Venezuela

ONG cuestionan la investigación del MP sobre el caso de Víctor Hugo

La exhumación y autopsia confirmaron la identidad del preso político fallecido y determinó la supuesta causa de muerte, pero organizaciones de derechos humanos y periodistas que siguieron el caso señalan que aún quedan más preguntas que respuestas

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El Ministerio Público de Venezuela publicó este martes 2 de junio los resultados de la autopsia practicada a Víctor Hugo Quero Navas, el preso político que murió bajo custodia del Estado en julio del año pasado, según el Ministerio de Servicios Penitenciarios. El organismo indicó que Quero murió por un «tromboembolismo pulmonar», sin embargo ONG han denunciado que el informe publicado no responde a las preguntas que se hacen sobre el caso de Víctor Hugo y tampoco señalan a los responsables.

La institución señaló que la exhumación y posterior autopsia se realizaron el 8 de mayo, un día después de que se le informara a su madre, Carmen Navas, quien lo había buscado durante al menos 10 meses en distintos centros penitenciarios, que su hijo había fallecido el año anterior.

«Luego de los estudios correspondientes, se evidenció una data de muerte aproximada de 10 meses a 1 año. La necropsia de ley, así como los estudios histológicos, toxicológicos y demás experticias complementarias, permitieron dictaminar que el deceso se produjo por un tromboembolismo pulmonar. No se evidenciaron lesiones traumáticas en el cadáver», dice el comunicado.

El Ministerio Público anunció esta investigación tras conocerse la muerte de Quero Navas a principios de mayo. Sin embargo, ONG como Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) indicaron que este reciente comunicado «solo puede ser aceptable si se asume como un avance preliminar».

Un comunicado con más preguntas que respuestas

A pesar de que el Ministerio Público determinó la supuesta causa de muerte de Víctor Hugo, el tiempo aproximado que llevaba fallecido y confirmó la filiación con su madre, Carmen Navas —quien murió 10 días después de enterarse del fallecimiento de su hijo—, el informe no aborda las circunstancias que llevaron a Quero a ese desenlace. Tampoco establece responsables ni indica si se le ofreció ayuda a Quero Navas en el momento que estaba recluido.

«El texto despacha el fallecimiento sugiriendo una causa médica, pero evade la responsabilidad penal del Estado. Si Quero murió por una enfermedad, la obligación es demostrar si recibió la atención médica debida o si existió una omisión de socorro por parte del personal de custodia, algo que el comunicado ni siquiera menciona».

La periodista Maryorin Méndez, quien ha seguido el caso de Víctor Hugo Quero Navas y el Comité por la Libertad de Presos Políticos (Clippve) también se pronunciaron sobre los resultados de la investigación y señaló que estos corroboran el primer informe de autopsia realizado sobre el caso.

«Fue la excusa más barata, más económica que hay en esa pirámide que establecieron en la autopsia», dijo Méndez.

La periodista también destacó que Víctor Hugo no recibió atención médica adecuada en Rodeo I, donde estaba recluido y donde, según denunció su madre en reiteradas ocasiones, le negaron información sobre su paradero. Méndez indicó que Quero Navas defecaba y vomitaba sangre y que Carmen Navas ya había advertido que su hijo sufría problemas en el colon.

«Estos problemas de raíz estaban tipificados en la autopsia de Víctor Hugo Navas […] hemorragia digestiva superior e inferior, infección respiratoria baja o neumonía, abdomen perforado, perforación de vísceras no resueltas», contó Maryorin Méndez, quien indicó que estas afecciones aparecían en el primer informe de autopsia.

La última de las afecciones listadas en ese informe era la trombosis pulmonar.

La ONG Justicia, Encuentro y Perdón indicó que al menos 50 presos políticos con enfermedades graves continúan bajo custodia del Estado.

«Se sigue repitiendo el caso de Víctor Hugo Quero Navas en muchísimas personas y cada día puede ser el último de esas personas. En esto radica la gravedad del asunto», dijo Méndez.

Un preso muere cada dos días

El caso de Víctor Hugo no es aislado. Existen varios presos políticos que permanecen detenidos en Venezuela mientras enfrentan enfermedades graves y afecciones que requieren atención médica inmediata.

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) publicó el 2 de junio un informe titulado «En Venezuela es preferible estar muerto que vivir el horror tras las rejas». Allí señalan que durante 2025 se documentó la muerte de 181 privados de libertad en cárceles venezolanas. «Un preso murió cada dos días».

«158 reclusos fallecidos en centros penitenciarios y 151 por falta de asistencia médica, lo que representa el 95.57 % de las muertes que se registraron durante el 2025, cifras que se traducen en muertes por negligencia del Estado», dice el informe.

También resaltan que desde el año 2015 hasta el 2025 han muerto 26 presos políticos, 4 solamente en 2025. «Es particularmente grave la situación de los presos políticos, víctimas de tratos crueles, inhumanos y degradantes. Algunos de los hechos documentados fueron cortes eléctricos focalizados, colgamientos y la aplicación del sistema Sippenhaft (represión extendida a sus familias), una práctica de herencia nazi, castigos en celdas de encierro, restricciones de las visitas».

Humberto Prado, director del OVP le da una explicación a estos tratos: «Esta gente disfruta con el dolor que infringen».

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