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Los subtítulos, un muro difícil de saltar en Hollywood

El director de "Parasite", Bong Joon-ho durante su discurso en los Globos de Oro soltó el problema que tienen muchos cineastas extranjeros que desean entrarle al público estadounidense: el idioma y los subtítulos

Los subtítulos, un muro difícil de saltar en Hollywood

«Una vez que superen la barrera de una pulgada de altura de los subtítulos, tendrán muchas más películas increíbles»: la recomendación de Bong Joon-ho abre el debate.

La aclamada «Parásitos» -una ardiente comedia negra sobre las divisiones de clase- llega al Óscar con seis nominaciones, incluyendo la de mejor película y mejor dirección para Bong.

Después de triunfar la máxima categoría del premio del sindicato de actores (SAG) al mejor elenco, algunos creen que tiene chances de ganar el Óscar a mejor película, algo que ninguna producción de lengua no inglesa ha logrado.

«Roma», del mexicano Alfonso Cuarón, sonaba con fuerza el año pasado también en la principal categoría, pero no ganó.

Son muchos los obstáculos que enfrentan estas producciones internacionales al llegar a Estados Unidos: el idioma es una de ellas.

Hay quien dice que los subtítulos distraen, obligan a concentrar la atención en la parte baja de la pantalla, perdiendo información visual valiosa. Están otros que dicen que los ayudan a enfocarse, a seguir mejor la trama.

La discusión se presenta naturalmente en países donde el inglés es el principal idioma. En América Latina por ejemplo lo más común es ver filmes subtitulados.

La razón es fácil: las principales producciones son de Hollywood… y su lengua es el inglés.

Y allí está el meollo del asunto, considera Fredell Pogodin, una veterana publicista de centenares de películas internacionales oscarizadas como «Mediterráneo» (1991) o «Kolya, El nombre de la esperanza» (1996), además de «Roma».

«No es solo porque son filmes extranjeros, no es solo porque tienen subtítulos», dijo a la AFP. «Es que no son filmes comerciales (‘mainstream’), son trabajos artísticos», cine intelectual.

Y esa barrera es mucho más alta que la descrita por el director surcoreano cuando ganó el Globo de Oro a mejor filme en lengua no inglesa con «Parásitos».

«Miopía cultural»

«Parásitos» -que sigue a una familia pobre que se infiltra en un hogar rico, en una mirada casi universal al abismo de clase cada vez más amplio- recaudó hasta ahora más de 31 millones de dólares en Estados Unidos y más de 160 en todo el mundo, según el sitio Box Office Mojo.

La crítica, los premios, las seis nominaciones al Óscar generaron un ruido que atrajo una audiencia mayor, pero su taquilla aún está a años luz de la de cualquier «blockbuster». El cine independiente en general no es masivo, ni siquiera en inglés.

«El estadounidense promedio ve en el cine entre tres y cinco películas en el año», dijo Tom Nunan, productor ganador del Óscar por «Crash». «¿Crees que van a ver una película coreana? ¿Subtítulos? Olvídalo».

Pogodin, ya retirada, apuntaba a «un tipo de audiencia que es generalmente más exclusiva» para promocionar filmes de otros países. «Buscas las críticas en Cannes y otros festivales, necesitas ese consenso para promocionar la película».

Pero Nunan, parte del «círculo más elitista, artístico del oeste de Los Ángeles», aseguró que tiene «amigos que preguntan antes de ir a una película: ‘¿tiene subtítulos? ¿Es en una lengua extranjera?'» para decidir si van.

Justin Chang, crítico del diario Los Angeles Times, escribió que el comentario de Bong en los Globos refleja también «la miopía cultural del propio Hollywood» al crear categorías especiales para producciones en lengua no inglesa, que «funcionan como premios de consolación» y las mantienen «al margen».

«Parásitos» es favorita precisamente en la categoría de filme internacional.

«El idioma es lo de menos»

El idioma oficial de la cultura pop del mundo es el inglés: la música, la televisión… incluso eslóganes de algunas marcas no se traducen.

Y para llegar a un mercado global, algunos productores internacionales optan por filmar en inglés… aunque la historia se desarrolle en un país que hable otro idioma.

Ocurrió con «Escobar: la traición» (2018), la cinta biográfica sobre el capo colombiano y protagonizada por los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, que fue filmada en su totalidad en un inglés con mucho acento.

«La ley del mercado no permite hacer una película de 5, 6 millones de euros en español por el tema de las lenguas internacionales», dijo a la AFP Bardem antes de su estreno, asegurando que su deseo era hacerla en español.

«Al final las historias están bien contadas, el idioma es lo de menos», añadió.

El filme fue despedazado por la crítica.

Netflix pensó diferente y tres años antes, cuando lanzó «Narcos», también sobre Pablo Escobar, demostró que los subtítulos eran inofensivos, mezclando inglés y español de una forma muy orgánica.

En un tuit que se hizo viral el año pasado, Deafinitely Girly, un chica sorda que escribe bajo ese seudónimo, pedía la «normalización» de los subtítulos en el cine.

«Creo que es algo mágico, poder ver algo que está sucediendo en un idioma completamente diferente y entender», dijo su productora ejecutiva Emily V. Gordon… que es «fanática» de los subtítulos y los activa incluso para programas en inglés.

«No siempre puedo oír lo que está pasando». Gordon invita a saltar la barrera.