Opinión

Los perfumes que quería: carta perdida al Niño, a Santa, a los Reyes...

Misiva sin destinatarios claros y entrega a destiempo por las conmociones exteriores e interiores de un Estado que fó, fó, fó, huele a quemao. Los olorosos pedidos siguen en pie, sin embargo

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Querido Niño Jesús, tú que naciste junto a la mula y el buey en un establo, debes saber bastante de aromas. El del oud, quintaesencia de la alta perfumería con resabios a vahos vacunos y equinos usualmente matizados con aceites de rosa para deleite de narices tiquismiquis, te ha de resultar familiar. El del heno, activado por la humedad y el calor, ha de recordarte el forzado encierro en la gruta de Egipto adonde fuiste a parar con tus padres tras huir del sanguinario Herodes. El incienso y la mirra han de ser celestiales para tu olfato: vaya fortuna la tuya recibirlos junto a un montón de oro como obsequio de recién nacido de parte de los mismísimos Reyes Magos.

A ti, Niño Jesús, quería pedirte muchas cosas -perfumes, en realidad-, pero me puse a pensar que pobrecito tú, tan chiquito y tan abollado por sopotocientas entregas que hacer antes de Noche Buena. ¡Ay del Niño Jesús, con todos esos vuelos suspendidos!, me dije. Entonces, por muy Niño Dios que seas tú, decidí elevar la solicitud a Santa, un adulto experto hasta las barbas en eso de ir de aquí hasta allá en un súper trineo arrastrado por renos que de latitudes no saben. Y eso es muy conveniente, también me dije, pues mis peticiones no se encuentran ahí mismito.

Estando en Florencia me antojé de dos joyitas australianas: Fumo Bacco y Vert Gothique, de Morris Motley. Santa, entiendo que el trineo tenga una cierta capacidad, pero yo te he visto con un mochilón en el que dos cajitas no harán mayor diferencia. Está bien. Tengo que escoger entre lo mucho que me gustan el tabaco y el cannabis de Fumo Baco, y «una obra en torno a un cuero aromático con un lado prohibido que se manifiesta a través de un acorde de cocaína», que es como la perfumista Karine Vinchon Spehner describe Vert Gothique. Nada. De Melbourne por favor tráeme Fumo Bacco.

Santa, no creo que los renos se quejen si les pides una pasadita por Seúl. Bueno, ahí busca la tienda de Unvanish y hazte para mí con un frasco de Long Last Vanilla. ¡Cómo me gustó ese perfume! Fan, lo que se dice fan, no soy ni de la vainilla ni del haba tonka; pero en este caso es como si te pusieras bajo la lengua un cuadrito de chocolate Canoabo 80% y cuando empiece a disolverse te das un sorbo de ron 1796 del rematado en barricas perfumadas con cacao de Chuao. Si quieres, en lugar de galletitas y leche, te dejo de las dos cosas para que te hagas una idea por si en tienda no te dio tiempo de probar Long Last Vanilla.

Yo insisto, Santa. Es mi primera vez pidiéndote algo, entonces sé benévolo. Dos más y listo. En Atenas ubica a los de The Things Past. Ellos recién empiezan, conocí su propuesta en Pitti Fragranze 2025 y Sync me pareció perfecta para usar aquí en Caracas. Todo lo cítrico delicioso lo tiene, es súper fresco, y cuando seca evoluciona hacia un jabón entre amaderado y cremoso que lo distancia para bien de esa familia olfativa. Otra cosita, Santa: tienes que pasar por Países Bajos. Allí, en Atelier Vespier, pide Amica Mea: es para alguien muy especial que disfruta como enana con las fragancias de nardo; esta está buenísima.

Para finalizar -fíjate qué decencia la mía a la hora de pedir, Santa-, y aprovechando que pasarás por Amsterdam, tráeme la colección de Rundholz Parfums. El catálogo de esta marca alemana lo componen siete perfumes identificados con fechas, llevan la firma del veterano Arturetto Landi, y vienen en el mejor formato que conozco hasta ahora: un tubo de 50 ml súper práctico a la hora de empacar. Por eso, además de por la calidad de la propuesta, los aplaudo.

¡Ah no, Santa! No vengas tú con que los renos se encabritaron por lo del espacio aéreo cerrado. ¿Que hable con quién? ¿Con los Reyes? Pero si tú que le das la vuelta al mundo en trineo no quieres venir, mucho menos ellos que andan en camellos: a estas alturas han de estar mamados. Tá bien. Ellos deben estar ocupados con su cabalgata, Santa, igual les mandaré un guasap de parte tuya.

Estimados Melchor, Gaspar y Baltasar, ¡qué pena con ustedes! Les escribo por petición de Santa. Espero que no hayan desensillado los camellos, y que después de su cabalgata en Alicante le hagan la merced, como buenos Reyes Magos que son, a los rezagados que por motivos excepcionales, atípicos y de fuerza mayor, aún no tienen sus regalos de Navidad y Fin de Año; acá somos unos cuantos. Mis pocas cosas ya las había pedido a Santa, pero él dice que los renos se echaron para atrás y no quisieron venir. Entonces repito a ustedes mi pedido y, si deciden concederme su merced, vénganse pelo a pelo, no hay prisa; de momento agua, electricidad e internet no faltan; si los camellos se achantan y deciden pasear en carro, con la gasolina no hay novedad, y si es menester regresar en avión, también se los tengo resuelto. ¡Gracias!

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