¿Por qué se está hablando tanto de music business en Venezuela?
Hay interés por prepararse en las múltiples ocupaciones dentro del music business y por entender mejor lo que engloba el concepto. Así que hablamos con Otto Ballaben -uno de los creadores del "Caracas Music Biz-360"-, alguien que sabe de qué va todo esto
El tema está en el aire, como dicen que está la música. Hace rato que escuchamos hablar de music business y que vemos iniciativas enfocadas en instruir, compartir y formar en la materia. O en las diferentes materias que engloba el concepto, porque son muchas.
Sobre esto conversamos con Otto Ballaben, de la firma Music Finance, exvicepresidente de Pepsi Music, y a quien hay que contar entre las personas más enteradas de cómo es que se hacen las cosas en la industria. Ballaben, por supuesto, es una de las cabezas detrás del “Caracas Music Biz-360”.
-El año pasado arrancó un diplomado en la Universidad Monteávila que ahora tendrá su segunda edición, y ahora este evento. El tema parece estar ganando fuerza. ¿Por qué? ¿Ustedes saben algo sobre el futuro del país que los demás no vemos?
-Vamos a arrancar desde el contexto global para entender qué sucede en el nacional. Hace dos semanas se emitió un reporte de Goldman Sachs, una de las empresas más grandes en materia de fondos de inversión, que se llama «Music In The Air». La música ya no es solo una expresión artística cool, con la lógica blockchain de trazabilidad de activos intangibles se convirtió en un activo financiero extremadamente particular y en un horizonte para los grandes fondos de inversiones del mundo, como una inversión alternativa e interesantísima y que además es perpetua. En ese marco, desde 2025 al 2035 la proyección de crecimiento aumentó exponencialmente y va a llegar a un tamaño de mercado global de 200 mil millones de dólares.
Ante esa información, todo el mundo volteó a ver… Hay muchas razones por las cuales eso está pasando. Una, por el estilo de vida de los jóvenes, sobre todo postpandemia, se mezclaron con internet, la información democratizada en el mundo, las perspectivas de los empleos, del trabajo del futuro: hay una cantidad cada vez más grande de personas que no quieren ir a la universidad, que no quieren comprar casa y que tienen otros objetivos en la vida. Esos son factores que creo yo que determinan, desde lo antropológico. Los otros factores son más inclinados hacia lo económico y lo cultural.
La industria musical forma parte de una más grande a la que se le llama “industrias culturales y creativas”, donde entran cine, teatro, música, lo audiovisual, los gamers, todo lo creativo y eso mueve más que la industria automotriz en el mundo. Ese es el contexto.
-¿Y aquí?
-Cuando lo aterrizamos acá, nos damos cuenta de que nos quedamos atrás. Cuando llega la digitalización los sellos discográficos, que eran los puntos de encuentro de la industria musical, pierden potencia en la cadena de valor y se empiezan a desarticular. Paralelo a eso, nacen los eventos llamados “mercados musicales”. Yo desde hace unos 15 años estoy yendo a los mercados musicales, al principio iba solo y luego empezamos a hacer campañas para ir todos los profesionales vinculados con esto. No es ir a ver un cantante, estoy hablando del aspecto técnico, de lo legal, de tecnologías, de producción, iluminación, la parte del negocio, del booking, de las giras, todos los eslabones que forman parte de la industria.
El evento “Caracas Music Biz-360” no es un mercado musical aún, es un punto de encuentro, un seminario con presencia de profesionales nacionales e internacionales, pero la idea es que se convierta en uno…
-Esta es la semilla… la feria para llegar al mercado…
-Exactamente.
-¿La cosa es que perciben que hay que actualizarse con esto en Venezuela o porque determinaron que hay un mercado interesante por explotar?
-Por ambas cosas. No solo los venezolanos tenemos que actualizarnos, es que esta industria cambia todos los días. Es muy dinámica. La formación y la actualización profesional tienen que ser constantes y por eso el éxito de estos eventos. Y sí nos hemos quedado un poco atrás. En algunas áreas, no en todas. En producción no. En producción estamos en el top, en lo técnico, en montaje de eventos aquí hay un nivel global. En otras áreas no estamos tan bien: en el management, por ejemplo. En la parte del music business, en entender cómo se mueve, cuáles son las fuentes de ingreso de un producto musical, cómo se articula, cómo se hace una estrategia para girar… Hay muchas áreas que debemos fortalecer.
-Eso hace que para uno se explique mejor que la mayoría de los artistas venezolanos que hoy están más pegados, pudieron darle ese impulso a sus carreras porque se fueron a lugares como Ciudad de México o Miami…
-En cuanto al manejo de sus carreras, sí, nos hace faltan mejoras en eso. Aquí hay pocos managers. Es un eslabón muy débil. Hay unos que son unos cracks, pero en general se requiere actualización. El manager es una figura importantísima porque no es que vende shows, es que gerencia un proyecto que es una empresa, el artista. En publishing también, en cómo un compositor puede vivir de sus composiciones; en sincronías de la música con la televisión, con el cine… todas son áreas que acá se desconocen, cómo recaudar sus royalties de manera efectiva y sus regalías. Eso hay que fortalecerlo.
-¿Eso no puede ser un reflejo de la misma situación de aislamiento económico y tecnológico del país, de recesión, de crisis económica?
-Globalmente, las industrias dependen de dos grandes apalancamientos para ir de intermedio a crecimiento. Una es la vinculación internacional y la otra es la confianza. En ambas tenemos mucha tarea por hacer como país. En la vinculación internacional, por ejemplo, aquí deben estar los sellos discográficos, por ejemplo…
-Que ya estuvieron…
-Que ya estuvieron y debemos hacer un esfuerzo para que regresen. Debe estar, por ejemplo, la oficina de Spotify… La confianza que una a las políticas públicas con la empresa privada. Eso es clave. Eso es lo que hacen los países para desarrollar sus industrias. Eso es tarea pendiente. Y este evento fomenta eso, es un punto de encuentro no solo para que nos actualicemos, sino también para que nos vinculemos, nos relacionemos.
-Resumiendo, ¿la conclusión es que no hay aquí una verdadera industria musical?
-Hay diferentes opiniones y creo que decir sí o no es una respuesta muy básica para algo complejo. Yo soy de los que sí creen que existe una industria porque existe la presencia del activo musical en todos los momentos de la cadena de valor. Ahora, ¿es grande? No. Es pequeña y hay que fortalecerla, hay que profesionalizarla. Hay que medirnos, tiene que haber más institucionalidad, tiene que haber una relación con el Estado en sus diferentes niveles. Y el objetivo no es solo el consumo nacional, sino el internacional. ¿Tenemos una institucionalidad que exporte el talento? No. Y eso es lo que sobra: aquí hay talento. Todos los años hay ingenieros de sonido que ganan Grammy, los compositores, los luthieres también son unos cracks… El problema es que estamos un poco desarticulados y necesitamos unirnos.
Esta industria efectivamente es muy pequeña, pero genera muchas fuentes de trabajo y también genera algo importante, que es el impacto en industrias colaterales. Pensemos en algo: ¿cuántos mototaxis se contrataron por el concierto de Nicky Jam en el Metropolitano? ¿Cuántos helados se comieron, cuántas cerverzas se tomaron…? El efecto cascada. Sin ese hecho musical, estos impactos no suceden. Sintetizar la respuesta a sí o no, es injusto. Hay que poner contexto.
-Es más bien un asunto de dimensiones… Como decir que la banca en Venezuela no es grande, pero tiene su impacto…
-Es exactamente igual. La industria financiera del país, ¿existe? Sí. Pero si la comparamos con décadas anteriores, es otra cosa. No tomar ese pulso genera invisibilidad a los actores de la industria y este evento lo que quiere es darles visibilidad. Hay muchos profesionales aquí que ni si quiera se conocen entre ellos y trabajan en lo mismo.
-¿Es posible que el público en general asuma que hablar de industria musical se refiera solo a que haya conciertos y que haya artistas?
-La percepción es esa. Se limita, como público, a decir “bueno, pero tres o cuatro conciertos en un mes”, pero es lo que está detrás de eso y el impacto de los productos y servicios musicales que se exportan… música de películas hecha por venezolanos, cuántos roadies, técnicos, productores de gira… y las cabezas de muchas de las grandes empresas internacionales de la industria son de venezolanos. Eso está sucediendo. Y entendiendo que tenemos una diáspora de 8 millones de personas y lso que estamos dentro, eso genera un tejido, una circulación. Este evento también tiene esa línea: vamos a encontrarnos en el país, pero también vamos a generar circulación con lo que sucede afuera.
Actualización profesional, vinculación, networking y conexiones internacionales. Esos son los objetivos.
-Dentro de su dimensión y su contexto, ¿cuáles son las fortalezas de Venezuela en este momento en el music business y cuáles las áreas con mayor urgencia?
-Todo lo que es técnico, la producción de eventos, montajes y la ingeniería de sonido, son de lo más top globalmente. Hay más fortalezas, claro… El talento artístico. ¿Áreas a mejorar? Los negocios, la parte legal que hay que fortalecer, todo el tema institucional hay que fortalecerlo. Eso es lo más urgente.
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