José Ramón Barreto, el "DOC" que te espera en Netflix
La serie "DOC" se estrenó el 4 de marzo en Netflix y el actor venezolano José Ramón Barreto interpreta a un médico venezolano que emigró a México. Aquí nos cuenta lo que significa este proyecto para él
José Ramón Barreto -34 años- creció entre sets de telenovelas. En 2006 fue Jefferson Quijada en “Túkiti, crecí de una” y luego estuvo en “La trepadora”, “Calle luna, Calle sol”, “El árbol de Gabriel” y “Corazón esmeralda”. Pero la proyección internacional le llegó al ponerse el uniforme y las botas del héroe latinoamericano para Netflix en la producción «Bolívar».
En la misma plataforma se le puede ver también en “Ventino, el precio de la gloria” y “Arelys Henao, canto para no llorar”. Y por estos días está de estreno.
Barreto actúa en “DOC”, un drama médico mexicano, pero filmado en Colombia y que está protagonizado por Juan Pablo Medina y Stephanie Cayo. El show es una adaptación der la italiana “Doc – Nelle tue mani”, creado por Lux Vide.
La serie narra la historia de Andrés Ferrara (Juan Pablo Medina), el jefe de medicina interna de uno de los hospitales más importantes de México. Un día, en un intento de asesinato recibe una balazo en la cabeza y pierde la memoria de los últimos 12 años.
Al despertar, Ferrara se da cuenta que su vida es muy diferente a lo que recordaba y cuando quiere volver a ejercer la medicina debe hacerlo desde el inicio, es decir, debe ser un residente más. En el hospital trabaja con jefes de ciertas áreas y otros residentes, entre los que se encuentra José Ramos (Barreto), un venezolano que tuvo que emigrar para encontrar un futuro mejor en México.
«DOC» estuvo algunos días entre el top 10 de lo más visto de la plataforma y aquí hablamos con Barreto sobre su más reciente trabajo con Netflix.
-En una entrevista comentaste que cuando te llamaron para decirte que quedaste como José Ramos estabas a punto de empezar ensayos para una película. ¿Qué te hizo decidirte por “DOC”? ¿Fue el peso de Netflix o la historia detrás del personaje?
-Primero, que era un proyecto que venía de México y para mí era un mercado importante de indagar y de entrar. Pensaba que era una buena plataforma y un buen proyecto para abrirme espacio en ese país. A pesar de que se grabó en Bogotá, es una producción de Sony México. Segundo, que el personaje es venezolano, un doctor venezolano, con buena estampa, con buen crédito a nivel personal y profesional y esa cara del venezolano para mí era indispensable que se viera en en historias como estas.
-Tu personaje es de un pueblo de Venezuela. En tu proceso creativo de construcción del papel, ¿de qué pueblo te imaginaste que venía?
-Tinaquillo… el centro del país… También pensaba en Cabudare, en Barquisimeto, en San Felipe, Yaracuy… Pudiera ser por ahí.
-¿Fuiste a esos lugares para conocer un poco más o cómo lo preparaste?
-Era un planteamiento geográfico, era simplemente ubicarlo. Lo demás ahí no interviene realmente para la historia: si es maracucho, si es oriental o caraqueño, no influye para nada. Pero para mí sí era importante, en ese background del personaje, ubicarlo en algún lado, pero no por un tema de influencias. Incluso, hablara como yo hablara, para los mexicanos tú hablas venezolano y ya, no hablas de ciertas zonas. Así como nosotros escuchamos hablar a un mexicano y simplemente sabemos que es mexicano.
Lo que sí era valioso para mí es que no fuera capitalino, valenciano, ni guaro, sino de los alrededores, pero su comportamiento, su forma de hablar y de ser no está muy ligado a de dónde venía.
-¿Cuál fue esa palabra médica o diagnóstico que tuviste que repetir varias veces en el set?
-No sabría decirte uno específicamente, pero con la palabra «desfibrilador» todos teníamos un tema porque uno siempre pide un desfibrilador en medio de una urgencia… Ya hoy en día estoy mucho más adaptado a la palabra, pero en ese momento todos nos enredamos mucho. Incluso, como en la serie entran personajes nuevos constantemente, ya sean pacientes o casos nuevos y todos eran amigos entre ellos, lo que decíamos era “si quieres ingresar al grupo de actores de WhatsApp tienes que mandar un audio pidiendo el desfibrilador urgente” y si lo decía sin trabas, entraba en el grupo de actores.
-José Ramos es un emigrante al que le “tocó duro”, como dicen: llegó a México caminando, pasó por malos tratos en ciertos países. ¿Qué parte de tu propia historia como venezolano que se ha ido de Venezuela pusiste en este personaje para que se sintiera real?
-Yo me siento muy venezolano en mis formas de ser, hablar y de manejarme ante la vida. Soy muy nacionalista. La verdad, fue muy fácil y natural decir “voy a ser yo en muchos aspectos, voy a ponerle a José Ramos mucho de José Ramón” porque también es mi forma de disfrutarme este personaje porque es de donde vengo. Entonces, más que la vivencia personal, para José usé mucho de mí, mi personalidad, mi lado venezolano lo puse al servicio del personaje.
-Compartes pantalla con grandes actores hispanos. ¿Qué aprendiste de su método y qué «venezolanismo» trataste de contagiarles o enseñarle a ellos?
-Ya verás en los próximos capítulos qué tan venezolanos se convirtieron ellos porque está plasmado en la serie. A los actores les hice un día una cena especial en mi casa, les cociné arepas… La mamá de Macarena García es venezolana, entonces ella me decía que conocía el cachito de jamón, la arepa y la cachapa desde temprana edad, así que está familiarizadísima.
Creo que sus métodos fueron muy disciplinados, son muy entregados. Este es un oficio en el que es muy fácil encontrar personas que viven la pasión como la vives tú y en todos ellos encontré eso, no solo en los actores, sino desde el director, los productores, el equipo de fotografía y técnico… Son personas muy apasionadas y creo que todos nos retroalimentamos siempre de la pasión con lo que cada uno ejerce. Entonces, familiarizarte con esa forma de amar el oficio lo encuentras y lo encontramos en «DOC».
-Empezaste muy joven en la televisión venezolana. ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar afuera y, sobre todo, de sentir que estás representando a Venezuela?
-Lamento mucho, sin entrar en dramas, que quizá lo más determinante en mi carrera ha pasado afuera, pero si algo me dejó mi experiencia en Venezuela es el respeto con el que se ejerce este oficio -o al menos con los directores y actores que yo crecí y aprendí-, esa manera de amar el oficio: con respeto, pasión y una disciplina muy grande desde todo, desde cada rubro. Eso es lo que yo llevo siempre. Siempre tengo esa pasión venezolana de hacer las cosas y creo que eso se plasma o se siente cuando estamos afuera.
Nunca me he sentido como un representante del país, un orgullo venezolano o algo tan hermoso como eso. Me lo tomo con mucho profesionalismo y con la disciplina de siempre, que eso traiga las consecuencias que traiga, pero nunca pensando en que tengo eso sobre mi espalda. Me apasiona saber que hay esa responsabilidad encima cuando nos toca hacer cosas afuera, pero cuando las estoy haciendo no tengo eso en la cabeza ni ejerzo presión sobre eso. Simplemente, si las cosas salen bien o salen mal, que la gente lo reciba con el amor con el que yo lo hice y que tenga las consecuencias que tenga que tener.
-Quizás eso es algo que viene desde que interpretaste a Bolívar…
-Por supuesto que hay un orgullo en haber interpretado a nuestro prócer más determinante de la historia. Fue una responsabilidad y un privilegio infinito, pero no estoy en el set pensando en eso o no estoy en un proyecto y digo “me voy a convertir en…” o “esto va a caer así a las personas”, no. Creo que le añadimos ahí un ingrediente a la comida que no es importante para nuestro ser, aunque eso sea consecuencia de haber hecho las cosas bien. Con eso me quedo y lo agradezco muchísimo.
Recibo los mensajes, los leo y es un privilegio, una responsabilidad y una etiqueta muy hermosa por llevar, pero quiero que sea una etiqueta por el resultado de las cosas buenas y no que sea previo a los proyectos.
-Ya fuiste el Libertador y ahora eres un doctor. ¿Qué uniforme te falta ponerte?
-Como personaje y como posibilidad de personaje millones, son infinitos. Me encantaría hacer otro prócer, me encantaría hacer algo también más actual, me encantaría hacer algo con alguna incapacidad física… Pero creo que ni en mis sueños más salvajes me hubiese imaginado ser Bolívar.
-¿En qué momento de tu vida te encuentra “DOC”? ¿Sientes que ya llegaste a donde querías o esto es solo un eslabón hacia algo más grande?
-Creo que es un escalón. Un escalón importante, precioso, especial, que agradezco muchísimo y que me sigue sumando mucho como actor. Aún así, sé a dónde quiero ir y lo que me quita el sueño realmente es poder hacer en mi país eso que he hecho afuera. Que eso pueda suceder en Venezuela me quita más el sueño que cualquier Oscar, que cualquier Cannes y que cualquier Goya. Ojo, los respeto, los anhelo y sería increíble ganarlos, pero mis esfuerzos están enfocados más en la reactivación de nuestra industria. Que volvamos a estar en el lugar que tuvimos: que seamos referencia, pioneros. Eso para mí sería el Oscar de mi vida.
-¿Y puedes ser global sin dejar de estar en Caracas?
-Ahí vamos. Creo que no hay una fórmula, ni un camino, eso lo vamos haciendo en el proceso. Hasta ahora he podido trabajar afuera en grandes producciones, volver a Venezuela, producir mis proyectos acá. He hecho películas, cortometrajes y publicidades como productor y también como imagen. Como productor, acabamos de terminar el rodaje de unas series verticales en Venezuela para una plataforma nueva que pudiera ser una puerta que empieza a abrir otras. Pero no hay una fórmula. Justamente, en Venezuela y en el mundo estamos en un proceso en el que no hay un camino realmente establecido, hay diferentes formas de llegar y de hacerlo posible. Todo está en insistir, en persistir y en la disciplina de hacer, más allá de eso, las puertas se abrirán.
-El camino del actor no es lineal. ¿Hubo algún momento, antes de este éxito en Netflix, donde sentiste que el camino se ponía tan cuesta arriba que dudaste de si lo lograrías?
-Te confieso que no y quizás por eso soy muy optimista. Si no me llegaba el trabajo, lo hacía o lo buscaba de alguna manera. El artista hoy, más allá de esperar la llamada, tiene que tener proyectos en la mano, tiene que ofrecer, hacer y proponer. Desde muy temprana edad, desde chamito en Venezuela yo tengo eso. Desde mi primera producción decía “mira, tengo esta canción que escribí con un amigo para meterla en la novela”, “tengo esto”, “¿cómo aprendo a editar?”, “¿cómo agarro la cámara?”, “¿cómo agarro un foco?”. Eso te da una conciencia y una inquietud en el hacer que te abre puertas.
Sé que la carrera del actor y del artista, porque lo viví viendo a los grandes de este país, es volátil, incluso hasta inestable. He sido muy persistente, no he sido el que espera sino el que va, hace y propone y eso te abre muchas puertas. De repente, el proyecto que no se dio me llevó a otra cosa y ese sí se dio y me dio trabajo, pero no he sido un artista que espera, he sido más propositivo.
-¿Eres de esos actores que tiene un amuleto que tiene que llevar a juro al set de grabación?
-No. Creo en todo, de que vuelan, vuelan, pero no lo hago. Para la creación de diferentes personajes sí lo he hecho, he utilizado diferentes cosas, a uno le he puesto signos, a otro le he puesto un perfume, pero no soy metódico en ese aspecto, no tengo una manera de que a cada personaje le pongo su color, sus signos, su perfume, su canción, su música, no. Para unos he sentido el impulso de hacerlo, para otros no porque la cosa ha sido más inmersiva, más observación.
-¿Y qué le pusiste a José Ramos?
-A mí me encanta el café y José Ramos siempre está tomando café. Otra cosa que descubrí con “DOC” es que el venezolano llama con la boca o con la cara, eso es muy venezolano, una maña nuestra. En los primeros días de ensayo ellos me imitaban haciéndolo y ahí dije “esto se lo voy a incorporar a José”. Hay escenas en las que lo hice porque sabía que ellos no lo entendían bien, aunque lo entendieron en el camino.
-¿Qué nos puedes spoilear de los capítulos que vienen de “DOC”?
-Muchas cosas se ponen muy oscuras. Los dramas de los personajes se profundizan, se profundiza el trauma de José y con eso se empiezan a destapar otros traumas que le van a generar dudas sobre qué hacer con su vida, hacia dónde ir, pero llega a un nivel peligroso… Si te sigo hablando te voy a decir cosas muy determinantes.
-Lo que necesito saber es si José se queda en México o se devuelve a Venezuela…
-Eso sí se resuelve en la historia, no queda abierto, está muy claro… Otros personajes también pasarán por cosas fuertes. Todo se profundiza, entran casos médicos mucho más locos que los que hay ahora y entran villanos nuevos.
Desde hace poco tiempo Venezuela ha recibido nuevamente a artistas internacionales, pero hubo una época en la que visitar el país era parada obligatoria