Claudio de la Torre: “Las mujeres me escriben, amárrame a mí”
Claudio de la Torre es actor y modelo. Participó en el Míster Venezuela 2004 y apenas apareció en la serie de Netflix “Perfil falso”, comenzaron a llegar mensajes subidos de tono a sus redes sociales. Y todo por causa del personaje que interpreta: un deportista que no escatima en mostrar el six pack y que, además, es entusiasta del shibari
Claudio de la Torre no ha parado de recibir mensajes en las redes sociales durante las últimas semanas. Especialmente de mujeres, de todas las edades, que le piden a gritos “amárrame a mí”.
Y todo por causa del personaje que interpreta en la segunda temporada de la serie de Netflix “Perfil falso”, en la que el actor venezolano encarna a Emmanuel, un deportista musculoso y calentón que no tarda en involucrarse con la protagonista, a la que rápidamente le enseña todo lo relacionado con el shibari, la práctica sexual japonesa que ha puesto de moda Shakira con la portada de su último disco, y que consiste en inmovilizar a una persona -de preferencia desnuda- con cuerdas.
“Sí, te confieso que son muchísimos los mensajes que me han llegado”, se ríe Claudio de la Torre y jura que es una de las respuestas más bonitas que ha recibido del público desde el estreno de «Perfil falso: Killer Match» el 8 de enero. “Obviamente no te voy a contar todo lo que me dicen, pero hay muchas que me escriben que las amarre”.
“Es bonito porque hay un feed back. Eso quiere decir que el público se ha conectado, que ha disfrutado lo que ha visto, y eso me encanta. Eso es lo que me mueve a mi particularmente en esta profesión”, agrega el actor, quien tuvo que viajar a Colombia dos meses antes de lo previsto para recibir clases de shibari como preparación para su personaje y luego comenzar a grabar la serie.
“Tuvimos que hacer un curso para aprender a hacer los amarres. Porque hay muchos tipos de nudos y de amarres, y la idea era que si alguien conoce el shibari se diera cuenta de que todo estaba perfecto. Es cierto que hay escenas que grabamos y que no salieron al aire, pero hicimos todo tipo de amarres. De las muñecas. Del cuerpo completo. Y como te digo: todo tenía que verse profesional. Que no luciera falso”, explica.
Y cuenta su descubrimiento: “Después de hacer el curso me di cuenta de que hay una comunidad gigante que practica el shibari, que le encanta amarrarse y ser amarrado, incluso sin tener que llegar al sexo. Gente que se guinda solo por experimentar esa combinación de morbo, dolor, excitación, miedo y vulnerabilidad.No me gustaba el principio, pero…”.
-Aaah , pero eso quiere decir que probaste el shibari más allá de la serie…
-No, no. Bueno, sí lo probé, pero como te digo, para aprender las distintas técnicas de amarre. Al principio me sentía un poco incómodo, porque las cuerdas te hacen un poco de daño.
-En “Perfil falso” te tocó amarrar nada menos que a Manuela González, la actriz colombiana. ¿Cómo fue la experiencia?
-Imagínate, Manuela es una profesional de pies a cabeza y para mí era un honor trabajar con ella. Y cuando nos conocimos me dijo: “Mira, Claudio, aquí no puede haber pudor, así que vamos a trabajar de la manera más real posible”. Eso me encantó, porque cuando no tienes un vínculo con la otra persona puede llegar a ser un poco duro este tipo de escenas. Pero ella estuvo abierta. Conoció a mi pareja, yo conocí a su esposo, y al final todo fluyó. En la grabación de las dos últimas escenas no quedó otra que estar casi dos horas y media en la cama, dando vueltas, besándonos como parte del trabajo. Había que entregarse en la intimidad, porque de lo contrario se hubiera visto falso.
-¿Habías visto la primera temporada de “Perfil falso”?
-Claro que la había visto. Y fíjate lo que es la visualización. Cuando vi la primera temporada, me gustó el formato, la fotografía, me gustaron los personajes. Yo admiro mucho al director, Klych López, y dije: “Guao, yo quisiera trabajar en una serie así”. Para la mayoría de los actores trabajar en la plataforma de Netflix es un sueño. Y se dio. Yo me visualicé ahí y se lo dejé a Diosito. Claro, uno tiene que trabajar siempre para lograr lo que quiere… Fue mi mánager José Rivera quien se acercó con la propuesta. Había varios actores disputándose el personaje, creo que incluso varios colombianos hicieron el casting para interpretar a Emmanuel, pero con la bendición de Dios quedé yo. Y hacerlo fue una sorpresa. No me lo esperaba.
-¿Cómo describes a Emmanuel?
-Emmanuel es un deportista, un hombre caballeroso, respetuoso, místico y buena onda, pero tiene un lado que no muestra, que guarda precisamente para eso: para su intimidad. Y creo que ahí es cuando calza lo del perfil falso en su caso. Es un lado que no muestra al principio. A él le gustan los amarres en sus momentos de pasión. Como te dije, parece mentira pero esto de amarrar a una persona es más común de lo que crees.
Claudio de la Torre es cinta negra en karate y practica jiu jitsu
-El año pasado te robaste el show en España gracias a la serie/telenovela “Mía es la venganza”, en la que te tocó interpretar a un chico homosexual de nombre Orson.
-Creo que tiene que ver con lo que estamos hablando: con la conexión con los personajes. Porque si uno no se cree lo que está pasando allá adentro, nadie se lo va a creer. Esa conexión tiene que fluir con la persona con la que estás trabajando para lograr transmitir que hay vínculos de intimidad. Cuando estoy en escena, yo me enamoro de los personajes. Y siento su pasión. Porque si no sientes esa pasión, el público no va a creer lo que está viendo. Y eso fue lo que me pasó con Orson.
-Claro, pero en “Mía es la venganza” te tocó hacer pareja de otro hombre.
-Imagínate la adrenalina. Todo lo que impone un reto, para mí es maravilloso. Yo solo pensaba en que era un personaje que no había hecho nunca, así que me encantaba. Orson tenía relaciones con un hombre para lograr su objetivo y eso habla de lo complejo de su interior, de toda la trama que había en su cabeza. Eso era lo que me llamaba más la atención. Cuando me propusieron hacerlo dije: “No tengo ni un solo problema, vamos a hacerlo”. Hubo mucho feed back con los productores, con los actores. Al principio no estaba planeado que a Orson lo encarnara un venezolano y, fíjate, al final logré que me lo dieran a mí.
-Está de moda la figura del “asesor de intimidad” para el rodaje de este tipo de escenas. ¿La has exigido en estas producciones?
-Hay actores que exigen únicamente el equipo mínimo para hacer las escenas íntimas, es decir, que solo estén presentes los camarógrafos esenciales, un técnico de iluminación, y el de microfonía, por ejemplo. Pero acuérdate que España es muy abierta en ese sentido y más bien era yo quien preguntaba al principio cómo íbamos a rodar las escenas. En el caso de “Mía es la venganza”, el director quería que se viera esa pasión entre los dos personajes masculinos y, bueno, se hizo. Ibrahim (Al Sahmi, quien interpretaba el personaje de Fernando Serra) se abrió también mucho conmigo y me dijo: “Vamos a hacer este trabajo de la manera más creíble posible”. Sin embargo tuvimos un asesor de intimidad, porque había escenas quizás un poco más comprometidas, y no hubo ningún tipo de problemas.
Lo mismo sucedió en “Perfil falso”. Yo tenía que quitarme todo y Manuela (González) también. Al principio me movió un poco, pero después entendí que se trataba de un trabajo totalmente profesional.
-¿Y tú te encueras sin problema? Es decir que no tienes problemas con los desnudos…
-Yo no tengo problemas con el desnudo si es justificado o profesional. Pero como te digo, al principio me costó un poquito. Sobre todo el primer día de grabación cuando me dijeron: “bueno, vamos a quitarnos todo”. Pero en Colombia o en España no tienen ningún problema.
-Te ha tocado hacer delivery, limpiar casas y hacer trabajos que no tienen que ver con la actuación. ¿En algún momento te preguntas si valió la pena?
-Eso siempre ha sido una espada de Damocles. Durante un buen tiempo me preguntaba: “¿Habré escogido bien? ¿Habré hecho bien en dejarlo todo por esta carrera?” Porque me ha tocado estar seis meses sin ningún proyecto actoral. O un año. Y eso pone a prueba el por qué elegiste este camino y hasta te provoca mandar todo al carajo. Pero cuando interpreto algún personaje, se me olvida absolutamente todo y pienso: “Es por esto que ha valido la pena”.
A mí me llena tanto esta carrera que cuando estoy actuando, no pienso en lo que he dejado de vivir o lo que dejé atrás. La carrera del actor es difícil porque depende de muchas circunstancias: de que a alguien le guste tu trabajo, de que alguien te escoja, de que estés preparándote constantemente, de que estudies todos los días porque cada trabajo tiene unas exigencias específicas. Hay quien te pide que hagas acento neutro, pero hay quien te pide que hables inglés para que el personaje sea más creíble, o que sencillamente sepas montar caballo. Y uno tiene que adaptarse a los nuevos formatos del mercado. Como te digo: es una preparación que no termina nunca. Y usualmente depende de terceros.
El asunto es que cuando haces lo que te apasiona, se te olvida todo. Claro, cada proyecto que haces te abre nuevas puertas. Cada oportunidad te trae ofertas. Y en este momento hay varias que estoy estudiando. Sobre todo porque uno tiene que tener mucho cuidado. El hecho de no trabajar no quiere decir que vas a aceptar cualquier cosa. Y si tengo que volver a hacer delivery, lo vuelvo a hacer porque así es la vida y el trabajo dignifica. Muchos venezolanos están echándole pierna en Estados Unidos. Y si algo te enseña este país es a sobrevivir, a que no puedes estar parado.
-“Perfil falso” ha estado entre lo más visto de las listas de Netflix. Pero también tiene sus detractores: hay quien la ha calificado de porno soft…
-Yo creo que “Perfil falso” está en la línea justa, pero no pasa más allá. Es verdad que hay un público al que no le interesa ese tipo de contenido o que incluso podría pensar que abusa del lenguaje sexual. Es válido, pero hay un público grandísimo al que sí le interesa. Hay gente que dice que es una “tiramentazón” –Claudio de la Torre se ríe-, pero es una serie que tiene unos niveles altos de producción, que tiene actores importantes. A mi mamá, por ejemplo, no le gustó. Me llamó y me dijo: “No sé, le faltó más historia, máaaaas”. Es cuestión de gustos. Pero fíjate que las cifras dejan claro que es un éxito. Ha sido un exitazo. Gracias a Dios estamos en el top ten mundial. En Colombia, Perú, Venezuela… hasta en Siria hemos estado en primer lugar. Y eso a uno lo llena mucho.
-¿Con qué sueñas?
-Yo trato de no pensar en lo que no he hecho, porque si no me lleno de ansiedad y eso no es bueno. Pero claro que sueño con seguir interpretando buenos personajes. Lo de Netflix fue un golazo que no me esperaba. Pero me gustaría seguir trabajando en Europa. Y hacerlo con grandes directores. Si me pides que sueñe, sueño con trabajar con Pedro Almodóvar, con Cuarón…
Tras el lanzamiento de “Arirang” de BTS y de la publicación del documental en Netflix, hay que hablar del nuevo álbum del grupo surcoreano y de todo el happening alrededor de su lanzamiento
La serie "DOC" se estrenó el 4 de marzo en Netflix y el actor venezolano José Ramón Barreto interpreta a un médico venezolano que emigró a México. Aquí nos cuenta lo que significa este proyecto para él