Los manifestantes mostraron sus pancartas y gritaron consignas como «y cuál y cuál y cuál Constituyente, si aquí lo que queremos es un nuevo presidente», al tiempo que pedían libertad y un cambio de gobierno.
Los vecinos de Los Robles, en Maneiro, trancaron las calles, pese a que en horas de la mañana se vieron afectados por fuertes lluvias. Las avenidas 4 de Mayo y Santiago Mariño estuvieron cerradas en distintos puntos. Igualmente, en La Fuente, Tacarigua, Jorge Coll, las avenidas Bolívar, Luisa Cáceres de Arismendi y la Rafael «Fucho» Tovar, a la altura de la Universidad de Oriente, donde los jóvenes explicaban a quienes se veían obligados a caminar, que «la protesta es por el futuro de todos».

«Una señora se molestó porque tuvo que caminar y yo le expliqué que hoy el motivo es una manifestación que busca generar cambios positivos en el estado y en el país en beneficio de todos, pero si no lo hacemos quizás mañana no pueda transitar libremente por las calles porque nos restringen nuestras libertades, porque la inseguridad no se lo permite o los transportistas se ven obligados a paralizar sus servicios por falta de repuestos. Ya basta de decir que somos guarimberos, que solo trancamos por trancar. Todos tenemos el mismo objetivo: acabar con la dictadura e impedir que aprueben una Constitución fraudulenta», comentó una estudiante que prefirió el anonimato.
A este punto acudieron alumnos de distintas casas de estudio de la entidad, dispuestos a dialogar con la prensa y con cualquier ciudadano que «todavía no tenga claro lo que está pasando en Venezuela y contra qué nos enfrentamos».
Sentados en la calle y en las paradas de autobuses no vacilaron en referirse a la inseguridad de la que son víctimas día a día, la falta de alimentos que promete el gobierno para el comedor, la inflación que les impide adquirir productos básicos y la falta de oportunidades para los más jóvenes.

En la plaza de Las Banderas, avenida Jóvito Villalba, también se cumplió el trancazo. La sociedad civil y el grupo de Resistencia tomó las calles para repudiar la represión y rechazar las «pretensiones» de cambiar la Carta Magna a favor de un partido político «que cuenta con el desprecio de la mayoría de los venezolanos», tal como comentó Junior Otero, abogado.
«Cuando llegamos el lunes encontramos una policía muy agresiva, nos lanzaron bombas en la cara y la sociedad civil logró posicionarse. Nos lavábamos la cara y volvíamos. Esa valentía, esa entereza dice todo. Los carros se paraban y se quedaban apoyando, fue algo épico porque la gente despertó. Eso es lo que me da la certeza de que este gobierno ya cayó», expresó Natalia Gersi.

Quienes estaban tapados con capuchas aseguraron que pertenecen a los barrios de Margarita, que son pobres y que eso los mantiene firmes en esta lucha. Dijeron que son de Cerro Colado, Los Cocos, Villa Rosa (donde cacerolearon al Presidente), Valle Verde y Cotoperiz.
Uno de los muchachos, a quien le dicen Sacha, comentó que la actividad estuvo muy bien organizada y que se sumó mucha más gente que en los días anteriores. En efecto fue así. Una gran multitud estuvo presente apoyando la jornada.
«Eso nos alegra, pero hay gente que todavía no ha entendido lo que está pasando. En mi casa somos cinco, a veces como y a veces no. Casi siempre comen los más pequeños. Soy estudiante de Enfermería y estoy cansado de todo esto. La crisis es muy grande. Los efectivos de seguridad en vez de cuidarte te reprimen y te roban. Ya me ha pasado dos veces. En una me quitarona el celular y la otra el bolso, los zapatos, todo lo que tenía encima. Fue la Guardia Nacional, que en otra protesta me disparó perdigones a quemarropa. Esto tiene que acabarse. Me preguntas si tengo miedo y solo puedo decirte que el miedo no me va a dar comida. Luchar por el país sí», dijo Sacha, quien a las 6:30 de la tarde aseguró estar dispuesto a quedarse en el trancazo pese a que seguía lloviendo.
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