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Vacuna china contra el COVID-19 podría estar lista a final de año

Habida cuenta del interés global que despiertan, tanto a nivel sanitario como económico, el número de proyectos para fabricar vacunas no deja de aumentar. Sin embargo, hasta ahora la vacuna china es la que podría ir más adelantada

Vacuna china contra el COVID-19 podría estar lista a final de año

Una vacuna contra el coronavirus de fabricación china podría estar lista para su comercialización a finales de este año. El anuncio lo hizo la Comisión de Supervisión y Administración de Activos del Estado de China (SASAC por sus siglas en inglés) en una publicación en redes sociales.

En los ensayos, más de 2.000 personas han recibido vacunas desarrolladas por el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan y el Instituto de Productos Biológicos de Pekín. Una vacuna china podría estar lista para el mercado a finales de este año o principios de 2021, según el post del 29 de mayo en la red social china WeChat.

Las vacunas del Instituto de Productos Biológicos de Wuhan y del Instituto de Productos Biológicos de Pekín han entrado en la fase II de los ensayos clínicos. Ambos grupos están afiliados al grupo farmacéutico estatal Sinopharm, cuya gestión es supervisada por SASAC.

La línea de producción del Instituto de Productos Biológicos de Pekín tendrá una capacidad de fabricación anual de 100 a 120 millones de dosis, según el artículo.

China tiene cinco vacunas contra el coronavirus en pruebas con seres humanos. Una de ellas se basa en un vector viral -un adenovirus, en este caso- para transportar partes del coronavirus. Las otras cuatro son una versión inactivada del agente infeccioso causante de la COVID-19.

No se pudo contactar a ninguna de las dos compañías para hacer comentarios el sábado por la noche.

Más de 100 proyectos en marcha

Habida cuenta del interés global que despiertan, tanto a nivel sanitario como económico, el número de proyectos para fabricar vacunas no deja de aumentar. Sin embargo, hasta ahora la vacuna china es la que podría ir más adelantada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) había registrado a finales de abril 76 pruebas, cinco de los cuales en fase de ensayos clínicos. Ahora ya contabiliza 110, ocho de ellos en fase de ensayos clínicos (a 11 de mayo).

La London School of Hygiene & Tropical Medicine indicó que, por lo menos, se están llevando a cabo 157 proyectos de vacunas anti-covid, once de los cuales, en fase de ensayo clínico.

Diferentes enfoques

La OMS clasificó el centenar de proyectos en curso en ocho categorías distintas, que se corresponden con tipos de vacunas probadas o experimentales.

Se trata de las clásicas vacunas del tipo «vivas atenuadas» o «inactivas», vacunas llamadas «subunitarias» a base de proteínas (con un antígeno al sistema inmunitario, sin partículas virales).

También se iniciaron proyectos de vacunas de covid-19 de tipo «con vector viral». Estas utilizan técnicas punteras para fabricar virus cuyo único objetivo es provocar una reacción inmunitaria en el ser humano; y otros de vacunas «de ADN» o «de ARN», que son productos experimentales que utilizan fragmentos de material genético modificado.

El fracaso también es una opción

La exploración de múltiples pistas aumenta las posibilidades de que la empresa se salde con éxito.

«El hecho de que haya muchos tipos diferentes de vacunas alienta la esperanza de que encontremos algo que funcione y que proteja», comentó la viróloga francesa Marie-Paule Kieny.

Pero «el camino hacia una vacuna eficaz es tortuoso y solo un puñado de vacunas podrán tener éxito», matizó la investigadora británica Sarah Caddy, de la fundación Wellcome Trust y de la Universidad de Cambridge.

¿Se descarta la posibilidad de que no se logre ninguna vacuna eficaz? «En investigación, nunca se descarta nada», contestó el director científico del Instituto Pasteur, Christophe d’Enfer, citando el ejemplo del VIH.

«Más de 30 años después de su descubrimiento todavía no se encontró ninguna vacuna» contra el sida, recalcó a finales de abril.

Aceleración sin precedentes

En este contexto, el anuncio de Sinovac Biotech, uno de los cuatro laboratorios chinos autorizados a realizar ensayos clínicos, de que estaba preparado para producir 100 millones de dosis de vacuna al año en China bajo el nombre comercial de «Coronavac» puede parecer un tanto precipitado, pues todavía no se ha probado que su vacuna sea ni eficaz ni segura.

Pero no es el único que ha acelerado el paso: el laboratorio farmacéutico estadounidense Pfizer ya indicó que quiere producir de 10 a 20 millones de dosis de una vacuna expermiental para finales de año.

En Francia, el Instituto Pasteur empezará los ensayos clínicos de su proyecto de vacuna más avanzado en julio. Espera tener los primeros resultados en octubre, según la coordinadora, Christiane Gerke.

«En general, el desarrollo de vacunas dura decenas de años», comentó Barney S. Graham. «Tener vacunas aprobadas y disponibles para ser distribuidas a gran escala, para fines de 2020 o incluso 2021, sería algo nunca visto», agregó.

¿Distribución igualitaria?

Si se obtuvieran resultados positivos rápidamente para las primeras vacunas, la cuestión que se planteará inmediatamente será sobre su utilización y disponibilidad.

«La gran cuestión es saber cómo se utilizarán esas vacunas. Todo el mundo teme que se las apropien los países que antes hayan puesto en marcha las capacidades de producción en su territorio», dijo en la radio France Info Marie-Paule Kieny.

A finales de abril, la OMS organizó una reunión internacional para garantizar una «distribución equitativa de vacunas». En la teleconferencia participaron los jefes de Estado europeos pero ni Estados Unidos ni China estuvieron representados.

Con información de Reuters y AFP