En su artículo de opinión publicado en Aporrea, Ramírez considera que el proceso comicial que está en puertas fue hecho de forma «deliberada», con el fin de que se pasara rápidamente por él «como para que no nos demos cuenta de lo que sucede».
A su juicio, las elecciones deberían brindar la oportunidad de poder reflexionar sobre cómo se ha hecho una gestión, corregir lo que está mal y ver qué se toma de lo bueno que quedó para continuar avanzando y alerta que «no se puede seguir retrocediendo y mucho menos caer al abismo de la entrega, del desmantelamiento de nuestras instituciones y de nuestras conquistas políticas y sociales».
Dijo que los candidatos que están compitiendo en la carrera por Miraflores «no gozan de la confianza del elector» y que existen altos niveles de desconfianza, por lo que subrayó que este evento comicial es el más «sin sabor» de los últimos 20 años en Venezuela.
Insistió en que deben resolverse los problemas inmediatos para los venezolanos y que las mismas soluciones deben partir de los propios nacionales y no del extranjero. De igual forma, propone que la irracionalidad y el odio sean dejados a un lado, junto a otros elementos como «la práctica de la descalificación y de los linchamientos morales, la persecución política, la «cacería de brujas», la judicialización de la política», al igual que «la violencia, el miedo, el chantaje extendido en la sociedad y el abuso de poder».
Pidió además que los debates políticos se realicen cara a cara y no a través de las redes sociales.
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El exministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, se ha convertido en un crítico del gobierno del presidente Nicolás Maduro desde que fuera forzado a entregar su cargo ante la ONU. Las autoridades venezolanas actuales lo vinculan a casos de corrupción a través de su primo, Diego Salazar, a quien le encontraron dinero en el Banco de Andorra.]]>