Cinemanía

"Wicked", el musical que estabas esperando

El reino de Oz encuentra en “Wicked” un escenario para brillar en toda su rareza. La adaptación del musical de Broadway es una adecuada y sensible versión y también es un curioso y necesario alegato sobre los abusos del poder y la búsqueda de la justicia

Oscar Wicked
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“Wicked” (2024), del director Jon M. Chu, comienza con una celebración. El reino de Oz se ha liberado de la malvada bruja del Oeste, lo que brinda la oportunidad al mítico territorio de respirar con alivio. Pero esa primera escena, que muestra el icónico sombrero del personaje vagando por los paisajes de radiante verde digital como una señal ominosa, es mucho más que una despedida. También es el punto de partida que recuerda que la historia que está a punto de contarse no pertenece solo a una generación ni a la adaptación y que se trata de un cuento que se extiende en varias direcciones.

Hace 85 años “El mago de Oz”, de Victor Fleming, presentó a la cultura pop y al mundo cinematográfico el reino imaginado por L. Frank Baum. Lo hizo de manera tan ingeniosa que en la actualidad se recuerda como una de las aproximaciones más completas a la fantasía del Hollywood dorado. Algo de ese aire de asombro casi infantil está en “Wicked”, pero matizado para ser, además, un escenario para que varias historias confluyan a la vez. La adaptación del musical multipremiado de Stephen Schwartz llega a la pantalla grande en una escala que asombra por su ambición. En especial, porque cada escena está pensada para replicar, en todas sus posibilidades, tanto el libro infantil como el fenómeno de Broadway.

Pero también, a la magnífica historia de “Wicked: The Life and Times of the Wicked Witch of the West” de Gregory Maguire. El libro explora en los orígenes de Elphaba, la bruja de piel verde que aterrorizó al reino mágico, y le brinda una segunda revisión. El personaje emerge como una figura compleja que pasó de ser una idealista a villana, en un proceso en el que el pérfido Mago de Oz tuvo mucho que ver.

Todas las anteriores tramas se mezclan en un delicado equilibrio, al que se agrega música y desenfado. Una empresa titánica en la “Wicked” pudo fallar con enorme facilidad.

La encantadora bruja verde

Pero no falló. El director brinda a su película un aire afectuoso y festivo que envuelve el argumento desde sus primeras escenas y se hace más profundo al avanzar. De la misma manera que el libro y la obra de teatro de la que procede, el guion de Winnie Holzman y Dana Fox, enfoca todo su interés en Elphaba. Interpretada por Cynthia Erivo, esta versión más joven, tímida y complicada de la bruja de piel verde, es encantadora por necesidad. La actriz logra profundizar en los miedos y dolores de un personaje maltratado por el prejuicio, para hacerla creíble, cercana y entrañable. 

De modo que, mientras la película brinda contexto a todo lo que ocurre a su alrededor, la actriz logra que Elphaba sea tan frágil como una víctima de las circunstancias. Nadie tiene claro el motivo por el cual su aspecto es tan distinto. Y esa incertidumbre se convierte en un tipo de rechazo muy parecido al racismo, contra el que el personaje tendrá que luchar. Cynthia Erivo crea una variedad de emociones contenidas que tienen sus mejores momentos cuando Elphaba intenta expresarlas cantando o lidiando con la presión que le rodea con una sutil angustia.

Wicked
Ariana Grande en «Wicked»

Al otro de la historia se encuentra Galinda — después, Glinda — la futura bruja buena. Solo que ahora es una niñata malcriada y llena de privilegios que resulta irritante por su afán de grandeza.

Ariana Grande encarna al personaje con una mezcla de simpatía forzada y nerviosismo que ayuda a entender que detrás de toda la vanidad y frivolidad, hay un corazón que late en el lugar correcto. Del dúo de protagonistas, Grande es la que mejor maneja el apartado escénico y el canto, pero falla en ser emotiva y frágil cuando su personaje lo requiere. Aun así, tiene la suficiente habilidad para ser encantadora, amable y hasta levemente siniestra cuando se necesita.

Foco en lo importante

Ambas asisten a la universidad mágica de Shiz, una especie de Hogwarts para Oz, donde terminan compartiendo cuarto en una convivencia forzada.

La química entre ambas actrices fluye bien y varios de los momentos más altos de la película son cuando aprenden la una de la otra. Ya sea que Galinda intenta con todas sus fuerzas acercarse a Elphaba o que esta última, se vuelva un poco más sensible en compañía de la chica más popular del campus. Lo cierto, es que la dupla de personajes logra mantener la sensibilidad y el foco de la película en su corazón, antes que en su espectacular apartado visual.

Wicked
Jeff Goldblum en «Wicked»

De hecho, sorprende que “Wicked” sea capaz de resultar tan íntima y bien construida cuando el mundo de Oz es una disparatada, hermosa y en ocasiones confusa, combinación de elementos. Desde los terrenos de la universidad de Shiz hasta la extraña residencia del mago de Oz (Jeff Goldblum, en otro de sus papeles extraños), el reino mágico multiplica su geografía y la película lo explora con cuidadoso detalle. En ocasiones, la profusión de efectos especiales puede resultar abrumadora, pero la cinta regresa siempre a su punto de interés: lo que ocurre entre sus personajes.

Y vaya que ocurren cosas que narrar y mostrar. Desde conocer el pasado de Elphaba, las contradicciones de Galinda, pasear por la Ciudad Esmeralda, las andanzas del Príncipe Fiyero (Jonathan Bailey, ideal para el papel), “Wicked” es un mundo nutrido y siempre en expansión.

¿Y las canciones? 

Por supuesto, también es un musical. Y quizás de los mejores y mejor trabajados del cine de los últimos cincuenta años. La obra de teatro de Broadway siempre se distinguió por una partitura extraordinaria y un trabajo vocal conmovedor. Hay mucho de eso en “Wicked” y buena parte de sus números musicales son básicamente calcados al original. Pero no por ese motivo hay menos electricidad y entusiasmo en las versiones pop que el elenco interpreta con desenfado.

Desconcierta que en un escenario tan brillante haya un reborde oscuro. Pero buena parte de la premisa de “Wicked” toca una visión sobre el abuso de poder, la tolerancia y la manipulación de la influencia, que sorprende por su sutil crítica. Todo, dentro de los límites de la fantasía, pero tan bien planteado como para resultar inequívoco.

Para su secuencia final — la que hará vibrar a los fanáticos y sorprenderá a los que no lo son — la película alcanza su punto más elegante y refinado. Con una segunda parte a estrenarse en noviembre del año que viene y todo listo para ser un éxito, la historia de Elphaba y su lucha por la justicia se hace más épica que nunca. Una perspectiva de la fe y esperanza que sorprende por ser auténtica y comprensible, a pesar de que la encarne una mujer de piel verde. O quizás, por eso precisamente. La curiosa disyuntiva que la cinta deja a su paso.

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