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Cierra Kellogg’s de Venezuela, hasta el Tigre Tony y Cornelio se van

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15/05/2018
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FOTO: GREGORIA DÍAZ @CHURUGUARA (CORTESÍA)

La filial venezolana de la trasnacional estadounidense Kellogg’s Co ha cerrado las puertas de su planta en la ciudad de Maracay, estado Aragua, dejando en la incertidumbre a más de 400 trabajadores y a millones de consumidores, dijeron fuentes vinculadas a la empresa y a la industria de alimentos.

Una carta dirigida a los trabajadores de la empresa comenzó a circular por las redes sociales en la mañana de este martes 15 de mayo, en la cual Alimentos Kellogg’s S A (Kellogg’s de Venezuela) informaba que se ha visto forzada a cerrar sus operaciones en el país con efecto a partir de este día.

“En cumplimiento de las obligaciones laborales correspondientes, el pago completo de salarios, beneficios y prestaciones sociales por virtud de la terminación laboral (sic) ha sido debidamente depositado en  las cuentas de nómina y de fideicomiso de prestaciones sociales de cada uno de los trabajadores, de conformidad con la Ley”, dice el texto.

Más tarde, un comunicado formal, corporativo, desde la casa matriz confirmaba el alcance del abandono:

“La distribución de los productos Kellogg’s en Venezuela ha sido suspendida y los acuerdos de licencia para el uso y comercialización de sus marcas e imágenes en Venezuela han sido terminados. Ningún producto de Kellogg’s o sus marcas pueden ser comercializadas en el país sin una autorización expresa de Kellogg’s Company”, dice un comunicado de la empresa divulgado en inglés por su casa matriz en Michigan (Estados Unidos).

El texto agradece al equipo de Venezuela “por su compromiso” y apoyo y dice que la empresa continuará en América Latina, “mirando hacia el futuro la posibilidad de reactivar operaciones “tan pronto las condiciones del país lo permitan”.

Una copia de la carta a los trabajadores estaba pegada a las puertas cerradas de la planta en San Jacinto Maracay, constataron periodistas de la zona en la mañana del martes, dijo desde Maracay la reportera Gregoria Díaz. Poco después el papel fue removido del lugar.

Decenas de personas estaban aglomeradas a las puertas de la planta a la espera de representantes del ministerio del Trabajo y de la gobernación oficialista del estado Aragua, dijeron testigos. Ni el sindicato ni los trabajadores quisieron declarar de inmediato sobre el caso a los medios de comunicación regionales apostados allí.

Otra fuente vinculada a la actividad industrial privada dijo, bajo condición de anonimato, que para evitar represalias del gobierno la planta fue cerrada. Afirmó que los directivos de la empresa eran extranjeros y ya abandonaron Venezuela.

La carta en cuestión incluye unos números telefónicos pero no fue posible obtener de  inmediato ninguna confirmación adicional, aunque al otro lado de la línea tomaban registros detallados de todas las personas que llamaban.

Desde hace meses los consumidores de estos productos tenían problemas para ubicarlos en el comercio local. Los empaques de los cereales tradicionales como Zucaritas, del “Tigre Tony”; Corn Flakes, las hojuelas originales del gallo Cornelio, y Chococrispies, el arroz inflado del elefante Melvin, fueron transformados por la escasez en la crisis venezolana, descoloridos, en cartón grueso.

La empresa aprovechó esa dificultad para decir que los empaques tenían fines ecológicos, mientras los precios subían en disparada al compás de la hiperinflación.

Zucaritas

Foto: El Interés

A comienzos de octubre de 2017 este era el precio de la Zucaritas, por estos días de mayo llega al millón de bolívares.

Las actividades del grupo en Venezuela son pequeñas en los estados consolidados, en comparación con sus operaciones en Estados Unidos, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Egipto, Alemania, Gran Bretaña, India, Japón, Malasia, México, Polonia, Rusia, Sur África, Corea del Sur, España y Tailandia. Además tiene empresas conjuntas en China, Nigeria, Ghana y Turquía.

Los resultados de sus operaciones en Venezuela fueron desincorporados de los informes contables globales porque no son comparables, debido principalmente a los impactos negativos de los sistemas de controles de cambio en el país, según reportes de la empresa. Kellogg’s cotiza en los mercados de valores y debe seguir rigurosas normas de transparencia informativa ante las autoridades reguladoras de otros países, en especial de Estados Unidos.

El informe de resultados de 2017 destaca que en Venezuela hubo un cambio sustancial en el entorno comercial, que incluyó “un empeoramiento del acceso a materias primas clave sujetas a restricciones y una importante caída relacionada en el volumen de producción en el cuarto trimestre”.

“Estas interrupciones en la cadena de suministro, junto con otros factores como el empeoramiento del entorno económico en Venezuela y el acceso limitado a dólares para importar bienes mediante el uso de cualquiera de los mecanismos monetarios disponibles, han deteriorado nuestra capacidad para operar y controlar de manera efectiva nuestra subsidiaria venezolana”, agrega el texto.

“Al 31 de diciembre de 2016, desconsolidamos y cambiamos el método de costo de contabilización de nuestra subsidiaria venezolana. Registramos un cargo antes de impuestos de $72 millones en Otros Ingresos (gastos), neto ya que hemos deteriorado por completo el valor de nuestra inversión en métodos de costos en Venezuela. El cargo de desconsolidación incluyó las pérdidas acumuladas históricas de conversión de aproximadamente $ 63 millones relacionadas con nuestras operaciones en Venezuela que previamente se habían registrado en otras pérdidas integrales acumuladas dentro del patrimonio”, explica el  informe de resultados a los inversionistas.

Además, la desconsolidación redujo las ventas netas en $31 millones y las ganancias operativas en $9 millones en el período acumulado hasta el 30 de diciembre de 2016, lo que impactó la comparabilidad de los resultados reportados de 2017 a 2016.

En el más reciente informe, el del primer trimestre de 2018, ya no hay mención alguna a Venezuela.

“En 2015, llegamos a la conclusión de que ya no podíamos obtener dólares estadounidenses de manera oportuna a través del intercambio de DIPRO (uno de los fallidos sistemas creados por el gobierno para administrar el control de cambios) , lo que dio como resultado la decisión de volver a medir los estados financieros de nuestra filial de Venezuela utilizando la tasa DICOM (anteriormente SIMADI, a tasa mucho más alta).

La empresa, cuya página web en Venezuela fue desactivada este martes, también reportó un impacto desfavorable antes de impuestos de aproximadamente $ 11 millones en 2016 y $ 17 millones en 2015 relacionados con la utilización de activos no monetarios restantes.

(Con reporte de Gregoria Díaz, desde Maracay)

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