Venezuela

3 de enero: las 8 amenazas que el chavismo no cumplió

En las semanas finales de 2025, la cúpula del chavismo elevó el tono de su retórica antimperialista, anunciando respuestas y acciones si Estados Unidos llegaba a atacar el territorio venezolano. A la luz de los hechos del 3 de enero y los días posteriores, aquellas amenazas fueron palabras solamente

AFP / Archivo
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Eran las semanas finales de un 2025 que le parece sumamente lejano a los venezolanos. Cada día, prácticamente, se escuchaban discursos inflamados o desafiantes. En Miraflores no parecían tener como escenario posible una incursión militar estadounidense directa. Asumiendo que lo de Donald Trump eran sólo amenazas, se le respondía en el mismo tono. Y así fue hasta que ocurrieron los sucesos del 3 de enero.

Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, sobre quienes recaían ofertas de recompensas desde Washington, parecían dedicarse a emitir declaraciones cargadas de desafío, prometiendo desde resistencia armada, hasta parálisis económica y teniendo como objetivo, según sus discursos entre noviembre y diciembre, la “defensa inquebrantable” ante lo que denominaban «agresiones imperialistas».

Estas frases, pronunciadas en actos públicos, programas de televisión y discursos oficiales, buscaban mantener movilizadas a las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y frente a EEUU, proyectar una imagen de fortaleza inexpugnable. Sin embargo, ni el 3 de enero ni en los días y semanas siguientes se pusieron en práctica las amenazas ni tuvieron lugar las advertencias.

La madrugada del 3 de enero, de forma inédita en la historia de intervenciones estadounidenses, efectivos militares de ese país estuvieron en Caracas y capturaron a Maduro y a Cilia Flores, para luego presentarlos ante la justicia de ese país.

Eso ocurrió y no hubo huelgas generales, ni guerras prolongadas, ni cortes absolutos de petróleo para “el imperio”. El chavismo parece haber construido un bluff retórico que no se materializó, exponiendo las limitaciones del poder chavista y de su capacidad de reacción.

  • Fortalecimiento de la defensa aérea contra cualquier ataque. La primera amenaza en este listado parcial e incompleto la pronunció el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien anunció el 15 de diciembre de 2025 que «la defensa aérea ha sido fortalecida para hacer frente a cualquier ataque». Padrino López enfatizaba la preparación de las Fuerzas Armadas Bolivarianas (FANB) y su capacidad de respuesta ante eventuales ataques aéreos de Washington.

El 3 de enero, sin embargo, no se registró ninguna activación real de estos sistemas. Los efectivos de las FANB permanecieron -en su gran mayoría- en sus cuarteles, y las supuestas fortificaciones aéreas resultaron ser más propaganda que realidad operativa.

  • Movilización permanente de los militares. En esa misma dirección está lo señalado el 9 de diciembre de 2025, cuando Padrino López proclamó una «movilización permanente de militares», instando a las FANB y la Milicia Bolivariana a mantenerse en alerta constante. El 3 de enero tal cosa no tuvo lugar. Es posible que el chavismo haya sobreestimado su control sobre las tropas, muchas de las cuales enfrentan precariedad salarial y moral baja, revelando que la «permanencia» era solo un slogan para mantener la cohesión interna sin base real.
  • “Estamos organizados para muchas cosas”. Diosdado Cabello declaró el 8 de diciembre de 2025: «Hoy estamos más organizados que hace cuatro meses. Hemos desarrollado una serie de eventos internos que nos permite hablarlo así. Estamos organizados para muchas cosas». Esta frase, pronunciada en un mitin del PSUV, trataba de mostrar una fortaleza que no tuvo demostración práctica el 3 de enero. La desaparición por largas horas de Cabello y Padrino López, más bien alentó las preguntas sobre sus propias condiciones de seguridad, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
3 de enero milicianos
La Guardia Presidencial hizo jornadas de entrenamiento militar para civiles dispuestos a defender al gobierno (Federico PARRA / AFP)
  • Defensa de «cada rincón de la patria». Nicolás Maduro llamó el 26 de noviembre de 2025 a «defender cada rincón de la patria», en un discurso que invocaba a Simón Bolívar para unir a militares, milicias y civiles contra la «amenaza imperialista». Sin embargo, después del 3 de enero, esta defensa integral no se materializó: salvo alcabalas improvisadas de los “colectivos” no hubo movilizaciones masivas ni barricadas en las calles. En lugar de ello, el gobierno post-Maduro cedió terreno en sus negociaciones con Washington.
  • «A mí no me para nadie». El 22 de noviembre de 2025, Maduro afirmó «a mí no me para nadie», mientras bailaba en un evento por el Día del Estudiante, en el Palacio de Miraflores. Esta declaración estuvo acompañada de acusaciones contra Washington, y un tono burlón, mostrándose como invencible ante las amenazas “imperialistas”. Aquellos bailes y actos, vistos en retrospectiva, dejan en evidencia la desconexión entre la performance en público y la realidad, donde el baile ocultaba la vulnerabilidad del gobernante.
  • “Huelga general si Estados Unidos me detiene”. El 24 de octubre de 2025 Maduro trazó la respuesta del chavismo ante el escenario de que fuese capturado: “Si EE.UU. me detiene, habrá huelga general», esto lo señaló en un discurso donde advertía contra intervenciones extranjeras, enfatizando la unidad nacional como arma disuasoria. Este no-cumplimiento resalta la incapacidad del chavismo para movilizar a la población de forma mayoritaria. En verdad, tras la captura de Maduro la vida cotidiana volvió rápidamente a la normalidad.
  • «Ni una gota de petróleo» para Estados Unidos. Diosdado Cabello advirtió el 18 de diciembre de 2025: «Ni una gota de petróleo puede salir para los Estados Unidos si agreden a Venezuela», dirigiendo el mensaje a trabajadores petroleros para paralizar a la industria en caso de un ataque estadounidense dentro del territorio venezolano. Después del 3 de enero esas palabras se las llevó el viento: la presidenta encargada hizo todo lo contrario, configurando un escenario inimaginable de cooperación petrolera entre Caracas y Washington.
  • Resistencia activa prolongada contra la intervención. El 11 de octubre de 2025, Cabello declaró: «llegó la hora de la guerra revolucionaria contra un enemigo poderoso», llamando a una «resistencia activa prolongada» que duraría «100 años» si EE.UU. intervenía en territorio venezolano. Pero no hubo guerra alguna: las tensiones -que persisten- se han resuelto por canales diplomáticos y nadie en la cúpula del chavismo parece dispuesto a convertirse en una suerte de guerrillero heroico, como el Che Guevara.

Las amenazas, una vez ocurrido el hecho que éstas pretendían evitar sucediera, dejan en evidencia que tal vez eran mecanismo de disuasión más para el control interno que para hacer frente a la potencia que efectivamente es Estados Unidos en el terreno militar y de inteligencia.

En retrospectiva, estas ocho amenazas ilustran un patrón del chavismo: retórica inflamada para mantener el poder, pero inacción ante la realidad en un momento crucial como lo fue el 3 de enero de 2026.

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