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La Pía Páez y el desamor disfrazado de amor

Venezolana radicada en Nueva York, la cantante y compositora presenta por estos días su disco “Tú y tu lado oscuro” en el que explora, combinando géneros y ritmos, las emociones extremas de las relaciones de pareja

“La” Pía Páez, porque su distinguido nombre tiene que acompañarse del artículo, no hay otra sino ella.

Nació en Mérida, aunque de madre oriental y papá maracucho. Mérida le recuerda a su gran familia. El frío, la familiaridad, las montañas y sus excursiones hacen de la ciudad andina su lugar feliz.

«La verdad no recurro a ella (Mérida) a buscar inspiración, eso viene de un proceso interno, aunque me acuerdo de La Mucuy, mucho”, cuenta desde Nueva York, ciudad donde reside actualmente.

Su infancia estuvo llena de música y le encantaba escucharla. Su madre la inundó de Eros Ramazotti y Juan Gabriel y su padre ponía en navidad un disco de Mariah Carey. Ya saben, “música de papás”.

“Desde niña me encantaba cantar. Empecé en la escuela de la ULA a hacer una especie de bachillerato musical, ahí hice de todo”.

Le gustaba el piano, pero aborrecía tener que hacer y estudiar tantas cosas antes de aprender a tocarlo. Igual estuvo en banda rítmica, tocó flauta, cuatro (se declara no tan buena) y estudió teoría musical. Eso la hizo la artista que es hoy.

 

Sin barreras

«Después llegó MTV a Venezuela y fue como una explosión, fue creciendo una conexión con la música y la verdad era demasiada información. Pero me encantaban Zoe, No Doubt, Garbage, Foo Fighters”.

Sus influencias, como se ve, son tan variadas como la raza del venezolano. Declara que nunca se ha sentido como una artista de un género porque ninguno la define o deja de disfrutar, aunque sí tiene cierto rechazo por la bachata. En su cabeza y en sus cornetas suenan Paloma San Basilio, Rocío Durcal, Garbage, Marilyn Manson y artistas de R&B, reguetón y rap. Todo suma.

“Me disfruto la música siempre. A manera de influencia directa en el disco por lo menos están Gwen Stefani, No Doubt, Destiny’s Child, Little D, Alicia Keys…”. Se refiere a lo que alimentó su nuevo disco: “Tú y tu lado oscuro”.

Vivir en Nueva York la ha llevado a conectarse más con sus raíces. Pero no es la distancia ni la nostalgia lo que la mueve, como a muchos. Es un sentido de identidad que tal vez dejó en Mérida y no llega por Amazon a Brooklyn, sino que se tiene que encontrar. Eso también alienta su trabajo musical.

“Disfruto demasiado de conocer culturas distintas y gente que me hable siempre de distintas experiencias. Como estoy aquí, que hay personas de todo el mundo, eso me ha obligado a buscar lo que me identifica, lo que me ‘diferencia’ de cierto modo de este pelotón de personas y eso me ha hecho conectarme más con Venezuela”.

Y en ese nuevo grado de conexión persiste lo ecléctico. Los artistas venezolanos más increíbles para ella son María Rivas, Serenata Guayanesa y Simón Díaz. De la “nueva escuela” le gustan CharliePapa, Akapellah y Caseroloops.

 

¿Amor?

Comparando nuestra precaria, aunque en crecimiento, movida musical, con la de Nueva York, se puede suponer que alguien que ejerce esa profesión allá pudiera tener una cosa o dos qué decirnos para avanzar. Pero Pía no se muestra así, no se siente en ese lugar.

“Para mí sería muy difícil juzgar lo que hace falta. Desde una opinión muy inmediata e impulsiva diría que falta la presencia femenina, abrirnos a géneros, tal vez influencias, variedad. Generar más cultura. Menos miedo en la sociedad a que una niña quiera ser cantante, por ejemplo. Por ahí diría yo que ajustaría algunas cosas en la movida artística venezolana. Se me hace muy difícil juzgar”.

Ella sabe lo que es ser esa niña pues lo fue, obviamente. Ahora compone letras y música, como en su último álbum, “Tú y tu lado oscuro”, que produjo con Aureliano Méndez y en el que trabajó con otros productores de talla mundial como Willy e Iván Gutiérrez.

En la primera escucha puede parecer que el hilo central del disco es el desamor, como muchos. Pero sí y no.

“Yo lo escribí basándome en una relación del momento y tiene algo desamor disfrazado de amor. Es una relación tóxica y muy ambigua de un enamoramiento muy grande que se tradujo en mucho sufrimiento. De repente las canciones hablan de amor, pero hay mucho sufrimiento; mucho ‘estás, pero no estás’. Hay mucho que descubrí sobre mí, rompiendo límites, exponiéndome a situaciones en las que pensaba que nunca estaría y te ves ahí. Y tampoco te importa y eso te hace descubrirte”.

La Pía Páez

Pía tiene, evidentemente, una carga importante de introspección para componer, al menos a nivel de letras. Todo el álbum tenía una carga emocional para ella que le planteaba una relación difícil con sus propias canciones. Eso pasó y ahora las disfruta.

“La música es terapia o te descontrola completamente. Es nuestra manera de expresarnos”.
Pía está ansiosa por hacer una gira en Venezuela, pero como muchos venezolanos enfrenta problemas con el pasaporte. También está incursionando en la actuación, explorando ese lado de ella que ojalá podamos ver pronto. Mientras tanto, hay que escucharla.

 

Ping-pong

Disco favorito: Versión 2.0, de Garbage
Libro: Harry Potter y la piedra filosofal.
Lugar de Venezuela: La Mucuy, Mérida.
Lugar del mundo: Brooklyn, New York.
Comida: Pabellón criollo.