Entrevista UB

Alec Whaite es el venezolano de “El castillo”, la serie de Movistar Plus+

En esta serie policíaca inspirada en el libro "El proxeneta" de Mabel Lozano, Alec Whaite interpreta a Alejandro Milán un mafioso cómplice de una red de prostitución

alec whaite
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Mientras estudiaba actuación en la Royal Central School of Speech & Drama de Londres, a Alec Whaite le ofrecieron un papel en la cinta venezolana “La distancia más larga”. Era el año 2014. Alec aceptó y se devolvió a Venezuela. Dirigida por Claudia Pinto, la película ganó el premio Platino a la Mejor ópera prima iberoamericana y estuvo nominada a los Premios Goya.

Luego, trabajó en ciertos proyectos en Venezuela, pero decidió emigrar a Estados Unidos para estudiar en la academia de actuación Stella Adler en Hollywood. Se estableció y ha trabajado en todo lo que ha podido: ha estado en la serie de televisión “Kosta”, el videoclip “Pa’ mala yo” de Natti Natasha, la gira teatral de “Campeones de la comedia” en España, entre otros.

Ahora Alec Whaite forma parte de “El castillo” una serie de Movistar Plus+ que está inspirada en “El proxeneta”, la investigación de Mabel Lozano que explora el auge del proxenetismo en España. 

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–¿Cómo fue esa experiencia de ser el primer venezolano aceptado en la Royal Central School of Speech & Drama de Londres?

-Estar en Londres me cambió la vida. Me regaló el punto de vista de que lo que yo estaba haciendo era algo muy serio y que tenía mucho valor, más allá de la visibilidad, la fama o lo que quizás estamos acostumbrados ahora con las redes sociales. Hay un oficio muy importante detrás del actor, que es el trabajo de la empatía y eso lo descubrí en Inglaterra.

-Y después cuando te mudaste a Hollywood estudiaste allá también. Sabiendo que claramente la interpretación es un oficio de reinvenciones, ¿cómo mantienes el estudio y esa creación constante en ti mismo actualmente? ¿Es más nutrirte de los trabajos que haces?

-Creo que un poco de las dos cosas. Estudié en una escuela muy buena, una gran escuela en Los Ángeles y ahí continué mis estudios después de hacer “La distancia más larga” porque después de hacer la película me di cuenta de que necesitaba seguir estudiando. O sea, actuar con Carmen Elías fue darme cuenta de lo poco que sabía y de lo verde que yo estaba en ese momento.

En Stella estuve unos cuatro años haciendo muchísimo teatro, pero hay un punto en la industria donde te tienes que meter de cabeza. O sea, llega un punto donde los estudios funcionan y te dan las herramientas para que tengas tu técnica como actor y seguir con esa curiosidad de artista, pero la industria es otra cosa. De repente en la escuela pasas dos semanas estudiando un texto o un monólogo, pero en la industria no es así. Allí te mandan un casting y tienes menos de 24 horas para grabarlo y tienes que aprenderte las líneas como sea. Tienes que dejarlo todo a un lado para darle.

Entonces, la inmediatez de la industria es algo que solo se aprende tirándote de cabeza y sufriendo esas olas de presión que vivimos todos los actores. Poco a poco irte reinventando, encontrando esos bolsillos de apoyo; amigos, amigas, actrices, ese círculo que te va como cuidando durante los periodos que quizás no eres tan productivo.

-¿Piensas que emigrar era un paso orgánico de tu ambición artística o era lo que considerabas que tenías que hacer debido a como se encontraba la industria en Venezuela?

-Irme de Venezuela siempre se sintió como algo temporal. Yo quería estudiar afuera, en la mejor escuela que pudiera encontrar de actuación, pero mi objetivo siempre fue volver, pero aún no se ha cumplido. Tengo muchísimos años lejos y la situación no me ha permitido volver. Además, las oportunidades en el cine en Venezuela deberían estar mucho más desarrolladas, especialmente para el talento que tenemos hoy en día que está desarrollado afuera. Tengo amigos actores que volverían a grabar en el país mañana si se pudieran abrir las puertas como nos merecemos los venezolanos.

Yo quería descubrir el mundo, viajarlo, conocerlo y nutrirme de diferentes culturas, pero siempre teniendo en la cabeza que Venezuela es mi sitio de regreso, mi hogar. Quiero volver con todo el corazón, pero de momento me ha tocado crecer afuera y todo lo que aprendo me lo robo para cuando me llamen de Venezuela, devolverme corriendo con todos esos conocimientos.

-Has participado en diversos videoclips dirigidos por Nuno Gomes. ¿Consideras que mantienes a Venezuela presente en tu carrera al apostar por trabajar con talento venezolano?

-Que bonito que lo mencionas porque yo a Nuno lo adoro, es un ser humano muy especial en mi vida. Hemos hecho ya tres videos musicales juntos y él me puede llamar mañana para irme a grabar en Nepal, Sri Lanka o en China y yo voy corriendo.

Definitivamente. Siempre he tenido maneras de involucrarme con artistas venezolanos. Mi hermano también es productor y director de fotografía y hemos hecho cosas juntos. Siempre hay ese vínculo con ser venezolano y el hacer arte que tenga nuestra bandera.

Es universal para todos nosotros. Los que nos fuimos de alguna manera queremos volver y cuando no estamos en Venezuela queremos unirnos, o bueno, esa ha sido mi experiencia, buscar reencontrarnos desde afuera.

-Tu trayectoria te define como un nómada: Venezuela, Estados Unidos, Inglaterra, España… ¿Consideras que haber pasado por tantos países se ha convertido en tu mayor fortaleza o consideras que también ha tenido un costo a nivel personal y profesional?

-Las dos. Creo que las virtudes a veces pueden ser los mismos fallos que tenemos dependiendo del momento vital en el que uno se encuentre. Ser nómada me ha abierto la cabeza a diferentes maneras de trabajar, a diferentes maneras de aprender de otras culturas, de otros mecanismos, de poder llevar el personaje a contar esa historia, diferentes técnicas, diferentes actores y actrices con los que me he encontrado. Eso ha sido un regalo profundo.

Aún así, ha venido con muchísima soledad. Estar lejos de mi familia, mis amigos, de lo mío, ha sido por momentos muy difícil. Mientras envejezco, más difícil se ha hecho el tema. Cuando tienes 24 años es todo una aventura, pero pasan los años y tengo amigos que están casados, tienen hijos que no conozco o mis padres que van creciendo y no los veo lo suficiente. Creo que todo se une con la parte del artista.

Hay una frase que me gusta mucho: “Toma tu corazón roto y conviértelo en arte”. La dijo Carrie Fisher en algún momento de su vida y eso lo lo aplico mucho.

-Con este estreno en España, ¿crees que esto puede ser la consolidación de una base profesional allí?

-Por ahora sí, pero nadie sabe si pasado mañana me llaman y estoy en Tokio. España me ha abierto las puertas de una manera muy bonita. No esperaba quedarme, de hecho, cuando vine fue solo para renovar mi pasaporte venezolano y renovar la visa de Estados Unidos. Eso fue hace 5 años.

Cuando llegué estaban haciendo una presentación de “La distancia más larga” en la Academia de los Goya y de ahí me salió trabajo en una obra de teatro y pues acá me quedé. Luego, yo soy DJ y empecé a hacer música, me ofrecieron residencias de música y me fui quedando por eso. De repente, el año pasado justo cuando pensé que era momento de irme de España salió la serie.

-¿Cómo fue la preparación de tu personaje para esta serie?

-Creo que ha sido el personaje más difícil que me ha tocado interpretar. Estaban buscando a un venezolano porque el papel es venezolano, lo que fue una sorpresa para mí. Según mi experiencia, aquí en España no se ven tantos personajes venezolanos que tengan un peso importante en la serie. Quizás por eso el año pasado en algún momento dije: “capaz aquí no está lo mío”.

Este personaje representa a las personas que en Venezuela tienen muchísima educación, acceso a las mejores instituciones y todos los recursos económicos, pero lamentablemente deciden perseguir la ambición desmedida y causar mucho dolor. Hay muchos de estos casos en Venezuela, de personas que tienen la oportunidad de hacer el bien, pero hacen el mal. Alejandro -nombre del personaje- es un abogado y es un puente entre la criminalidad y lo legal. Estudiarlo e interpretarlo fue muy difícil porque porque es algo muy personal.

La serie tiene un nivel tan alto, la historia del origen del proxenetismo en España y cómo a través del tráfico de mujeres estas personas lograron crear una industria en donde hay tanta gente cómplice es muy importante.

-Entonces, ¿el personaje tiene cierto “mandibuleo”?

-Definitivamente sí.

-¿El equipo de producción podía notar ese cambio en tu forma de hablar?

-Sí. De hecho querían un actor venezolano que pudiera hablar inglés porque el personaje tiene estudios en Estados Unidos y con todas esas oportunidades que tuvo en su vida decide igualmente aprovecharse de la situación y ser de alguna u otra manera el catalizador legal de todo este horror que se demuestra en la serie.

-¿Cuál fue el mayor reto con este personaje?

-No juzgarlo ni odiarlo, porque en el momento en el que uno como actor juzga al personaje que estás interpretando lo llevas a un sitio que no es neutral. La idea era entender el origen, sus objetivos, por qué hace lo que hace, por qué se junta con quién se junta, por qué hay tanta falta de empatía hacia las víctimas. Luego les presenté eso a las directoras y ellas decidieron moldear al personaje dentro de la historia como ellas quisieron.

-¿En ningún momento surgió la empatía por el personaje?

-Hubo partes que disfruté: el rodaje, estar con mis compañeros, desarrollar las escenas, hacer ensayos con las directoras Elena Martín y Sandra Romero, actuar con Raúl Arévalo, que es el protagonista y con quien prácticamente estoy durante toda la serie. Esa parte es la que disfruto. Pero en la parte de estudio, cuando me sentaba a investigar y ver un poco de quién podía ir sacando ideas para este personaje fue cuando se me complicó, pero estar en el set jugando con el personaje fue increíble, fue lo máximo.

-Has estado en videoclips, teatro, series, publicidad. ¿En qué espacio consideras que te diviertes más y en cuál consideras que aprendes más?

-Siempre vuelvo al teatro. El teatro para mí es volver a la escuela, donde más te diviertes como actor. Hay quienes dicen: “la televisión es el espacio del escritor, el cine es el espacio del director y el teatro es del actor”. Eso es así, una vez que empieza la obra no te pueden decir nada. Cuando tienes esa libertad como actor de contar la historia de principio a fin en un solo golpe es en donde realmente te nutres como actor y le sacas filo a tus herramientas que luego puedes utilizar en cine, televisión, etcétera.

Esta es mi primera serie y fue increíble, brutal, me divertí muchísimo. Además, grabamos toda la serie en secuencia. Fue una muy bonita experiencia, me encantaría repetirlo.

-¿Qué cambios pudiste notar en “El castillo” que no habías experimentado en tus trabajos anteriores?

-El presupuesto de la serie es una locura. Recuerdo que el primer día de rodaje estaba llegando al set con Raúl a las 5 am. Habíamos manejado un rato largo y Raúl voltea y me dice, “mira, ahí está el set” y lo señala y tiene un cartel enorme y yo dije, “Chamo, qué arrecho que encontraron un set con el mismo nombre que tu club en el guion” y el se me queda viendo y me dice que lo habían construido para la serie.

He trabajado en producciones muy grandes como productor o asistente de dirección, pero como actor jamás me había enfrentado a eso ni a la diversidad de actores. Es una serie donde hay casi 100 personajes que tienen diálogos. Entonces, poder ver eso y luego ver como las directoras iban armando los planos, las secuencias, el rompecabezas y después verlo en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián fue una locura. Jamás había imaginado poder ser parte de esto. Es un sueño hecho realidad.

-¿Qué próximos proyectos tienes en puerta? ¿Volverás a Los Ángeles o te quieres quedar en Europa?

-De momento Europa me está llamando mucho. Aquí he podido construir una base que me gusta aunque si mañana me llaman de Los Ángeles, me voy corriendo, pero ahora me veo en España. No tengo más proyectos de cine ni televisión de momento, más bien tengo una residencia musical como DJ y estoy tocando todos los fines de semana aquí en Madrid y estoy feliz. Habrá que ver qué pasa con la serie.

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