Venezuela

Alberto Núñez Feijóo: "la captura de Maduro es una buena noticia"

El presidente del Partido Popular español compartió una carta en la que reafirma su apoyo a los venezolanos y sus líderes opositores, y califica la captura de Nicolás Maduro como un momento histórico

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Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP

Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular español, compartió una carta en la que reafirma la posición de su partido en apoyo a los venezolanos y a los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González, y donde describe los hechos ocurridos en la madrugada del 3 de enero de 2026 en Venezuela como históricos.

El diputado, además, en respuesta a las declaraciones del presidente Donald Trump sobre la legitimidad de María Corina Machado, sostiene en su escrito que los líderes opositores venezolanos representan «la vía democrática, pacifica y constitucional para que Venezuela recupere su libertad», resaltando la figura de María Corina como la persona que ha acercado a Venezuela a la libertad y que dejarla fuera de este proceso sería «peor que una injusticia personal: es perpetuar el abuso y la arbitrariedad.»

Este es el texto completo de la carta publicada en el perfil de X de Núñez Feijóo:

A menudo abusamos de adjetivos como «histórico». Pero lo sucedido en la madrugada del 3 de enero de 2026 en Venezuela, con la intervención de Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro, no admite otro calificativo. Aquí acaban las especulaciones y las cábalas, y empieza el momento de posicionarse de forma realista y responsable, sí, pero también, y ante todo, valiente.

Lo primero es reconocer que un mal ha sido derrotado: la captura de Maduro es una buena noticia sin ambages. Un régimen dictatorial, represor, que ha provocado la ruina de un país rico, la destrucción de sus instituciones y el mayor éxodo de Iberoamérica, ha sido descabezado; y millones de venezolanos a los que se arrebataron sus derechos, sus oportunidades y su país, respiran hoy con una nueva esperanza.

A partir de esta realidad incontestable, se impone reafirmar los compromisos y los valores que España defiende en el concierto internacional y, en particular, hacia el espacio de Iberoamérica y el mundo hispano.

En primer lugar, el respeto al Estado de Derecho, incluido el Derecho Internacional; al que desde luego no pueden apelar quienes han tolerado, cuando no habilitado y ayudado, al régimen criminal de Maduro. Antes que nadie, fue el propio régimen quien despreció el orden basado en reglas al robar las últimas elecciones e ignorar la soberanía del pueblo venezolano, sin olvidar los años de represión, tiranía y expolio. Revertirlo es, por tanto, imprescindible.

En segundo lugar, el horizonte de Venezuela tiene que basarse en un proceso electoral democrático. El liderazgo del presidente legítimo Edmundo González y de María Corina Machado representa la vía democrática, pacifica y constitucional para que Venezuela recupere su libertad. Los venezolanos, en circunstancias heroicas, los respaldaron con casi un 70% de los votos en 2024. Las dictaduras no se derrocan a medias; y la apertura de un tiempo nuevo exige que los venezolanos tengan voz y la capacidad de decidir sobre el rumbo de su país. La libertad de Venezuela tiene que ser plena.

«Es la hora de los ciudadanos», ha dicho María Corina Machado, y todos los demócratas a ambos lados del Atlántico no podemos sino rubricar este llamamiento. María Corina es la persona que ha traído a Venezuela hasta las puertas de la libertad. Dejarla fuera de este proceso es peor que una injusticia personal: es perpetuar el abuso y la arbitrariedad. La legitimidad sólo nace del voto libre, del Estado de Derecho y del respeto a las libertades individuales. Todos los actores internacionales estamos llamados a trabajar para que esa hora del pueblo venezolano, que no puede soportar ya más usurpaciones ni tutelas, se haga realidad.

En tercer lugar, el futuro de Venezuela no puede dirigirlo quien ha sido la mano derecha de Maduro durante los últimos años. Delcy Rodríguez, cómplice y protagonista de la dictadura, de la corrupción y del saqueo de Venezuela, representa el pasado más oscuro. Presentar como solución o figura de transición a quien está sancionada por la UE y por los mismos EE.UU. por violaciones masivas de derechos humanos no sería más que una operación de continuidad del régimen; un régimen que el pueblo venezolano ya ha rechazado de forma inequívoca en las urnas.

En cuarto lugar, cabe seguir denunciando que el Gobierno de España haya renunciado a sus bazas diplomáticas y su liderazgo moral para enfrentarse a la tiranía de Maduro. Antes al contrario, le ha facilitado tiempo y excusas cuando ambas cosas se le acababan. La influencia y el respeto que España ha perdido en este proceso serán difíciles de recuperar, pero todos los que creemos en nuestro país estamos llamados a mostrar la ejemplaridad de la que el Gobierno no ha sido capaz.

Por último, debemos recordar que en las cárceles venezolanas siguen presos miles de ciudadanos, entre ellos una veintena larga de ciudadanos españoles, cuyo único delito ha sido desear la libertad y pelear por ella democráticamente. También la cuestión del exilio debe atenderse, así como los intereses españoles en Venezuela. Seremos firmes en su defensa, a menudo comprometida por las amistades peligrosas de parte de la izquierda española. Una mancha histórica de la que los aliados de Maduro, en España y fuera de ella, tendrán imposible librarse.

Cuando en el Partido Popular hablamos de conceptos como «hispanidad» no manejamos eslóganes vacíos. Se trata de palabras que comunican algo sustancial. En este caso, la responsabilidad y la fraternidad que España siente y reconoce hacia los venezolanos. Y ese reconocimiento es la garantía de que estaremos al lado de nuestros hermanos venezolanos a cada paso del camino hacia la libertad que tienen por delante.

La libertad de Venezuela no es sólo una causa justa: es una causa que interpela a nuestra conciencia, compromete nuestra historia común y nos obliga, sin ambigüedades ni titubeos, a estar del lado correcto de la Historia.

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