Venezuela

El Helicoide: "Yo vine para ser testigo"

El que se acercó quería ver que las excarcelaciones fueran una realidad, pero no se logró. Las que podían ser grabadas, se dieron a más de 9 kilómetros de El Helicoide, en el municipio Chacao, frente a la cámara de un solo periodista. Ahora van 9 excarcelados, pero la cifra sigue siendo superior a 800 presos políticos

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El Helicoide ha sido sinónimo de espera y desesperación desde hace mucho tiempo. Durante la tarde y parte de la noche del jueves 8 de enero, las circunstancias no fueron distintas. En las adyacencias de este centro de reclusión, señalado por múltiples organismos internacionales y exprisioneros como el principal centro de torturas de Venezuela, la gente también llegó a esperar.

Tenían un motivo: Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, dijo que los procesos de excarcelación de presos políticos ya habían comenzado. No ofreció nombres ni de qué prisiones saldrían, solo dijo que se trataría de un «número importante de personas».

Por eso, acercarse a los alrededores de El Helicoide era clave: ahí están las personas más reconocidas de una lista de más de 850 presos políticos según el Foro Penal.

Más de 15 medios de comunicación se presentaron para intentar registrar el reencuentro de los presos políticos y sus familias. No lo lograron porque nadie salió de ese centro de reclusión en su presencia. Foto: Daniel Hernández.

Calladitos, sin mucho alboroto, lo podías escuchar: «Vine para ser testigo». ¿De qué? Posiblemente, de una historia en desarrollo. Muchas de ellas personales, sobre todo para quien se sentó en una acera a ver patrullas, camiones y buses subir y bajar por una calle controlada por la policía.

«Estoy acá porque yo no podía ver esto desde mi casa. Quiero ver a mis amigos, ver cómo están, sentir la emoción con sus familias. Yo sé que aquí está Jesús Armas, María Oropeza, Freddy Superlano, Roland (Carreño)… Sus familiares, que no están aquí en Venezuela, me dijeron que grabara todo lo que pudiera porque ellos quieren ver el momento», dice una activista joven que se paró en un kiosko cercano con sus compañeros. Vino bajo perfil, no quiso dar su nombre para no exponerse.

Así como ella, varios más.

Antes de que más de 30 periodistas desbordaran la acera, unos pocos familiares y defensores de derechos humanos estaban a una cuadra más cercana de El Helicoide. La PNB decidió replegarlos, llevarlos lo más lejos posible de la vista del centro de reclusión. No estaban gritando. Solo hablando mientras las horas se acumulaban.

—No hay información. No hemos confirmado el primero. Dicen que hay unas boletas de excarcelación, pero no las han firmado. También hablan de que hay una lista con nombres, pero nadie la ha visto—decía Diego Casanova, uno de los voceros del Comité por la Libertad de los Presos Políticos.

Lo sabe porque se acercó a hablar con funcionarios y porque recibe actualizaciones de madres y padres que integran esta agrupación en varias cárceles del país: «A ellos tampoco les dicen nada. Solo que hay que esperar».

Diego Casanova abraza a una miembro del Comité por la Libertad de los Presos Políticos. La mayoría de los miembros son familiares de los presos políticos postelectorales que se encuentran recluidos en penales fuera de Caracas. Foto: Daniel Hernández.

La única fuente oficial que confirmó excarcelaciones fue el Ministerio de Relaciones Exteriores de España, que aseguró que cinco presos políticos estaban libres y que entro ellos había una mujer con doble nacionalidad.

El nombre de la mujer ya estaba en las diversas listas de redes sociales, pero el Foro Penal la pudo reconfirmar casi a las 7:00 pm del jueves el Foro Penal: se trataba de Rocío San Miguel, abogada y defensora de derechos humanos, quien estuvo presa en El Helicoide durante un año y 11 meses. Ella fue una de las que salió, pero nadie la vio.

En esas horas, dos estudiantes se quedaron en una esquina para no interrumpir a la prensa, veían todo con confusión. «¿Ya salieron los primeros, es verdad?», preguntaron a un reportero cuando caía la noche.

Yuliet Cabeza Di Rosa se presentó a El Helicoide porque su hermana, Paola Cabeza Di Rosa, y su cuñado, Leonardo Prado, están desaparecidos desde el 28 de diciembre de 2025. Los ha buscado en otros penales desde que el Sebin se presentó en su vivienda para allarnar la casa. «Solo se encontraron con dos pasaportes vencidos y celulares». Se fue sin saber dónde están. Foto: Daniel Hernández.

Nadie les dio respuesta porque nadie, hasta ese momento, las tenía. No había tampoco familiares a quiénes preguntar, como si fuera una orden esperar de lejos. Guardar silencio hasta que fuera un hecho.

—¿Por qué estás aquí?

—Yo estoy aquí porque esto es un momento histórico que quiero presenciar. Es simplemente eso. Yo lo primero que pensé es que esto era una mentira. Dudar de todo porque ha pasado que liberan gente, pero el mismo día meten (a la cárcel) a 100 más, pero leí que podían ser 400 y que habían muchos medios acá, que incluso estaba Univision, tuve como una especie de fe. Yo siento que esta vez sí va a pasar algo real—dijo Pablo, un estudiante de periodismo de 23 años, que no soltó su cámara en todo el rato. Tomó un par de fotos, pero dijo que a las 8:00 se iba a su casa. Vive lejos y le pidieron recogerse temprano.

El número de periodistas disminuyó cerca de las 9:00 de la noche. 37 minutos después se publicó el primer video que probaba que las excarcelaciones iniciaron: Biagio Pilieri y Enrique Márquez abrazaban a sus familias.

Ambos estaban recluidos en El Helicoide, pero el Sebin los soltó en Altamira, a casi 10 kilómetros de distancia. Se supo porque en el video, difundido por el periodista Vladimir Villegas, se veía la fachada del edificio PALIC, ubicado frente a la Plaza Francia, justo en la Av. Luis Roche del municipio Chacao.

No hay una cifra exacta de cuántas personas están recluidas en El Helicoide. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos estima que hay unas 80 personas, pero no tienen certeza. El motivo lo han dicho múltiples veces, al igual que otras ONG: «Hay personas desaparecidas y familiares que no hablan por temor a represalias».

Más de 12 horas después, nadie ha visto la condición física de los españoles excarcelados. No les permitieron hablar con la prensa que los esperaba en el aeropuerto. Sergio Contreras, presidente de la ONG Refugiados Sin Fronteras, indicó a los periodistas que las autoridades los llevó a sus destinos y que Rocío San Miguel necesitaba atención médica.

Pasado el mediodía del 9 de enero, lo único claro es que este proceso será lento y de una espera que impacienta y acelera las dudas. Un poco el juego del desgaste y donde toma el control la ansiedad mediática y la desinformación, porque lo único cierto es que el presidente de la Asamblea Nacional no dijo cuándo ni cómo serían estos procedimientos.

La mañana de este viernes la cifra de excarcelados era de ocho, ahora son nueve: la última liberación confirmada por el Foro Penal fue la de Araceli Del Carmen Balza Ramírez, dirigente regional de Vente Venezuela en el estado Trujillo, quien fue detenida el 19 de octubre de 2025.

Como Diego, y cualquier familiar o ciudadano que estuvo el jueves en El Helicoide, la esperanza está puesta en que sean muchos más. Hay un deseo profundo de que sea así. Ramón, un profesor universitario que llegó a «curiosear», declaró antes de irse la razón por la que piensa así: «Yo quiero creer que sí porque esto puede contribuir a la paz del país».

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