e incluye: evaluación de calidad cutánea, estimulación temprana de neocolagénesis, tratamientos regenerativos para preservar la matriz dérmica y restauración progresiva del soporte de tejidos. Este acompañamiento se realiza cada 4 semanas, en paralelo al seguimiento metabólico, hasta que el paciente alcanza su peso metabólicamente saludable o peso objetivo.
El objetivo no es simplemente perder peso, sino lograr una transformación metabólica saludable preservando la calidad de los tejidos, evitando la flacidez y manteniendo la armonía facial y corporal. Este enfoque integrado permite que el tratamiento con agonistas GLP-1 sea metabólicamente eficaz y estéticamente equilibrado.
-¿Se puede volver a ganar peso después de un tratamiento exitoso con agonistas GLP-1 si se vuelve a la dieta inicial?
-Sí, es posible recuperar peso si el paciente regresa a los hábitos que inicialmente favorecieron la obesidad. Esto ocurre porque la obesidad es una enfermedad metabólica crónica, en la que intervienen factores hormonales, conductuales y ambientales. Por eso es fundamental entender que los agonistas GLP-1 no deben considerarse únicamente como una herramienta farmacológica para perder peso, sino como una oportunidad para reiniciar el metabolismo y transformar el estilo de vida del paciente.
En mi práctica clínica siempre explico que el tratamiento debe acompañarse de tres pilares fundamentales: alimentación metabólicamente adecuada, rica en proteínas de calidad, micronutrientes y balance energético; actividad física estructurada, que ayude a preservar masa muscular y mejorar la sensibilidad a la insulina; y cuidado integral de la piel y los tejidos, incluyendo protocolos de medicina estética y skincare médico.
Pero algo que considero especialmente importante es el cambio de entorno y mentalidad del paciente. Muchas veces recomiendo integrarse en comunidades o actividades que antes no formaban parte de su vida, porque eso refuerza el nuevo estilo de vida saludable. Por ejemplo, integrarse a grupos de runners o caminatas, senderismo o actividades al aire libre, clases de baile o movimiento funcional, comunidades de fitness o entrenamiento en grupo, talleres de cocina saludable o chefs de nutrición funcional, comunidades GLP-1 o grupos de apoyo.
Cuando el paciente incorpora estos hábitos y se rodea de un entorno que favorece la salud, el resultado no es solo una pérdida de peso, sino una transformación metabólica y personal sostenible en el tiempo. En ese contexto, el tratamiento con agonistas GLP-1 se convierte en el inicio de una nueva etapa de salud y bienestar, más que en una solución temporal
-¿Qué es mejor, una cirugía bariátrica o similar o un tratamiento con agonistas GLP-1?
-Tradicionalmente, la cirugía bariátrica ha sido considerada el tratamiento más eficaz para pacientes con obesidad severa, especialmente cuando existen comorbilidades metabólicas importantes como diabetes tipo 2 o enfermedad cardiovascular. Sin embargo, en los últimos años estamos presenciando una verdadera revolución en la medicina metabólica gracias al desarrollo de los agonistas del receptor GLP-1 y las nuevas terapias incretínicas.
Los estudios más recientes muestran que estos tratamientos pueden inducir pérdidas de peso clínicamente significativas, con mejoras importantes en el control glucémico, el perfil lipídico, la presión arterial y la inflamación metabólica.
Mi opinión, y basándonos en la evolución de la investigación clínica, es que es posible que en el futuro muchos pacientes que antes requerían cirugía bariátrica puedan tratarse eficazmente con terapias farmacológicas avanzadas, evitando un procedimiento quirúrgico.
Además, estas terapias tienen el potencial de impactar también en la prevención y el manejo de múltiples enfermedades metabólicas, como diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal metabólica, síndrome metabólico e incluso condiciones asociadas como artrosis relacionada con sobrecarga ponderal.
A medida que evolucionen los nuevos agonistas duales y triples de incretinas, es probable que su eficacia continúe aumentando, posicionando a la medicina metabólica farmacológica como uno de los pilares más importantes en la prevención y tratamiento de la obesidad en las próximas décadas.
La cirugía bariátrica seguirá teniendo un papel importante en determinados pacientes, pero estamos entrando en una etapa donde cada vez más casos podrán abordarse de forma menos invasiva y más personalizada.
-¿Qué viene después de los GLP-1 en los próximos años?
-Estamos entrando en una nueva generación de terapias metabólicas. Los actuales agonistas GLP-1 han abierto la puerta a tratamientos mucho más avanzados, pero lo que veremos hacia 2027–2030 serán fármacos multiagonistas, capaces de actuar simultáneamente sobre diferentes vías hormonales del metabolismo.
Entre ellos destacan los agonistas duales y triples, que combinan la acción de GLP-1, GIP y glucagón, logrando un efecto más potente sobre la regulación del apetito, el gasto energético, la reducción de grasa visceral y la mejora de la sensibilidad a la insulina.
Esto significa que no solo veremos mayores porcentajes de pérdida de peso, sino también un impacto significativo en la prevención de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal metabólica e incluso procesos inflamatorios asociados al envejecimiento metabólico.
En otras palabras, estamos pasando de una medicina enfocada en el peso a una medicina metabólica de precisión, donde tratamos el metabolismo para mejorar la salud global y la longevidad del paciente. Es mi humilde opinión, dado mi estudio tan exhaustivo en el área de los GLP-1.
Los médicos debemos estar preparados para asumir este nuevo tratamiento, conocer a profundidad su mecanismo de acción, fisiología, beneficios y por supuesto, manejo de efectos secundarios, siendo este último punto el más importante cuándo debemos detener tratamiento.
Así concluí mi presentación: “Los GLP-1 son solo el inicio. La próxima generación de terapias metabólicas transformará la forma en que tratamos la obesidad, el envejecimiento metabólico y las enfermedades crónicas en las próximas décadas. Como médicos, tengamos presente la piel, el órgano más grande e importante de nuestro cuerpo y mantenerlo firme y sano».
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos acaba de aprobar Wegovy la primera pastilla para adelgazar, que utiliza el mismo principio activo de semaglutida inyectable
El síndrome de dumping ocurre cuando los azúcares y los carbohidratos de absorción rápida entran en corto tiempo al intestino delgado, lo que provoca una serie de síntomas incómodos porque el cuerpo no está preparado para esa entrada rápida y excesiva de alimentos
Se estima que 3.800 millones de personas -o alrededor del 60% de la población adulta mundial- se verán afectadas por el sobrepeso o la obesidad en 15 años